Control social y represión

(40 años de guerra al rojo y masón III)

La persecución fue  interminable e implacable, y todavía perdura en las mentes de los hijos de nuestros abuelos. Las pequeñas localidades de las Merindades, y toda España, en cuestión de días  se convirtieron en un replica del penal,  con muros invisibles, guardas y guardesas vecinos,  estaban desterrados incluso en su mismo pueblo.  Solo la emigración de los años 50 gracias a la ligera mejora económica, que ofertó empleo en las ciudades, rompió la sensación de claustrofobia.

imagesEn el mundo rural las relaciones eran muy cercanas, nada se podía escapar al control, así en nuestros pueblos de Las Merindades estuvieron sometidas a una férrea vigilancia y control, que duraría hasta 1975, con la muerte del dictador.  El afán inquisitorial de los entusiastas partidarios del régimen era inquebrantable. En los años 40 con todo el hambre y la miseria, las autoridades locales se ocuparon de la tarea de mantenerles controlados y vigilados, y  se encargaron de la limpieza política. En los 50 con la consolidación de un mundo bipolar, la dictadura franquista con su anticomunismo se alía con  los Estados Unidos, convertido en guardián de occidente. En esa coyuntura internacional, con las espaldas cubiertas, hicieron surgir una nueva represión que  extermino a la oposición política; se desarticuló al de nuevo incipiente movimiento obrero,  se liquidó la resistencia armada (guerrilla), fortaleció la legislación policial. Así el régimen fabricó legitimidades, y a partir de 1956 fue suficiente con declarar estado de excepción cuando había un conflicto.

 

Control y delación: el recelo a la vecindad

El sistema represivo  franquista se basó en un control estricto de la población, para ello, se articuló un sistema de información de los vecinos, de cara a seleccionar los objetivos de la represión y ajustar los castigos a los disidentes. El aparato franquista hizo, además, un esfuerzo especial para impulsar la delación entre los propios vecinos, así el nuevo régimen, aceptaba cualquier denuncia contra los “rojos”, por muy inverosímil que fuera. El  recelo en el vecino anidó en las  mentes como otro miedo más. La Falange de La Rioja, en 1936, lo especifica; “no debe haber un hombre sin estar encuadrado en la milicia. Los tibios, los neutros, los que en este momento quieren evadir su prestación no olviden que se les tendrá en cuenta”,  o conmigo o contra mí.

Era vivir entre enemigos, no había refugio, un vecino, un familiar, un subalterno o un jefe podía ser el delator. Todos eran extraños, todo era desconfianza, esa era la consecuencia de la implicación de la sociedad civil en la represión. Durante el régimen fascista las tensiones sociales, políticas y económicas o sentimentales se resolvieron golpe de denuncia. Examinaron a todas las personas (como ejemplo ya hemos hablado  de los maestros), y pedían datos de su vida social, de su ideología, de sus relaciones. Continuamente se necesitaban certificados, certificados  de persona adicta al movimiento para desplazarse, certificados de conducta moral y política expedidos por la Iglesia y la Falange. Todos los ámbitos de la vida cotidiana estaban controlados.

 

En el día a día: una permanente sensación de miedo

En la cotidianeidad tuvieron que convivir con la exaltación de los muertos del otro bando (los mártires), mientras que los republicanos eran estigmatizados y relegados al olvido. Sobrevivir a la derrota y a la miseria, vivir la permanente sensación de miedo.

Simultáneamente en el párroco local (de nuevo la iglesia) se convirtió en el encargado de vigilar la reconquista ideológica, su papel es esencial en la vida cotidiana de los pueblos. Se encargaron  de imponer una moral social estricta que abarcaba todos los ámbitos de la vida cotidiana.

cubillos del rojo2.jpgLa historia fue manipulada, pero no solo en los grandes rasgos de los libros, sino en sus aspectos ínfimos. Las calles cambian de denominación, el horario se establece tomando con referencia a Alemania, no a Inglaterra o al uso horario. Los nombres son cambiados a mansalva, desde los pueblos como Cubillo del Rojo, a los de de los restaurantes y bares, de los platos (tortilla francesa, ensaladilla rusa…), nombres de las personas.

Una nota sobre el horario: La situación actual es una herencia de la simpatía de Franco hacia Hitler, que hasta entonces iba ajustado al que le corresponde geográficamente: el meridiano de Greenwich. España con la a orden ministerial del 7 de marzo de 1940 cambió la hora y puso en su reloj la hora de la Alemania de Hitler, situada más al este y con un huso horario distinto. Por supuesto, la medida se mantuvo los 40 años de la dictadura, pero después, ninguno de  gobiernos democráticos ha corregido este error.

 

Listas negras de ciudadanos

En los ayuntamientos se elaboraban listas negras, aunque desconocemos el dato en Las Merindades, no hemos investigado tan a fondo los archivos municipales, personas, listas en las que se recoge la filiación política de vecinos del municipio. Igualmente había cientos de informes sobre ciudadanos, donde se detallaban datos sobre ellos, si eran  republicanos o socialistas, si participaban en  actos  en la República y  si no solía ir a misa, si participó en la lucha contra los fascistas o no era proclive al alzamiento nacional… En definitiva, era sospechosa toda persona que no fuera manifiestamente favorable al credo político de los vencedores. Recordad: la justicia al revés.

Este proceso interminable de marginalización situó a más de la mitad de la población fuera de cualquier ayuda social, fuera de cualquier trabajo decente. Además continuaban los controles, chantajes, sanciones, no solo al sujeto social si o a todo su entorno familiar, se les volvía a detener, se aseguraba así su asfixia económica y exclusión política. Una ¿muerte civil?

 

El miedo a significarse, comulgar con ruedas de molino

Así el miedo iba cuajando, y se iba convirtiendo en parte de la vida de la gente. Miedo a la tortura física, a la cárcel, a los apaleamientos y castigos en el cuartelillo de la guardia civil. Miedo a amenazas sobre familiares, a ser privado de bienes materiales, a perder el puesto de trabajo, a carecer de alimentos… Miedo a ser marcado públicamente con el estigma de rojo, al aceite de ricino, a ser rapada y exhibida por las calles rodeada de vociferantes desaprensivos,  miedo  que describe Julio Prada en España masacrada.

 

El miedo a cuanto significase compromiso con causa alguna, el rechazo de toda forma acción colectiva, la percepción de que solo en un individualismo exacerbado era posible hallar refugio. La desconfianza paso a paso va a presidir las relaciones entre familiares y vecinos. Las actitudes discrepantes con el poder van a pasar a ser  inadaptación social. Un muro de silencio, tendencias inhibidoras que arraigaron en nosotros, “si no te hubieras metido en política”, le decían al abuelo. Ese miedo que ha quedado impreso en el ADN de nuestros mayores

Como escribe  Santiago Vera en su libro “La política del miedo” (Crítica 2011) “El trauma de la memoria no se refiere solo al dolor, sino también al sentimiento de culpabilidad. La derrota representó algo más que la derrota militar, supuso la pérdida del pasado, de un identidad, de los ideales, así como de la visión de futuro

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Tras los pasos de la memoria

Tras los pasos de la memoria, los días 15 y 16 de abril en Burgos.

tras los pasosd e la memoriaDesde distintas asociaciones y colectivos de la ciudad de Burgos  organizan las primeras jornadas de homenaje a las víctimas de la represión franquista. Estos son Espacio Tangente, Coordinadora para Recuperación de la Memoria Histórica y la asociación cultural Denuncia.

El  objetivo principal es visibilizar y trasladar al espacio público los testimonios y los resultados del trabajo de las distintas organizaciones y personas que han trabajado en los últimos años en el ámbito de la recuperación de la memoria histórica.

El acto de homenaje será el sábado 16 de abril a partir de las 19:00 horas en el teatro Principal. Un evento que pretende contribuir a la tarea aún pendiente de la reparación social debida a las víctimas del franquismo, sus familias y al conjunto de la sociedad, que a día de hoy  parece seguir sin tomar consciencia completa de su historia y de las repercusiones a nivel colectivo que de ella derivan en el presente.

Si queréis quedaros a dormir, os facilitan los contactos con los hoteles con los que han acordado un precio especial para ese fin de semana.

  •   Exposición MONTE DE ESTÉPAR 1936-2016. Del 9 de abril al 29 de abril. Espacio Tangente. Inauguración sábado 9 de abril, 13:00 horas.
  • Viernes 15 de Abril, 20:00 horas Charla coloquio Teatro Principal. Ian Gibson: La represión franquista y sus consecuencias en la cultura española. Y Mirta Núñez: Estrategias del franquismo para su consolidación
  • Sábado 16 de abril, 19:00 horas. Teatro Principal. Homenaje a las Víctimas de la Represión Franquista

https://traslospasosdelamemoria.wordpress.com/

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Valdenoceda 2016, 16 de abril

Pocas celebraciones en Burgos pueden ser tan significativas en el homenaje a las victimas de franquismo como este acto  anual en  Valdenoceda, no solo por el tiempo que llevan organizándolo, sino sobre todo por la significación del acto.  acto  anual en  Valdenoceda. Es un claro ejemplo de la “España Bueva” que quisieron construir, eliminando a medio País sin contemplaciones, cuando no era el asesinato era la muerte por hambre, frío y enfermedades. El recuerdo, además de homenaje, es clave para la construcción del futuro. Desde Memoria de las Merindades consideramos que  es importante asistir, a la que os llamamos. Allí nos vemos.

Valdenoceda 2016La Asociación de Familias de Represaliados en Valdenoceda nos invita al  Acto Anual de Homenaje y Entrega a las Familias de Restos Identificados el 16 de abril, sábado, en Valdenoceda.   El acto tendrá lugar (salvo que el tiempo lo impida) en el cementerio de la localidad, por la mañana. Allí procederán a la entrega a sus familias de los restos exhumados identificados este último año

El programa provisonal:

11’30 horas. Cita en el Salón Municipal situado junto a la iglesia parroquial. Exposición de motivos de la cárcel y explicación por parte de los antropólogos sobre la exhumación y las identificaciones.

12’00 horas. Cementerio. Inicio del acto de entrega a sus familias de restos exhumados identificados. Intervendrán, además de las familias: Ian Gibson, Mirta NúñezJokin GarmillaJosé María González, y Representantes de las Familias . Tienes AQUÍ LA LISTA DE IDENTIFICADOS.

Fin del acto. Posible visita a la antigua prisión central de Valdenoceda, donde al menos 154 personas murieron de hambre y frío.

14’30 horas. Comida de hermandad. Hay que inscribirse.

Si queréis información sobre alojamientos, aquí  está el enlace con la web Escapada Rural (pincha aquí). Hay un alojamiento que nunca recomiendan, porque hace unos años tuvimos un incidente muy desagradable por el simple hecho de mantener un encuentro que ellos calificaban como ‘reunión de rojos’. Si pensáis dormir en la zona y queréis información sobre qué casa es, escribid  a valdenoceda.exhumacion@gmail.com

http://exhumacionvaldenoceda.com/la-agrupacion/proxima-entrega-16-de-abril-de-2016/

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OTRAS INFORMACIONES:

 

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YO FUI PRESA DE FRANCO

Este invierno ha llegado a las librerías un nuevo libro sobre la represión en Burgos, en este caso acercándose a las mujeres, que en tantas ocasiones han quedado olvidadas del relato de la represión franquista. El libro “YO FUI PRESA DE FRANCO” ha sido editado por LETRAS DE AUTOR. Los autores son Fernando Cardero Azofra, un ingeniero técnico agrícola jubilado, y su hijo, Fernando Cardero Elso, licenciado en Geografía e Historia.
Yo_fui_presa_de_francoTítulo: YO FUI PRESA DE FRANCO
Páginas: 436 B/N
Fecha edición: Noviembre 2015
Editorial: Letras de Autor
ISBN: 978-84-16538-36-2
PVP: 18 Euros (IVA incl.)
Con este trabajo pretenden un reconocimiento a las mujeres de Burgos, que sufrieron los inconvenientes de la existencia de un Guerra Civil en España en el año 1936. Como recogen en él: “Únicamente pretendemos recuperar la memoria perdida de varios cientos de mujeres que padecieron los avatares de unos sucesos históricos que desgraciadamente las tocó vivir y que en ningún momento desearon. No han estado presentes nunca, ni siquiera han sido nombradas y sabemos que alguien innombrable es un sujeto anónimo, sin pasado ni presente. Este libro es un desfile silencioso sobre el relato de unos hechos que ocurrieron y las modelos protagonistas son mujeres que sufrieron privaciones, dolor, cárcel, hambre, violaciones, terror, tortura y en muchos casos la muerte, solamente por pensar diferente, defender la libertad o encontrarse en un lugar equivocado en un momento no deseado. Solamente hemos pretendido rendir un homenaje a estas valientes mujeres que lucharon por la Libertad y la República”.
tcarcel de santa agedaComienza este libro mencionando ese 8 de diciembre de 1931 en que España , aprobando Las Cortes la nueva constitución republicana, aprobaba también  el derecho de la mujer a votar. Hasta 178 nombres y expedientes de mujeres retenidas en la cárcel de Burgos se citan en este libro. Aquellas ideas para el franquismo tuvieron un final: el penal provincial (calle Santa Águeda) como el central. Aquella cárcel se puso en funcionamiento en 1853, situándose en el caserón de la antigua alhóndiga construida en 1511. Tenía dos secciones una masculina y otra femenina. Fue cerrada definitivamente en 1971.

Se trata de un relato novelado a través del testimonio que una de estas presas cuenta en la década de los sesenta, se conocen sus vivencias en la cárcel pero también va presentando al resto de sus compañeras. Basada en un trabajo de investigación de 151 mujeres burgalesas (capital y provincia) que fueron encarceladas en la prisión provincial de Burgos (actual Teatro Clunia) durante la guerra civil, con los datos recogidos del archivo existente en la Prisión Central de Burgos donde consultaron expedientes procesales, algunos de ellos se muestran en el libro.

EN ÉL SE INCLUYEN MUJERES DE LAS MERINDADES QUE ESTUVIERON ENCARCELADAS EN LA PRISIÓN CENTRAL DE BURGOS

TERMINÓN (La Bureba): Sebastiana Alonso Tortajada.
OÑA: Teopista Bárcena Alonso Linaje (residente en Medina de Pomar).
MEDINA DE POMAR: Teopista Gallaga Bárcena, Patrocinio Corrales, Dolores Solsona Terés.
SONCILLO: Pilar Hidalgo Díaz, Ángela López Villasante.
ARIJA: Hilaria García Ruiz, Pilar Iglesias Sainz, Serafina Montejo Gómez, Piedad Saiz Iglesias, Máxima Saiz Iglesias, Carolina Rivero Gil, Concepción Gutiérrez Ayala, Claudia Balín Blanco, Irene García Ruiz, María Paz Alonso Ortega, Emilia Gutiérrez Vigo, María Mediavilla Fernández, Avelina Terradillos Mata, Isabel Vigo Guadalupe, Laura Alonso, Basilisa Salcedo Sedano, Felicitas Montes Montes, María Ayala Jordé, Escolástica Serna Díaz.
MONTEJO DE BRICIA: Agustina Peña Martínez (residente en Arija), Antonia López Gómez.
ESPINOSA DE LOS MONTEROS: Amelia Baranda Fernández, Benilde Gutiérrez Fernández, Clementina Riaño Mediavilla, Apolonaria Gutiérrez Solana, Carmen Fernández Ortiz.
ROZAS ( Merindad de Valdeporres): Felipa Sainz Sainz, Isabel Gómez Varona, Leonor Sainz Peña y Antonina López Peña.
BÁRCENAS DE ESPINOSA: Pilar Llarena González.
VALLE DE MENA: Milagros Aresti Mantrana, Pilar Axpe López, Florentina Campo Ruiz, Pilar Campo Urruela, Ángela Echevarría Ruiz, Florencia Echevarría Zatarain. Aurelia Gil Partearroyo, Sabina Gordón Ortiz, Sin Mena, Carolina Rivero Ruiz, Emilia Robredo Campo, Laudelina Moreno Ortiz, Carmen Vivanco Muga.

+Info: yofuipresadefranco.wordpress.com

CÁRCELES DE BURGOS

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Terrorismo de bajo perfil de los falangistas.

(40 años de guerra al rojo y masón II)

Nuestros mayores vivieron en una sociedad traumatizada y asustada donde, por si quedaba alguna duda, se sentía la omnipresencia del verdugo mayor: el caudillo. Los paseos y las sacas… iban acompañadas con la presión absoluta sobre la población. El terrorismo de bajo perfil se manifestaba en diversos actos de fuerza y humillaciones de los falangistas, como eran rapar el pelo, pegar palizas públicas, aceite de ricino (causa desarreglos intestinales, vómitos), los abusos sexuales, la intimidación, la tortura… Estas felonía se extendieron por toda España nada más terminar la guerra fueron la base de la relación entre vencedores y vencidos. En los tiempos actuales, las personas que han vivido el asedio de ETA en pequeños pueblos de Euskadi cuentan que mayor que el miedo a la muerte, era el encierro y el desprecio que les supuso en la vida cotidiana. Los falangistas fueron los precursores de la “socialización del sufrimiento” que hace unos pocos años puso en marcha el entorno político de ETA.

540552_381760051884011_1857460525_nNo tenemos muchos testimonios de estas “torturas” en las Merindades, pero no tenemos ninguna duda de que serían parte de lo cotidiano, ya que era una práctica generalizada en toda España. Os agradeceríamos que aportaseis vuestros conocimientos enviándolos al merimemo@gmail.com o insertándolos como comentario en esta misma entrada.

El maltrato físico en las detenciones era lo normal (apaleamiento), los ingresos en la cárcel se producían en un estado lamentable de los detenidos, de hecho la práctica de la tortura se mantuvo hasta el final del Régimen en los cuartelillos. Hasta simples disputas vecinales por disputas de pastos, podían conllevar una somanta de palos de los sádicos, empoderados tras el uniforme. En el ámbito rural se mezcló la política con las rencillas entre vecinos. Sufrieron idénticas consecuencias muchos vecinos cuyo único “delito”, por ejemplo, fue poseer tierras que alguno de los vencedores ambicionaba. Todo abuso era fácil y arbitrario, tenían patente de corso

La coaccion con la violencia de los símbolos
rito nacionalTambién sufrieron una violencia más subliminal: intimidación en la vida cotidiana (calle, escuela…) para atemorizar y humillar. Obligaban a participar en los desfiles, manifestaciones y celebraciones (los que se quedaban en casa eran enemigos y había que perseguirles…), a colgar símbolos franquistas de los balcones, los cánticos y las voces obligatorias, junto con los saludos en brazo en alto. Por si alguien dudaba de las normas, están venían publicadas como parte de la intimidación psicológica a que se sometía. Daban gran publicidad a los asesinatos-fusilamientos y a los castigos para que sirvieran de escarmiento, igualmente se publicaban en la prensa las multas y las sanciones.

Un camino para no entrar en conflicto con el poder, era no relacionarse con nadie que hubiera sufrido represión, así los represaliados eran “apestados” y aislados socialmente. La gente veía peligrar su existencia si ayudaba a los afectados por la represión, hasta familiares cercanos en ocasiones les dieron la espalda. Los leales y sus familiares eran perseguidos continuamente, su indefensión les provocaba un miedo constante ante las visitas de los falangistas y Guardia Civil, y la impunidad de sus actuaciones. No había otro camino: La sumisión obligatoria. En la intimidación, en menor escala estaban las amenazas, venganzas y burlas.
Ni siquiera se dejaba en paz la correspondencia. A los rojos no les llegaban las cartas en muchos lugares y tenían que ir a buscarlas al cuartel.

La Intimidación a las familias
En su función coercitiva, y para que no se moviera nadie, pusieron interés especial en atemorizar a los familiares de desafectos incluso a los más pequeños. Las familias de republicanos eran rehenes, sometiéndose a sus exigencias para salvar a los suyos. Los franquistas pretendían borrar la memoria de las gentes, hacer pasara a la República como si fuera un espejismo. El miedo y las penurias económicas lo hicieron realidad, por la mera supervivencia.

La propaganda de los actos oficiales era otra forma de humillación. Celebraciones a los Caidos, en un homenaje que pretendía ser perpetuo y se celebraron ininterrumpidamente durante 40 años: el 18 de julio día de la victoria, el 1 de abril día del caudillo y 1 de octubre el de los caídos. Las víctimas de los republicanos sólo habían muerto para sus familiares.

Tampoco se olvidaron de los más pequeños, los fascistas procuraron que se trasmitiera la intimidación a los niños, se movieron entre la manipulación al maltrato infantil.. Desde el principio en cada pueblo que tomaban sacaban a los niños de la escuela para ir al desfile a celebrar la toma. Los adultos vencedores se lo pusieron difícil a los hijos de los perdedores. En el Auxilio Social (Instituto de ayuda social de la sección femenina de la Falange) la humillación era la norma. Utilizaron a los hijos de los rojos, cuando no les pegaron e insultaron. Así incluso otros niños, los retoños fascistas, insultaron, maltrataron, tiraron piedras, amenazaron a los hijos de los perdedores. Los niños pequeños tuvieron que hacer recados, trabajar en el campo, en el taller, en casa. Como escribimos hace un tiempo… Les robaron la niñez, la inocencia, la diversión.

Coacción económica
Miedo era la palabra que también movía el mundo económico, miedo a los expedientes, miedo a las multas, miedo a las confiscaciones… ¡Menudo país de miedo era la nueva España! No era para menos, la amenaza de multas era continua, pero no era su único instrumento. Los fascistas y la iglesia controlaban todos los mecanismos para satisfacer las necesidades básicas, así que utilizaban esas herramientas para humillar y controlar a la ciudadanía: las Cartillas de racionamiento, los subsidios al combatiente, los imprescindibles certificados de buena conducta, los avales para encontrar trabajo… Los falangistas se habían apropiado de todo, y se seguían apropiando de todo lo que podían.

También era evidente la represión a los vencidos y vencidas en las Prestaciones del nuevo estado: La política asistencias de ayudas estaba condicionada por la política represiva, mediante la discriminación en las ayudas de Auxilio Social y otros. Igualmente el mercado al acceso laboral era vedado a los vencidos, o se daba prioridad a los falangistas. Además de la falta de trabajo, se discriminaba en los sueldos a los no falangistas.

La religión como coacción
Desde el 19 de julio la religión católica fue la oficial del Estado. La ola de religiosidad impuesta inundó todos los rincones. La presión era continua y la iglesia también en esto fue un instrumento fundamental para imponer la resignación ante los abusos del régimen. La coerción religiosa fue muy importante y perduró en el tiempo a lo largo de la Dictadura.
De nuevo la Iglesia siempre omnipresente en el estado Franquista y su organización

Otro medio fundamental de coerción era la necesidad de informes favorables de conducta para cualquier tipo de actividad (carnet de conducir, oposición al puesto de trabajo, superación de expedientes de depuración, obtención de la libertad condicional, cualquier empleo)… Los expedientes los realizaban el alcalde, la FET, la GC y el párroco. El cura era el garante de la honradez de los vecinos.

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Anarquismo en Las Merindades

anarq en burgosRecientemente se ha publicado El anarquismo en Burgos,  escrito por Ignacio C. Soriano, Francisco J. Barriocanal y Fernando Ortega, editado por la Fundación Anselmo Lorenzo (FAL), entidad cultural de la CNT. (Para conseguir el libro:http://fal.cnt.es/tienda/node/615). El libro recoge los momentos del anarquismo burgalés en gran parte desconocidos.
En esta entrada de los autores del libro se recoge lo referido a Las Merindades en dicho libro y del que seguramente nos podáis ayudar a completar y mejorar las informaciones.

Anarquismo en Las Merindades (Burgos)

Si bien queda mucho por investigar, hay certezas de que el anarquismo se desenvuelve en Las Merindades desde hace más de cien años. Aquí vamos a referir, fundamentalmente, lo recogido en el libro El anarquismo en Burgos (Fundación Anselmo Lorenzo, 2015), que se abre con una sorpresa: las primeras asociaciones obreras de resistencia al capital de la ciudad son anarquistas colectivistas, según correspondía a aquel tiempo en lo libertario, y datan de 1882, siendo torpedeadas en los primeros meses de 1883 dentro de la campaña nacional contra el anarquismo urdida en torno a La Mano Negra; de ello queda constancia en las páginas de El Papa-Moscas burgalés y en la prensa anarquista del momento, así en Crónica de Trabajadores de la Región Española. Para contrarrestar esta corriente, se apresuran en formar el Círculo Católico de Obreros en la primavera de 1883, apareciendo unos años más tarde las asociaciones socialistas y ugetistas.

Es obligado referirse, en primer lugar, a un chico que está en su niñez cuidando bueyes en los prados de su tierra, pues desde aquí se envía la primera noticia de la que se tiene constancia referida a un pueblo de la provincia de Burgos. El semanario madrileño Bandera Social, núm. 36 (18-X-1885), acusa recibo del escrito enviado por V. G. desde Para la Cuesta (Paralacuesta, Merindad de Cuesta Urría), lo que se entiende que es Vicente García García Díez Varona (1866-1930), natural de esta localidad, emigrado joven a Bilbao, el cual retornaría durante una temporada a su pueblo. Presenta el interés de que esta publicación –de impecable presentación tipográfica a tres columnas con corondel– esté recibiendo una campaña de adhesiones de mujeres, debido a que en el registro que efectúa la policía por la noche en casa del redactor Victoriano Martínez, en Madrid, a la compañera de este se le provoca un aborto. El escrito de Teresa Claramunt expresa la situación de muchas madres que no pueden protestar este hecho porque «la mayoría tiene el tiempo tan escaso, y viven con tanta esclavitud, que hasta ignoran lo que pasa más allá de su triste y pobre hogar», ante lo que insta no solo a educar a los hijos en la rebeldía y a no tener miedo de que los compañeros puedan desaparecer en la lucha, sino «¡compañeras, a educarnos y asociarnos nosotras!», terminando: «pues a lo dicho, repito; valor y constancia, unión y lealtad […] Acabe para siempre el opresor, ¡viva la igualdad y la justicia! Paso a la luz y el que quiera comer que trabaje; ese ha de ser nuestro grito». Mensajes que sorprenden a muchos habitantes de estos pueblos, pero al tiempo les abren a otro mundo.

Vicente García es, con bastante probabilidad, el anarquista de origen burgalés más significado en su tiempo (Soledad Gustavo le hace una sentida necrológica en La Revista Blanca, núm. 180, 15-XII-1930, págs. 285-286). Necesitado de una biografía que precise los lugares donde reside (mientras tanto, puede acudirse a la Enciclopedia histórica del anarquismo español, de Miguel Íñiguez), a los doce años emigra a Bilbao; allí inicia su vida de aprendiz, que termina de tonelero, pasando a ser profesor de escuelas laicas; en San Sebastián funda El Combate en 1890, por el que es encarcelado, retomándolo en Bilbao en 1891; recorre España en gira de propaganda con Malatesta y Esteve en 1891-1892; viaja después a Estados Unidos, estando con Esteve, según se ve en El Corsario coruñés, en 1893, año en que se une a Matilde Martínez; retorna a Sestao-Baracaldo, ya de maestro, y se asiente en Haro (La Rioja), donde funda Justicia Obrera (1900); un año después aparece en Bilbao (Travesía de San Ignacio, 9 y 19, 2.º), viajando a Santander a visitar a presos de Montjuich; ya en 1901 trabaja en la siderurgia de Dowlais (Inglaterra), foco de emigración anarquista española, a donde llega para que sus hijas aprendan inglés; trasladándose a Burdeos en 1906, para que aprendan francés; retorna a Inglaterra en 1912, al ser expulsado de Francia; desde ambos lugares sus crónicas y aportaciones económicas son constantes en la prensa anarquista; muere en Londres, habiendo recopilado una valiosa biblioteca que dona a Soledad Gustavo, madre de Federica Montseny (depositada una parte en el Instituto de Historia Social de Ámsterdam y otra perdida en la guerra).

La reunión de sus artículos ocuparía varios volúmenes, aparecidos bajo la firma V. García y algunos seudónimos, entre otros, Un Anarquista, Martín Zalacaín, Juno y, en especial, Palmiro, con el que contesta la encuesta de Hamon en Psicología del socialista-anarquista (traducción de José Prat, Buenos Aires, Imp. La Elzeviriana, 1897). Autor de obras teatrales para sociedades obreras y escuelas, perdidas en su mayoría, de las que han quedado constancia algunos títulos por los manuscritos incautados en los numerosos registros policiales que sufre: Entre mineros (1892); La verdad triunfará (1892). Otras las leyó en público: Un golfo (La Coruña, 1892). Es autor de La anarquía se impone. Artículos publicados en “El Productor” de La Habana en 1899 (Buenos Aires, Bibl. de Propaganda Anarquista Los Ácratas, 1899, 32 p.); Neomalthusianismo (S.l., s.n., [1912], según El Látigo, núm. 8, 14-XII-1912); Sobre organización (Buenos Aires, 1900). Traduce, como Palmiro, Nuestras convicciones, de J. Illenatmon [Montanelli] (Buenos Aires, Los Ácratas, 1900). Colabora en Ni dios ni patria, de Benjamín Mota (Rosario de Santa Fé, El Rebelde, 1900) y en Funcionamiento de la sociedad en comunismo anárquico (Buenos Aires, La Protesta, 1900). Y realiza el prólogo –«dos palabras necesarias»– a la obra de Palmiro, Las leyes (La Línea, Cádiz, Bibl. de El Despertar del Terruño, 1903, recopilación de artículos de El Despertar, de Nueva York).

La II República en la zona de Ordunte, y la guerra de 1936-1939 en Mena

Las peculiaridades geográficas de la zona nor-noroeste burgalesa la asemejan a las provincias vascongadas y santanderina con las que linda. Aunque no todos los pueblos cuentan con carretera, la zona está comunicada con Bilbao y León a través del ferrocarril de La Robla, y con la capital desde Cidad en el tramo construido del Santander-Mediterráneo. Su centro más notorio es Villarcayo, provisto de juzgado y demás servicios públicos. En sus pueblos, además de Acción Popular y albiñanistas, más falangistas (a partir de 1934), tiene cierta implantación Comunión Tradicionalista y, sobre todo, Juventud Católica y los gremios del Círculo Católico que, apoyados por los párrocos, se reúnen en locales de la Iglesia y realizan funciones por los pueblos. No existen organizaciones de izquierda de igual importancia, pero sí toman presencia socialistas, republicanos de izquierda y anarcosindicalistas.

98. Villasana de Mena (5-V-1937)
Llegada la sublevación de julio de 1936, algunas de sus localidades quedan bajo control republicano, las que lindan con Santander, pues desde Santoña (por Los Tornos) baja la columna Villarías que controla el Valle de Mena y parte de los municipios de Montija y Espinosa de los Monteros hasta Arija; igualmente, desde Torrelavega, se acercan las Milicias de Montaña confederales, con Fernando Gómez Pélaez como corresponsal de guerra (si bien no se dispone de claras noticias de ello). La situación se estabiliza hasta agosto de 1937, cuando las tropas franquistas lanzan la ofensiva a Santander, una vez ha caído Bilbao. A pesar de la aparente tranquilidad, en este sector se libran encarnizados combates y es presa de la desorbitada represión de la columna Sagardía. El territorio queda bajo el Comité del Frente Popular Ampliado, con sede en Santander, denominado Consejo Interprovincial de Santander, Palencia y Burgos a principios de 1937, en cuya Junta Delegada de Burgos está representada CNT con Herminio Vallejo (de Mena) y Cristóbal Azcona. (de Valdeporres).
Igualmente, su carácter montañoso propicia que operen por allí algunas partidas de maquis desde fecha temprana, tal la de Juan Gil del Amo (Guerrilla Azaña), integrada en su mayoría por cenetistas, la cual sufre un duro golpe en Ahedo de las Pueblas en julio de 1941, donde mueren cuatro partisanos (entre ellos, su mentor), y otros cuatro son detenidos y fusilados días después en Burgos, disolviéndose en 1943.

En Valle de Mena se halla Arla-Berron (hoy El Berrón), localidad limítrofe con Vizcaya, por la que pasa el ferrocarril de vía estrecha, que le facilita el contacto con Valmaseda. Ya en julio de 1932 se tiene noticia de que allí está constituido el Sindicato Único. Mantiene suscripción con Solidaridad Obrera y solicita lo propio a Tierra y Libertad, de Barcelona, y a El Libertario, de Madrid, extendiéndolo al CNT desde su salida. Asimismo, recibe La Revista Blanca, en la que el joven Cristino Merino Garay envía la nota ya comentada –«Deseo sostener relaciones amorosas, si nos entendemos, con una joven que tenga ideas libertarias»– en octubre de 1934, lo que indica que el anarquismo está extendido y vivo en la localidad a lo largo de estos años; este militante, durante la guerra pertenece a las Juventudes Libertarias del Norte, a las que representa en un mitin de septiembre en la Arboleda de Bilbao, además de enrolarse en el Batallón CNT Reserva, siendo redactor y colaborador de CNT del Norte.

La actividad de este sindicato, ligado a las obras del pantano de Ordunte, es intensa según se deduce de la prensa. Realiza significativas aportaciones pro diario CNT: 100 pesetas de julio a octubre de 1932, y 114 en marzo de 1933. Son precisamente las noticias que facilita el corresponsal de este periódico las que permiten estar al tanto de la visión libertaria sobre lo sucedido allí, tal la de que el 4 de febrero de 1933 es invadido el local sindical por la guardia civil, la cual realiza un minucioso registro.

Apenas unos kilómetros separan Arla de las obras en construcción del pantano de Ordunte (para abastecer de agua a Bilbao), la obra pública de mayor calado en los años 1929 a 1933 en la provincia, dando trabajo a más de 800 obreros, no exenta de conflictos, según recoge la prensa local , los cuales tratan de contenerse desde Villasana de Mena, donde se concentran las fuerzas del orden. Además de los varios heridos que generan las condiciones de trabajo, durante estos años mueren siete obreros en accidente laboral; el último de ellos en marzo de 1933, al caer de un andamio, es llevado en una camioneta de carga al hospital de Bilbao, donde fallece. La empresa proporciona unos barracones en los que extienden sacos de paja, cobijo de abundantes parásitos, que alquila a quienes los necesitan por 1,30 pesetas semanales. En uno de ellos termina su vida el viejo anarquista Justo Negruelas. El discurso de inauguración de I. Prieto, en marzo de 1933, no hace mención alguna hacia estas tragedias, aunque sí habla de fraternidad («mientras ellos consumieron champán por valor de 4.000 pesetas»).
En muchos de los conflictos allí planteados se adivina la firma cenetista , así como en otras actitudes: realizar suscripciones para presos, canalizadas por Juan Cabañas. En diciembre de 1931 se plantea huelga, la cual es solucionada cuando los obreros de UGT entran a trabajar y se detiene y envía a sus residencias a una docena de obreros comunistas. A finales de agosto de 1932 se declara huelga en protesta ante la solicitud de indulto al golpista general Sanjurjo, resuelta dos días después. En diciembre de este año plantean aumento de sueldo y la consecución de un plus, lo cual logran mediante la acción directa, en contra de la posición socialista. El 9 de mayo de 1933 (que, en la capital burgalesa, es el de las explosiones), coincidiendo con el paro nacional declarado por la central anarcosindicalista ante el continuo cierre de sindicatos, los cenetistas se declaran en huelga y –según el gobernador– coaccionan a los de UGT, los cuales la secundan; aunque parece que estos últimos se van incorporando pronto al trabajo. Y fijando la atención en el discurso de Prieto, en que lanza unos vivas a su terminación, es contestado con un ¡Viva el Comunismo Libertario!, lo que produce la detención de quien lo grita, siendo pronto libertado.

La finalización de las obras del pantano no implica la desaparición de la organización anarquista en estos pueblos. Ya se han señalado los contactos con La Revista Blanca desde Arla en 1934, el mismo año que, en agosto, desde Villasana de Mena, S. envía 8 pesetas a Tierra y Libertad (lo que equivale a cuatro suscripciones). Aquí se centralizan los servicios administrativos durante el año en que la zona permanece republicana. No se tiene certeza de la fecha de formación del Sindicato Único de Oficios Varios, cuyo reglamento viene firmado por Mariano Villar, y la relación que tiene con el Sindicato de Campesinos y Labradores creado en febrero de 1937, cuya acta de constitución y reglamento está firmada por Herminio Vallejo Gómez, presidente, siendo secretario Mariano Villar, con Pedro Masegoso y Ángel Aramendia de vocales, cuya acta de constitución y reglamento presentan en el Gobierno civil de Santander , en el que son aceptados el 30 de abril y el 14 de mayo respectivamente. H. Vallejo, natural de Nava de Ordunte, 41 años, capataz de Obras Públicas, representa a CNT en el Consejo Interprovincial de Santander, Burgos y Palencia en mayo de 1937; caída la zona, ingresa en la prisión provincial el 1 de noviembre de 1937, saliendo el 1 de marzo de 1939, una vez ha pasado por la de Bilbao en marzo de 1938. constitución del sindicatode campesinos de Mena febre 1937

En esta época, en la localidad se recibe el periódico CNT del Norte en cantidades considerables, pues el vendedor reparte por la zona una media de 1.500 ejemplares al mes, según puede verse en carta –«Tuyo y de la Acracia»– del Sindicato Único de Labradores a la administración bilbaína, a la que giran por importe de 170 pesetas mensuales.

Una de las localidades más influidas es Frías. En abril de 1934, época de clausura de sindicatos, se constituye el grupo Los Rebeldes, «dispuesto a propagar el Comunismo Libertario y contribuir a la instauración de un régimen social más justo», según se lee en Tierra y Libertad. Pronto se integran en la corriente nacional y, en julio, aparece en este mismo semanario: «Hemos recibido en ésta, el día 4 del pasado, la cantidad de 8 pesetas, enviadas por el grupo Los Rebeldes, de Frías (Burgos), para ser distribuidas en la forma siguiente: 2 para Tierra y Libertad, 2 para Solidaridad Obrera y 4 para Comité Pro-Presos Sociales».

Al año siguiente, Diario de Burgos informa de que en los saltos de aguas de Frías, donde trabajan unos 50 obreros, se declaran en huelga en octubre por no pagárseles según bases de convenio, ante lo que interviene la guardia civil y el jurado mixto de Obras Públicas, reanudándose las obras.

En abril de 1936, José Zatón Merián (Morigan) escribe a ¡Campo Libre! para que le envíen una suscripción de Cultura Obrera, de Palma de Mallorca. Y el domingo 14 de junio de 1936 llega al pueblo una comisión de propaganda desde Miranda, con los oradores Fausto Villamor y Daniel Orille, más otros componentes entre los que figuran José Zatón y Daniel Puente, que presiden los actos. Allí se celebra un mitin que remarca la idea cenetista de que nadie puede pretender el derecho de consumir si no practica el deber de producir.

La guerra de 1936-1939 y la represión

De Medianas (Valle de Mena) es Pablo Pinillo Caballero, 20 años, labrador, de CNT, que ingresa en prisión el 1 de septiembre de 1938, pasando en diciembre a Valdenoceda, y sale el 1 de junio de 1943, después de ser juzgado y condenado a 30 años y 5.000 pesetas.

De Nava de Ordunte (Valle de Mena) es José Cuesta Carretero , 17 años, comunista y de CNT, tenido por huelguista y agitador (incluso induce a matar al médico); enrolado en el batallón Octubre. Si bien en el Tribunal de Responsabilidades Políticas figura José Cuesta Carretero , 38 años, de Nava de Ordunte (nacido en Ungo Nova), de CNT, que pasa a zona republicana y es apresado en Santander; procesado, ingresa en prisión en septiembre de 1938 y sale en abril de 1939, después de pasar por Valdenoceda. Herminio Vallejo Gómez 41 años, capataz de obra pública , vecino de Nava de Ordunte (Valle de Mena), Preso del 01/11/1937 al 01/03/1939.Preso en Bilbao De la CNT. Hnos en Cilleruelo de Bricia

De Sopeñano de Mena (Valle de Mena) es Bonifacio Urueta Antuñano , 32 años, labrador, de CNT (según TRP, Tribunal de Responsabilidades Políticas), se le arresta en Asturias, ingresando en prisión el 1 de enero de 1937, de la que sale el 1 de mayo de 1939, después de ser procesado y condenado a 30 años y 5.000 pesetas, estando en Valdenoceda.

Hacia el oeste, la línea de ferrocarril conduce hasta Arija, más abierta a la influencia santanderina, especialmente de Reinosa. La localidad cuenta con una de las industrias importantes de la provincia: la fábrica de lunas de Cristalería Española, con unos 600 obreros, muchos de ellos afiliados a UGT. La noche del 5 al 6 de octubre de 1934 se da un enfrentamiento armado, siendo algunos obreros detenidos. De ahí que el gobernador solicite, en abril de 1935, que se construya allí un cuartel en el que puedan establecerse unas 25 familias de guardias civiles. Solo unos meses después, en septiembre, se producen los sucesos con la muerte del presidente y conserje de la Casa del Pueblo (por el que se condena a cuatro años y diez mil pesetas de resarcimiento a Cesáreo Quevedo). Por parte anarcosindicalista, no hay indicios de la existencia de sindicato, aunque sí viene de principios de siglo las relaciones con la prensa anarquista, especialmente con Tierra y Libertad, el mismo semanario donde figura un giro de 3 pesetas en 1932, insuficiente en todo caso. No obstante, en carta del Comité de Relaciones FIJL del Norte de septiembre de 1935 se proyecta la creación de un grupo de Juventudes Libertarias, encuadrado en la Comarcal de Reinosa.
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De Barriosuso (Merindad de Castilla la Vieja, hoy Villarcayo) es natural Doroteo San Martín Gonzalo , de CNT; pasado a filas republicanas, ingresa voluntario en las milicias; juzgado en consejo de guerra sumarísimo en Santoña, Causa 162/37, en noviembre de 1937, es condenado a pena muerte, conmutada después a treinta años. Igualmente, Andrés Brizuela Montija, 20 años, jornalero, de CNT (según TRP), pasa a zona republicana, se alista en el batallón Castilla, por lo que es condenado a muerte en Causa 162/37 y ejecutado; contra él declara el cura Jesús Linaje.
Sobre otras localidades, aparecen noticias sueltas. Tal es el caso de

Villasandino, en la que se realiza una suscripción trimestral a Tierra y Libertad en septiembre de 1931.

En Villarcayo se reciben desde 1928 las publicaciones de La Revista Blanca. Llegada la República, hay suscripción a Tierra y Libertad en noviembre de 1932, y B. Fernández gira 15,40 pesetas a ¡Campo Libre! en marzo de 1936, significando que se conserva un nutrido grupo libertario en la localidad. Allí se detiene el 19 de julio de 1936 a Feliciano Rueda García, 18 años, carnicero, de CNT (según TRP), que «requisa armas a las derechas», ingresa en prisión, de la que sale el 1 de diciembre de 1939, una vez procesado.

De la Merindad de Castilla es Roque Villada Martínez, de FAI, juzgado en Causa 162/37, en Santoña; así como Francisco Salazar Loza, de CNT.

Y en Espinosa de los Monteros, desde donde E. O. gira 3,30 pesetas en enero de 1936. De aquí es Aurelio Sáez Arce, 40 años, pasado al Norte en la guerra, combate en el batallón Isaac Puente, desaparece el 15 de agosto de 1936 en Irún.

Natural de Manzanedo es Vicente Cuesta Rojo , nacido en 1910, que vive en Santurce, donde milita en CNT, destacando en los sucesos de octubre de 1934; durante la guerra combate de capitán en el batallón Isaac Puente y fallece en el frente asturiano en febrero de 1937 «en una de las operaciones, herido en un brazo, con el que le quedaba continuó arrojando bombas de mano […] un tiro en la frente, un rasguño apenas, y lo mataron».

En la sección de giros al CNT se halla el envío desde Bercedo (Merindad de Montija, con estación del ferrocarril), en abril de 1933, por un montante de 7,50 pesetas, realizado por Hilario Abejón Miranda, nacido en Gumiel de Hizán en 1907, maestro, presidente de la gestora de La Merindad; detenido a finales de 1936, es trasladado a la prisión de Aranda en la que está, al menos, hasta marzo de 1938, sin que se conozca más qué fue de él.

En Montecillo (Merindad de Montija) se encuentra Eusebio Peña López, 56 años, labrador, de CNT y FAI (según TRP), que pasa a zona republicana, sale de la cárcel el 1 de enero de 1943.

De Villalázara es Ramón Mena González , que al entrar los nacionales se marcha al Valle de Mena, junto a los cabecillas Tomasón y Ángel Ortiz Buñuelos.

De Villasante de Montija es natural Andrés Vizuella (Brizuela) Ramírez (Romillo) , nacido en 1913, jornalero, de CNT (según TRP) y de JJSS: en julio de 1936 pasa a filas republicanas; juzgado en Santoña, noviembre de 1937, en consejo de guerra sumarísimo –Causa 162/37 contra Andrés Vizuella y otros por supuesto delito de rebelión militar–, es condenado a muerte.

También desde Rozas (Merindad de Valdeporres) se envían 7,50 pesetas al CNT en abril de 1933, por parte de Gabriel López , posiblemente el Gabriel López Ruiz, de 36 años, jornalero de Dosante, que es encarcelado desde mayo de 1938 a agosto de 1940, condenado en consejo de guerra a doce años (conmutados a los tres).

De Merindad de Valdeporres es Cristóbal Azcona , de CNT, a quien se subastan sus bienes en abril de 1937; pasa a zona republicana y representa a CNT en el Consejo Interprovincial de Santander, Burgos y Palencia en mayo de 1937.

En Puentearenas de Valdivielso se encuentra el maestro Faustino García Nogal, de quien, en la comisión de depuración, se dice que tiene una cartilla de la CNT.

De Bañuelos de Rudrón es Mariano Santamaría, 28 años, escribiente de Ayuntamiento, de CNT (según TRP), secretario del sindicato en el Valle de Losa, en prisión desde julio de 1936 a 1940

En Quincoces de Yuso (Valle de Losa) se detiene a Pedro García Pradas, 32 años, labrador, de CNT, hermano del conocido José, ingresa en prisión el 31 de julio de 1936 después de un consejo de guerra que le condena a muerte, conmutada por treinta años; sale el 1 de mayo de 1943. José García Pradas (1910-1988) Escrito y periodista, forma parte de la media docena de anarquistas burgaleses significados en el ámbito nacional; asentado en Valencia en 1930, se acerca al anarquismo por rechazo de las lecturas de Lenin, y se hace corresponsal de La Tierra; en 1936 marcha a Madrid y se afilia a FAI y CNT, desarrollando durante la guerra un papel de primer orden en el Comité de Defensa y en CNT y Frente Libertario, incluyendo combates en Guadalajara y el golpe anticomunista en marzo de 1939; se asienta en Londres en el exilio , donde trabaja de peón (al igual que en Madrid) y camarero, para terminar de redactor en la radio británica y traductor (entre otros de Shakespeare); sus escritos, tanto en periódicos como libros, se suceden a lo largo de los años, cultivando la poesía, la publicística, el teatro y la novela, sin eludir las polémicas, con lo que alcanza la cifra de 37 obras (ver bibliografía), algunas inéditas; a partir de 1950 se va alejando del cenetismo y concibe «un anarquismo sin Bakunin ni revolución».

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Cerca de la zona, desde Sedano, G. Barcenilla envía la suscripción a ¡Campo Libre! en marzo de 1936.

En Frías había nacido Martín Cuezva Fernández, natural de 34 años de edad, vecino de Baracaldo, combatió en el ejército de Euzkadi en el Batallón 11, el Isaac Puente del CNT. Murió en Villareal (Alava) el 2 de diciembre de 1936..

Posiblemente fueran de la CNT Ángel Aguirre de Bentretea y Iñigo Baranda de Quintanilla de Pienza. Ángel Aguirre Alonso, de 32 años labrador de Bentretea.. Luchó en el Batallón Castilla. Pena de muerte por rebeldía. C. Guerra 162, 173 y 183 Santoña Pena de Muerte conmutada a 30 años BOP 14.12.40. ¿Se supone de la CNT? Iñigo Baranda Varona 24 años, labrador de Quintanilla de Pienza (Merindad de Montija) Fue miliciano y de las JJ.SS BOP 14.12.40. En septiembre de 1936, miliciano de la Columna Villarías, en el destacamento de Los preso del 01/08/1938 al 01/04/1943. Bilbao. C. Guerra 162, 173 y 183 en Santoña. Consejo de Guerra de febrero de 1940, condena Pena de Muerte conmutada a 30 años y adh.r. multa 1.000 ptas. Tornos.. ¿Pudiera ser de la CNT?

Precisamente desde Oña, A. Ruiz envía el importe de la suscripción trimestral a ¡Campo Libre! en marzo de 1936. Y de aquí es Ángel Aguirre Alonso, casado con Candelas Prado, tienen un hijo (en el frente, en la guerra), labrador, de cnt y de fai, detenido en octubre de 1934, que pasa a filas republicanas en julio de 1936 con otros treinta vecinos, encontrándose en Bentretea, y se alista en el batallón Castilla, siendo apresado y condenado a muerte en consejo de guerra en Santoña, Causa 162/37, conmutada después; recibe testimonio reservado en contra del cura Jesús Linaje.
Es fácil que el Primero de Mayo de 1936 se escuche por vez primera en un acto público la voz de cnt en el mitin de la plaza de toros, donde interviene Sebastiana Alonso, la cual comienza: «es la primera vez que hablo a vosotros trabajadores de Oña […]».

Esto es lo que conocemos sobre la CNT en la Merindades. ¿Puedes ayudarnos a conocer más?

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Una Condena sin fin.El retorno de algunos represaliados.

(40 años de guerra al rojo y masón I)

Algunos regresaron al poco de caer en manos de los fascistas, ya que fueron prontamente liberados; otros volvieron a los meses o a los años de su detención o exilio. Al salir de la cárcel, el calvario continuó. La verdad es que para poco hacían falta las cárceles, cuando todo el País se había convertido en una gran cárcel. Sometidos a una terrible trilogía: hambre, domino fascista de la calle y duelo. Las autoridades del nuevo régimen, no estaban dispuestas a favorecer la reconciliación nacional, ni a permitir la inserción de los vencidos en la sociedad.

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Cuando los derrotados republicanos regresaban, en general eran detenidos y recluidos en cárceles, la mayoría de ellas instaladas en locales improvisados. Se les dispensaba un trato humillante, con palizas periódicas, era la aplicación en toda su intensidad de la política del revanchismo, sustentada legalmente en la Ley de Responsabilidades Políticas (LRP) de 9 de febrero de 1939, aprobada antes incluso de la victoria definitiva, y en la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo de 1 de marzo de 1940, los republicanos fueron juzgados los por apoyo a la rebelión, cuando eran los integrantes del bando vencedor los que habían dado el golpe de Estado.

Terminada la guerra, pretenden aliviar el enorme número de presos y la carga para el Estado, y lo harán en dos fases, una primera en 1940, y otra un lustro después. La primera trajo consigo el decreto de 4 de junio de 1940 donde concedía la libertad condicional para los condenados a a menos de 6 años. El mismo día que se decretaba la composición del Tribunal Especial contra la Represión de la Masonería y Comunismo. Así se prodigó la concesión de indultos para reducir el volumen de las cárceles, enviando a los reclusos bien al destierro o a la libertad condicional. En esta libertad vigilada el preso no podía desplazarse del destino ordenado, suponía una continua tensión y vigilancia, era un estado de dependencia continua de las autoridades fascistas. Cuando comenzaron a excarcelar algunos fueron al destierro, eso dificultó con ese alejamiento el apoyo de los cercanos, de las familias y la ayuda mutua. A los desterrados presos, que no se les facilitó el informe favorable, impidiendo la vuelta a casa o su libertad condicional.

Un lustro después se concede otro indulto, en 1945 (9-10-45) a los condenados por rebelión militar que no hubiesen cometido hechos repulsivos para toda conciencia horada, pero a los presos se les sigue tratando como a delincuentes. Además, simultáneamente en esos años de 1945/46 comienza, como hemos visto en estas páginas, una nueva fase de represión en la que profundizan en el aislamiento de los desafectos.

La vida después de las cárceles no fue sencilla. La calle era un prolongación de la cárcel, además se le agravó su situación con las ideas que les iban surgiendo a los humilladores de turno: Limitaciones de residencia, controles continuos, multas disimuladas como donativos, si no volvía a prisión…. Hasta en ocasione cada vez que conseguían trabajo, la Guardia Civil lograba que los despidieran por rojos. Hubo muchos ciudadanos en las Merindades que tuvieron que emigrar a América, a Alemania, a Francia… por no poder soportar la continua presión a la que estaban sometidos.

El duelo
A su regreso, encontraron un pueblo muy diferente. No encontraron a todos los vecinos que seguían todavía en prisión, en batallones de trabajadores o en el exilio. Faltarían para siempre los muertos como consecuencia de la guerra y la represión. Los ausentes eran a menudo gente cercana a los que retornaban: familiares, amigos, compañeros de trabajo, en los proyectos sociales anteriores a la guerra, de trinchera… Volver al pueblo era, además, reencontrarse con las esposas, las novias, las madres, los padres, los hermanos y hermanas… de todas esas personas fallecidas o represaliadas. El dolor por la pérdida o ausencia de los seres queridos y los compañeros, a pesar del manto de silencio impuesto por los vencedores, estaba presente.

El dominio fascista
Sometidos, dependiendo siempre de Informes del alcalde y de la Guardia Civil, los retornados encontraron un pueblo dominado por los vencedores y debieron hacer frente al estigma de haber sido rojos. Se encontraban en una continua humillación, y condenados públicamente al recuerdo constante de su derrota. La Falange y el párroco impulsaban una segregación social, un colonialismo al revés, dicen los autores de La obra del miedo, los vencidos quedaron fuera de la nueva sociedad pero al mismo tiempo obligados a adoptar sus formas y venerarla.

El hambre y miseria.
Fueron años duros para casi todos donde el hambre era una constante, especialmente para los perdedores de la guerra. Las expropiaciones y multas que sufrieron algunos de ellos, el sistema de racionamiento, etc., provocaron que las condiciones de vida fueran aún más difíciles. Mención especial merecen las dificultades para reiniciar su vida laboral y sacar adelante a sus familias. El trabajo es escaso, pero además se les negó el trabajo por su ideología. En las empresas se habilitó un sistema de exclusión laboral conocido como “cuarentena” (Registro de Colocación Obrera en su denominación oficial), consistente en no readmitir de inmediato a todos los antiguos trabajadores que volvían de prisión o de batallones de trabajadores, por el hecho de haber sido “rojos”. La duración de la cuarentena oscilaba entre los 6 meses y los 2 años, aumentando las dificultades para encontrar empleo.

La vida de estas personas tras su puesta en libertad fue dura. “Durante la dictadura muchos estuvieron fichados y por lo tanto ‘las listas negras’ estaban a la orden del día, así como los certificados de penales y de buena conducta formaban parte de lo cotidiano. Haber estado preso, o simplemente detenido, significada un estigma en todas las facetas de la vida (acceso a los mínimos servicios públicos; viviendas, colegios, universidades, trabajo, pasaporte- Algo de todo ello hablamos en la entrada: Otros ámbitos de la represión laboral

A pesar de todo…SOLIDARIDAD
Los retornados pudieron, por fin, encontrarse con el calor de su gente y con la solidaridad de amigos y convecinos. Igualmente, recibieron el cariño y la complicidad de una parte del pueblo que, como ellos, también se sentía en el bando perdedor de la guerra. También hubo empresarios que en la medida de sus posibilidades colocaron en sus fábricas a los perdedores de la guerra que retornaron al pueblo. El lado solidario del género humano no pudo ser desterrado.

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ABILIO BAÑUELOS, MAESTRO DE BURCEÑA de Mena

A un día del aniversario de la primera República (11-2-1873), os contamos la historia de Abilio, otro ciudadano más que no pudo construir su futuro, que no sólo trucó la guerra, también el garrote vil. En tiempos de crisis es cuando se hace más importante no solo la implicación de los ciudadanos como lo hizo Abilio, sino también el valor del saber y la cultura cobra un relieve esencial. Puede parecer simplista, pero en gran medida el mundo se mueve ya que hay quien lo empuja, así existe una tensión entre progreso e inmovilismo (reacción). Así que aquí os presentamos este breve relato de la historia de Abilio Bañuelos sacada de su expediente de depuración.

Abilio Bañuelos Terán, había nacido en el pueblo burgalés de Quintanas capital dell municipio de Valle de Valdelucio, al Noreste de Burgos, junto Palencia y Cantabria. Nació el 21 de febrero de 1912. En 1936 era vecino de Burceña vivía en casa la casa del vecino Luis Ortiz. El 9 de enero de 1935 tenía el certificado del título de magisterio expedido en León. El 5 de enero de 1935 fue nombrado maestro nacional en Burceña de Mena. Estaba afiliado al PSOE de Mena (desde enero de 1936) y por su puesto de la Federación de Enseñanza FETE- de la UGT .

2012-11-25_082223Al iniciarse la guerra, como muchos jóvenes meneses, este jóven maestro se alistó en las milicias y fue teniente de del Batallón 124 de la Columna Villarías. Entre los tenientes que fueron en abril de 1937 destacan varios que eran de las Merindades como Abilio, así destacamos: Alejandro Angulo Ochoa de Montejo de San Miguel (Tobalina), Pedro San Martín Miranda de Quintanilla de Montecabezas (Cuesta Urria), Bernardo Umarán Martínez de Nava de Ordunte en Mena, Alberto Cereceda García de Trespaderne, Daniel Gómez Sainz de Quisicedo (Sotoscueva) y Pedro Diego Fernández de Gijano de Mena. Abilio era teniente de la sección de máquinas de acompañamiento del Bon. 124, según la nómina de abril de 1937. El 9 de abril de 1937 solicitó su ingreso en la escuela de pilotos de aviación. También fue mando del Batallón 130.

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En Santander, con la debacle del ejército republicano del norte, es apresado, y se le acusó de haber sido comisario político de la Columna Villarías; ingresó en la Prisión Central de Burgos el 3 de septiembre de 1937. Está en prisión del 03/09/1937 al 17/ 01/1939. Es condenado a pena de muerte por “adhesión a la rebelión” (por las tropas golpistas y rebeldes) el 17 de enero de 39, siendo ejecutado en la misma a garrote vil (cosa excepcional) el 26 de octubre de 1939 por indicación del propio Franco y en presencia de 3 vecinos que se prestaron voluntariamente como testigos de la ejecución.

EL EXPEDIENTE DE DEPURACIÓN

A partir del 18 de julio, y regulado luego por una ley del 8 de noviembre de 1936, se inicio un proceso en el que a todos los maestros y las maestras de enseñanza se les forma un expediente. Se creó en cada provincia una Comisión Depuradora del Magisterio Nacional que abrió a cada maestro o maestra un «Expediente de Depuración».

A Abilio Maestro interino en la localidad de Burceña de Mena, se le retraso en el tiempo la formación del expediente. La propuesta de depuración de maestro realizada el 12 de mayo de 1938 , se confirma 4 de abril de 1939 y le condenó a inhabilitación perpetua por extremista durante la dominación roja. En principio con el expediente se trataba de reunir información, que podía ser favorable o desfavorable, «tanto en el orden político, como en el religioso y social».

Para llevar adelante el expediente se creó un impreso lleno de preguntas en el anverso y en el reverso de un folio. El cuestionario era respondido de manera individual por el párroco, el comandante del puesto de la Guardia Civil, el alcalde del municipio y, el alcalde pedáneo. Estas preguntas se agrupaban en bloques relativos a: conducta profesional, conducta social, conducta particular, actuación política y «otros datos». Había en los distintos apartados, con una serie de preguntas, que buscaban definir sobre todo el perfil político y religioso de cada maestro. A partir de las respuestas de estos impresos se resolvían los expedientes, y de ellas hemos entresacado estos datos que siguen.

El alcalde del ayuntamiento de Mena (Máximo Rozas?), el 27 de septiembre de 1937 habla de las malas relaciones del maestro con las autoridades, que se mezclaba con los obreros haciendo propaganda extremista en grado mayor. Lo considera asesino, ladrón y antiespañol. Le acusa (le sentencia) de haber sido comisario político, asesino y miembro de una checa que condenó a muerte a varios maestros y sacerdotes… Según el alcalde es lo más detestable que cabe en España. En cada formulario el firmante debía añadir los nombres de «los tres padres de mejor reputación en el pueblo». El alcalde, como exigía el expediente, nombró a tres padres de mejor reputación en el pueblo: Ángel García, Félix Campo y Florencio Bajo.

El cura encargado de Burceña (Elías Torre) en Octubre de 1937 dice que este señor ha sido teniente de los rojos y comisario de guerra cuando asesinaron a 10 personas honradas de valle y cree firmemente que es uno de los tienen más manchadas las manos de sangre. No le consideraba maestro digno por que se ocupaba de todo lo malo menos de su obligación y
Le considera irreligioso. El cura, como exigía el expediente, nombró a tres padres de mejor reputación en el pueblo: Manuel Torre, Félix Campo y Casimiro Ruiz.

La Guardia Civil de Villasana (Alfredo Lerma Rodríguez) en octubre de 1937 informa que este maestro actuó en primera fila desde los primeros momentos del movimiento al lado de los rojos, le considera autor material de los asesinatos y actos vandálicos cometido en el Valle de Mena: robos, amenazas, profanación de templos y reliquias. Considerándole como la persona más detestable de la España nueva. Valora su conducta religiosa como lo nunca visto, no puede ser más lamentable como persona humana. El comandante, como exigía el expediente, nombró a tres padres de mejor reputación en el pueblo: Manuel Torre, Félix Campo y Casimiro Ruiz.

Alcalde pedáneo de Burceña (Manuel Torre) el 12 de octubre de 1937 dice que se mezclo en asuntos con los obreros haciéndoles promesas que nunca se podrían realizar para captarse la simpatía de los obreros. Que era socialista y presidente de una agrupación. Nunca pisó la iglesia. Leía el periódico El Liberal de Bilbao. (Este último, quizás el cargo menos politizado que los anteriores, no va más allá en su denuncia, no hay acusaciones). El pedaneo, como exigía el expediente, nombró a tres padres de mejor reputación en el pueblo: Manuel Torre, Félix Campo y Casimiro Ruiz.

Con esas declaraciones, se establecen en el expediente las siguientes acusaciones:

cargos a Abiliocargos a Abilio2

La implacable justicia franquista no permitió su defensa ni en tiempo, ni en esencia. Pero el expediente nos deja esas letras manuscrita de Abilio: El 24-1-38 desde la prisión de Burgos, Abilio firma un pequeño escrito (que reproducimos) contestando el pliego de cargos en el que dice que todos los cargos que se le imputan son inciertos, excepto haber sido teniente y comisario de guerra y de la FETE-UGT.

defensa de Abilio
La Comisión Depuradora del Magisterio Nacional le Inhabilita de forma perpetua para el magisterio y el 26 de octubre de 1939 se le ejecuta con el garrote vil.

Como hemos mencionado antes fue hecho preso en septiembre de 1937, condenado a muerte en diciembre de 1938 y ejecutado mediante garrote vil el 26 de octubre de 1939, en presencia de varias autoridades y de tres vecinos que se prestaron voluntarios. El franquismo destinó especialmente el garrote vil a los que consideraba responsables de sacas. Pocas veces se dilataba tanto la ejecución de una sentencia de este tipo; en el este caso ello se debió a la tardanza en la recepción del “enterado” del “Caudillo”. Otra crueldad más.

bañuelos

OTRAS INFORMACIONES:

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La cosecha del 36

Os acercamos este artículo La cosecha del 36, (se puede incluso escuchar) que hemos recuperado del filón que es Radio Valdivielso 106,0 para conocer la historia de la comarca. Sorprende y bello trabajo donde en un breve texto encontramos, un testimonio sobre la represión en 1936, una interesante reflexión sobre la memoria, una clara explicación de cómo se hacían los expediente… una joya que merece leer reposadamente.

La cosecha del 36

paseillo«Una mañana de alguno de los días que siguieron al 18 de julio, a hora temprana, llegó un camión a Quecedo.» Así comienza el testimonio de quien fue testigo de un hecho histórico. Pero, ¿acaso un testimonio hace historia? La memoria de un testigo suele ser incompleta, y el recuerdo puede estar distorsionado por el paso del tiempo. Los historiadores acostumbran a fijarse más en los documentos escritos, sobre todo si estos son oficiales. Sin embargo, dichos documentos en ocasiones omiten la mención de hechos que el redactor consideró irrelevantes y, otras veces, contienen incluso falsedades involuntarias o premeditadas. Entonces, ¿cómo se ha de hacer la historia? Lo mejor, sin duda, es una combinación de datos obtenidos a partir de varios testigos y distintos documentos. Cuantos más datos se obtengan, mejor será la aproximación a lo que realmente sucedió, aunque nunca será más que eso, una aproximación. Los hechos se quedaron en el pasado, y el tiempo de los seres vivos solo se mueve hacia delante. No podemos revivir lo sucedido. La única cosa factible es recoger, confrontar y combinar aquellos recuerdos que la memoria y los archivos han guardado. Poniendo manos a la obra, y en la medida de lo posible, ofreceré aquí unas pocas piezas de ese complicado mosaico que es la historia de un pequeño pueblo en una época que fue extraordinariamente difícil.

La memoria de Isabel guarda imágenes de un suceso que causó una fuerte impresión en la jovencita de 15 años que era ella entonces, en julio de 1936. Lo describe así: «Unos cuantos hombres iban en la parte trasera del camión. Se dijo que los traían de Panizares y Tartalés. Nada más llegar a Quecedo, los falangistas que venían con el camión se pusieron a detener más hombres. La gente se asustó mucho.» La gente de Quecedo estaba aquellos días muy atareada, como siempre en el mes de julio, recogiendo las cosechas y trillando. Pero la llegada del camión lo interrumpió todo. Los hubo que volvieron apresuradamente de las fincas, alarmados por lo que podía estar pasando en el pueblo. Otros andarían también con prisa, pero corriendo en sentido contrario.

De hecho, los falangistas se quedaron allí, con el camión parado, durante horas, como esperando o buscando a alguien más. Dice Isabel: «El camión estaba parado en El Campillo. Recuerdo que uno de los hombres que los falangistas subieron a la caja del camión era Rafael Peña. De los demás no me acuerdo. La gente iba y venía asustada, calle arriba y calle abajo, diciendo: “¡Hay que avisar a Tomás!”» A Isabel unos recuerdos le traen otros. Tomás Ruiz Fernández era hijo de aquel señor Santos al que ella leía el periódico por la noche, sentada en el poyo de la casa, con la débil luz de la bombilla que iluminaba el cruce entre La Hoyuela y la calle de La Revilla (actual calle del Lavadero). En 1936 Nicolás Santos Ruiz era ya un guardia civil retirado, y su hijo Tomás, nacido en 1898, tenía el empleo de sargento de la Benemérita con mando en el puesto de Castrojeriz. Más tarde ascendería a teniente y luego a capitán. Según su hoja de servicios, en aquellos días de julio, concretamente el 22, lo enviaron con una columna al frente de Villarcayo, quedando allí en servicio de seguridad y vigilancia hasta el día 25, para salir en esa fecha hacia Espinosa de los Monteros, donde continuó prestando el mismo servicio y también participó en diversos combates en aquella zona, hasta que en octubre lo encuadraron en el Regimiento de Infantería San Marcial nº 22 en Burgos. Sobre las acciones de guerra en que intervino Tomás Ruiz hay abundante documentación en los archivos. Lo que no sabemos es qué gestiones concretas haría cuando le llegó el telegrama urgente que se le envió desde Quecedo.

Las imágenes que Isabel tiene en el recuerdo están centradas en El Campillo. «Había un grupo de mujeres, entre ellas Adelaida, la hija del señor Nicanor, casada con Rafael Peña. Vivían en la misma calle que nosotros, o sea, que también eran vecinos del señor Santos. Estuvieron las mujeres plantadas durante horas delante de la ermita, mirando hacia el camión, sin perder de vista a los hombres detenidos. Las recuerdo con los brazos cruzados de aquella manera en que los cruzaba la gente de Quecedo, ¿sabes?, con las palmas de las manos pegadas al cuerpo bajo las axilas. Pasaron horas y el camión seguía allí. ¡Menos mal! Igual se había averiado. Así daba tiempo para que Tomás pudiera hacer algo

¿Por qué fueron a buscar a aquellos hombres? ¿No eran simples labradores que vivían de su trabajo, como los demás del pueblo? Isabel me explica: «No es que se metieran en política. ¡Qué iban a saber ellos de eso! Pero algunos sí que estaban afiliados a sindicatos agrícolas y ganaderos, porque así les regalaban abonos y semillas.»

El caso es que, después de unas cuantas horas, les llegó a los falangistas una orden que, al parecer, venía de Burgos, y dejaron libres a los hombres, marchándose con el camión vacío. Pero el pueblo lo dejaron lleno de miedo, un miedo que duraría muchos años.

¿Fue realmente tan decisiva la intervención de Tomás? Según Isabel, lo que se decía en Quecedo era que el hijo del señor Santos, además de ser una buena persona, tenía sus contactos y sabía con quién tenía que hablar. En este punto sería muy valioso el testimonio, ya imposible, de mi abuelo Valentín Garmilla Alonso, que tenía una gran amistad con Tomás. Cuando este iba a Bilbao con Esperanza Peña, que era su esposa desde 1920, ambos se alojaban en la casa de mis abuelos. Isabel los recuerda muy bien, y me cuenta que también ella estuvo en la casa de Tomás y Esperanza en Valmaseda, hacia el año 1945, y vio al que entonces era ya teniente desfilar con uniforme de gala en las procesiones de Semana Santa.

Volviendo a los documentos oficiales, estos dicen de Tomás Ruiz Fernández, y lo cito textualmente, que «el 18 de julio se adhirió al Glorioso Alzamiento Nacional desde los primeros momentos». En diciembre de 1936, mientras combatía en Loma de Montija, resultó herido de bala, lo que le valió la consideración de «herido de guerra». Además de ascensos, Tomás Ruiz recibió medallas y condecoraciones tales como la Medalla de Sufrimiento por la Patria, la Cruz Roja del Mérito Militar, la Cruz de Guerra y la Cruz de San Hermenegildo, entre otras. Lo que, desde luego, no aparece documentado es su posible triunfo sobre aquel grupo de falangistas que sembró el pánico en Quecedo. Ni creo que sobre este tipo de incidentes exista documentación alguna. ¿A dónde irían con su camión vacío? ¿Intentarían de nuevo llenarlo en algún otro lugar?

Volviendo a la transmisión oral de la historia, Isabel oyó contar que en aquellos días hubo también un incidente en el puesto de la Guardia Civil de Valdenoceda, cuando un grupo de falangistas se presentó allí y quiso acceder al interior de dicho puesto. El joven guardia que les impidió la entrada resultó ser casualmente un sobrino de Tomás Ruiz, que luego fue felicitado y recompensado por sus superiores en reconocimiento del valor demostrado. ¿Un fusil frente a las pistolas? ¿Tricornios frente a camisas azules? El 19 de julio, por la tarde, un falangista, Máximo Nebreda, había resultado muerto por disparos de la Guardia Civil de Valdenoceda cuando bajaba en coche el puerto de la Mazorra junto con otros falangistas. Al parecer, según se dijo posteriormente a modo de explicación, los guardias civiles vieron que el coche llevaba una bandera roja y negra, y pensaron que era la de la CNT, sin caer en la cuenta de que la de Falange también era rojinegra. Se puede suponer que fue este fatal suceso el que dio origen al incidente de los falangistas frente al puesto de Valdenoceda. Pero, ¿estaría relacionado también de algún modo con las detenciones en Tartalés, Panizares y Quecedo? ¿O son hechos totalmente independientes? Alguien tendría que contar más detalles sobre estos sucesos.

A mi sufrida y paciente tía Isabel la he acribillado a preguntas. ¿Cómo es que los falangistas que llegaron a Quecedo sabían a quiénes querían detener y cómo localizarlos? Isabel explica: «Es que,nada más empezar la guerra, entraron en las sedes de los sindicatos y se hicieron con todas las fichas de los afiliados.» Y añade: «Bueno, también había quienes iban a casa del cartero y le volcaban la saca para ver quién escribía a quién y conseguir información viendo las cartas. La gente decía que había que tener cuidado con lo que se escribía y nunca enviar cartas a alguien que pudiera ser “sospechoso”.»

pupitrePero, ¿quién no era sospechoso en aquellos tiempos? Lo fueron, por ejemplo, todos los maestros: habían sido maestros de la República y tenían que convertirse en maestros del nuevo régimen o, como se decía entonces, ser «afectos al movimiento salvador de España». A partir del 18 de julio, y regulado luego por una ley del 8 de noviembre de 1936, se inicio un proceso en el que todos los maestros de enseñanza pública y privada, y en general todos los profesores desde la primaria hasta la universidad y las Escuelas Normales, tenían que solicitar su confirmación en el cargo mediante un escrito en el que declaraban su adhesión al «Glorioso Alzamiento Nacional» y su deseo de colaborar con la «Cruzada de Liberación». Se creó en cada provincia una Comisión Depuradora del Magisterio Nacional que abrió a cada maestro un «Expediente de Depuración». En Quecedo eran maestros en 1936 Doña Rufina Condado Díez en calidad de propietaria de la plaza y Don José Pérez Caldevilla, que era interino. Sus respectivos expedientes son prácticamente idénticos y se resolvieron de manera favorable con la confirmación de ambos en sus respectivos cargos.

En principio se trataba de reunir información, que podía ser favorable o desfavorable, «tanto en el orden político, como en el religioso y social». Para llevar adelante el expediente se creó un impreso lleno de preguntas en el anverso y en el reverso de un folio. Estas preguntas se agrupaban en bloques relativos a: conducta profesional, conducta social, conducta particular, actuación política y «otros datos». Por ejemplo, en el apartado de conducta social se formulaban preguntas tan ambiguas como «¿En qué relaciones estaba o está este maestro con las autoridades?» y «¿Se mezcló en asuntos de obreros o del campo?». En cambio, otras preguntas son muy concretas. Así, en el apartado de actuación política se pregunta: «¿Estaba afiliado a algún partido del Frente Popular? ¿Y a la Masonería, a la Federación de Trabajadores de la Enseñanza o a alguna otra entidad parecida?» También se preguntaba si la maestra o el maestro cantó con los niños la Internacional, o si celebraba con ellos la fiesta del crucifijo, si hacía propaganda izquierdista, si enseñaba doctrina cristiana, si hacía propaganda política fuera de la escuela, o si en la escuela daba enseñanzas patrióticas y colocaba la bandera… y etcétera, etcétera. Había en los distintos apartados toda una serie de preguntas, muchas de las cuales pueden parecernos hoy en día incluso absurdas, pero que buscaban definir sobre todo el perfil político y religioso de cada maestro.

Este cuestionario tenía que ser respondido de manera individual por el párroco, el comandante del puesto de la Guardia Civil, el alcalde del municipio y, en el caso de Quecedo, tal vez como alcalde pedáneo, o simplemente como padre de familia, responde también en una hoja propia el señor Nicanor Rodríguez González. En cada formulario el firmante debía añadir los nombres de «los tres padres de mejor reputación en el pueblo». En los expedientes de los maestros de Quecedo estos padres son, además del señor Nicanor, que está en casi todos los formularios, también Juan Fernández González, Ángel Ruiz Torres, Luis García Fernández, Ismael Armiño González, Antonino Arce Sedano y mi tío abuelo Ciriaco Garmilla Alonso. El párroco es Don Jaime Oñate, el alcalde se llama Maximiliano García, y por la Guardia Civil firma Eladio Muga González como comandante del puesto. Hay también una carta de apoyo a ambos maestros firmada por José Peña y Agapito González, y otra con texto casi idéntico firmada por el párroco, ambas dirigidas al inspector jefe de 1ª enseñanza de la provincia de Burgos.

En estos expedientes se percibe que los maestros de Quecedo estuvieron muy bien arropados por el pueblo y las fuerzas vivas, y de hecho en el verano de 1937 sus expedientes ya estaban resueltos favorablemente (como ya sabemos, otros tardaron hasta 6 años y las resoluciones no siempre fueron favorables: hubo despidos, traslados forzosos e incluso penas de muerte). Sin embargo, aunque me he alegrado al ver que en Quecedo no se cometió finalmente injusticia alguna con los maestros, la lectura de estos documentos me ha dejado la vergüenza y la amargura de ser testigo de una humillación. Doña Rufina y Don José no se merecían tener que pasar por semejante trance, y creo que para cualquier enseñante el expediente de depuración fue un proceso indigno e intimidatorio. Esto último lo corrobora Isabel cuando dice: «El marido de Doña Rufina, Don Eliseo, que era practicante, pero no en el sentido religioso, cambió bastante a raíz de todo aquello. Empezó a acudir a la iglesia, cosa que en tiempos de la República no solía hacer. ¡Qué remedio le quedaba! No podía comprometerse y comprometer al mismo tiempo a la maestra.» Y supongo que el señor Nicanor se esforzaría por seguir siendo un hombre «de buena reputación» para que a su yerno Rafael no volvieran a subirlo a un camión.

Por otra parte, en 1940, se empezó a instruir la llamada «Causa General», un gran sumario abierto para investigar, según decían, «los hechos delictivos cometidos en todo el territorio nacional durante la dominación roja» y las «manifestaciones más destacadas de la actividad criminal de las fuerzas subversivas que en 1936 atentaron abiertamente contra la existencia y los valores esenciales de la Patria, salvada en último extremo, y providencialmente, por el Movimiento Liberador». Para llevar a cabo esta instrucción, un Fiscal Instructor General de Causas Generales, que a partir de 1943 se llamó Fiscal Jefe de la Causa General, hizo llegar a todos los ayuntamientos diversos formularios que se remitirían después a Madrid debidamente cumplimentados. Se consideraba «dominación roja» el período comprendido entre la proclamación de la República en 1931 y la victoria alcanzada el 1 de abril de 1939. He podido ver el formulario denominado «Estado número 1» relativo a la Merindad de Valdivielso. Se trata de un folio apaisado en el que, bajo el encabezamiento «Relación de personas residentes en este término municipal que durante la dominación roja fueron muertas violentamente o desaparecieron y se cree fueran asesinadas», debían escribirse en una tabla los nombres de las víctimas, las circunstancias de los hechos y los nombres de las personas sospechosas de haber participado en dichos hechos. En esta relación correspondiente a la Merindad de Valdivielso figura en el anverso de la hoja únicamente la palabra «Ninguna», escrita con una bonita caligrafía y subrayada. En el reverso, con fecha 7 de agosto de 1941 firman el alcalde Eliseo Alonso y el secretario Manuel García. Mirando la lista donde se resumen los formularios de todos los ayuntamientos pertenecientes al partido judicial de Villarcayo, se observa que solo hubo una víctima de Trespaderne, asesinada en Madrid, y otra de Medina de Pomar, esta última sin información sobre el lugar o las circunstancias de su fallecimiento. En los 19 municipios restantes la llamada «dominación roja» no produjo víctima alguna.

En un país como el nuestro, donde los documentos escritos siempre han escaseado, y con unos testigos que callaron durante demasiado tiempo y de los que a fecha actual sobreviven muy pocos, se hace difícil, cuando no imposible, la tarea de reconstruir la historia. Si se trata además del medio rural, siempre infravalorado en las instancias oficiales y con una población autóctona casi extinguida, no podemos hacernos muchas ilusiones en cuanto al rendimiento de los esfuerzos por conseguir información sobre hechos sucedidos hace ya casi ochenta años. Sin embargo, algunos pensamos que hay que seguir realizando ese esfuerzo, y que la información que consigamos, apenas una pincelada en un cuadro inmenso, será como la fruta que se recolecta después de una larga sequía: escasa, pero, por eso mismo, de gran valor.

Mertxe García Garmilla

Otros artículos de Mertxe: http://www.radiovaldivielso.es/AudiosSeccionesRadio-Merche-PayoMemoria1.html

Información sobre Valdivielso:

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ALCALDES Y CONCEJALES 1930-1940 EN CASTILLA LA VIEJA

Los municipios fueron el instrumento de aplicación de gran parte las nuevas leyes que se basaban en la igualdad, libertad y fraternidad. Conocer lo ocurrido en aquellos años en las Merindades, pasa inexorablemente por saber quiénes gestionares el poder aquellos años en nuestra tierra :ayuntamientos-30-39. Para ello hicimos una petición de información a los municipios, que volvemos a realizar, nos han contestado: OÑA, MERINDAD DE SOTOSCUEVA. JUNTA DE TRASLALOMA, VALLE DE LOSA, de Mena y Espinosa tenemos la información por el libro de Fernando Obregón, de Villarcayo y Castilla La vieja ya hemos recogido la información, en el Valle Zamanzas han desaparecido los libros de actas. Igualmente que otras ocasiones, os proponemos que nos ayudéis completando las informaciones sobre los ciudadanos (una pequeña biografía: fecha de nacimiento, de qué pueblo era, matrimonio, hijos, profesión… y alguna foto), introduciéndolas como comentario en la entrada o escribiendo al : merinmemo@gmail.com  Así mismo os agradeceríamos nos ayudaseis con los ayuntamientos que no nos han contestado.

MERIDAD DE CASTILLA LA VIEJA
villarcayo mapaEn los tiempos de la República la Merindad de Castilla La Vieja, era municipio independiente que tenía el doble de población que Villarcayo, la Merindad de Castilla la Vieja era de suma importancia, por su centralidad en el territorio de Las Merindades con una extensión de once kilómetros de largo por seis de ancho limitando al norte con Sotoscueva, por el sur con Valdivielso, por el oeste con Manzanedo y Valdeporres y por el este con Medina. Geográficamente era dividida por el Nela, formando dos grupos; el de esta parte del agua y de la otra parte del agua. La capitalidad la asumía Cigüenza. A principios del siglo XX, año 1901, el municipio incorpora Aldeas de Medina (cuya capitalidad hasta entonces era Villarías). Así en los años treinta algún municipio que hoy en día pertenece a Medina como Villamezán y Miñón formaban parte también de Castilla la Vieja. Antes de morir Franco el 7 de junio de 1975 se anexiona Castilla La Vieja a Villarcayo.

El golpe de estado de Primo de Ribera de 1923 resolvió la crisis con la que vivía España a favor de los privilegiados, el régimen de la Restauración estaba en descomposición se situaría al borde del abismo, solo le faltaba el empujón que le dió Primo de Rivera. Sin apoyos sociales, el 27 enero 1930, Primo de Rivera presentó su dimisión. Un elemento clave fue crash de la bolsa de Nueva York, en 1929, los problemas económicos se extendieron por el mundo. El descontento social, con la vuelta de los movimientos huelguísticos, vino a acrecentar la oposición a la dictadura que abarcaba un amplio espectro. La corporación que existía en la Merindad de Castilla La Vieja los últimos días de la dictadura de Primo de Rivera, a fecha de 26-01-1930 era el alcalde: Manuel Irús, y los Concejales:

• Eugenio Andino
• Sebastián López
• Bernabé Martínez
• Miguel Peña
• Cipriano Condado

Tras la dictadura de Primo de Rivera.: Los últimos meses de Alfonso XII fueron un intento de regresar a la fracasada Restauración, el general Berenguer intentó recuperar las instituciones constitucionales anteriores al golpe. En febrero y marzo de 1930, queriendo dar marcha atrás de lo generado por la dictadura se forman (no se eligen) nuevos ayuntamientos. La mitad de los concejales los que mayor número de votos sacaron entre los años 1917 y 1922, la otra mitad los cinco mayores contribuyentes y alcaldes designados por el Gobierno. La política española cambio en 1930 respecto a décadas anteriores, se utilizaba un lenguaje nuevo, salía a la opinión pública organizaciones políticas. La participación política cobró un gran protagonismo. A fecha del 26-02-1930, el alcalde de Castilla La vieja era Alcalde Bernabé Martínez Rojo, y los concejales:

Como mayores contribuyentes:
• Bernabé Martínez Rojo
• José Churruca
• Benito Bustamante López (síndico)
• Mariano Guerra
• Francisco Churruca
En concepto de ex concejales
• Laureano González García (segundo Teniente alcalde)
• Valentín Isla
• Aniceto Guerra
• Emilio García
• Manuel Irús Marañón (teniente alcalde)

El Ayuntamiento republicano. A raíz de la dimisión de Berenguer el 14 de febrero de el nuevo Gobierno de concentración amplia de monárquicos de Aznar pretendía la restauración de la monarquía constitucional, con bases similares a las de 1923, la vieja política. Así anunció lecciones municipales para el 12 de abril. El Comité Revolucionario encarcelado aceptó participar en las nuevas elecciones por su carácter administrativo y no afectar a su campaña de boicot. La campaña fue intensa. España vive un momento de esperanza con el triunfo del domingo, 12 de abril de 1931en las capitales de las candidaturas republicanas, en las elecciones municipales. Tras ellas se marcha el rey y se proclama la República. Eligen alcalde por seis votos frente a dos a Benito Varona Álvarez, son concejales:

Juan Antonio Alonso de Armiño teniente alcalde
Mariano Hernández segundo teniente
Inocencio Relloso
Gregorio Villota
Vicente Alonso
Manuel Ruiz
Reinaldo Pereda.
Matías Martínez
Roque Rodríguez,
Eustasio Ruiz Otaduy

Repetición de las elecciones en 1931.Las miles de protestas por fraude promovieron las repeticiones electorales del 31 de mayo. Hay un ajuste en Mayo del 31, donde no se organizaron bien las elecciones como pasó en el Valle de Mena o Medina de Pomar, en la Merindad de Castilla La vieja se tuvieron que repetir. Se nombra una gestora por haber sido protestadas las elecciones 3-5-31: Modesto Hernández, Norberto Rojo y Francisco Zamora siendo este último el alcalde,

ciguenza blogEl 31 de mayo triunfaron las candidaturas republicanas. Hasta triunfaron en Pamplona los republicanos. La repetición de las elecciones facilitó la adaptación a la nueva situación y en triunfo de las candidaturas republicanas. EL LIBERAL 4-6-31, miércoles dice: “Triunfo de los Radical Socialistas el día 3. En PRRS además de en Villarcayo triunfa en Castilla La Vieja por una mayoría considerable, en Valdivielso en Manzanedo y en otras”. Se constituye el ayuntamiento. El alcalde electo según el acta del 21-6-1931 en era el maestro republicano radical socialista Heliodoro Montiel, alcalde (6 votos, 2 Varona 1 Manuel Ruiz 1 blanco), y los concejales:

Reinoldo Pereda. Teniente alcalde
Roque Rodríguez segundo Teniente alcalde
Matías Martínez (de Bisjueces)
Martín Martínez
Manuel Ruiz
Doroteo López (síndico)
Juan Antonio Alonso de Armiño
Benito Varona
Inocencio Relloso
José Churruca

Desconocemos lo que ocurrió con el que fue alcalde Helidoro Montiel.

La gestora de derechas. La amplia derrota de las izquierdas en las elecciones de 1933 fue el detonante de una reflexión de la izquierda, en los próximos meses probarán nuevos caminos como son la unión (Izquierda Republicana y el Frente Popular) y la Revolución (en Octubre), con resultados diversos. La revolución de octubre del 34 no tuvo repercusión relevante en Burgos, pero fue excusa por parte del Gobierno para suspender los ayuntamientos de izquierda, unos 35 de la provincia, que fueron sustituidos por comisiones gestoras de conservadores nombradas por el Gobernador Civil, haciendo uso el Gobernador Civil de la provincia de la facultad conferida para cesar Corporaciones y sustituirlas por Gestoras Municipales políticamente afines.
El 21-10-1934, bajo la presidencia del delgado gubernamental Edmundo Santamaría suspende de sus funciones a los concejales: Heliodoro Montiel, alcalde, Reinoldo Pereda. Teniente alcalde, Roque Rodríguez, Doroteo López , Matías Martínez, Manuel Ruiz, Martín Martínez e Inocencio Relloso. Se nombra nuevo ayuntamiento en el que Benito Varona Álvarez es nombrado alcalde, y los concejales

Eduardo González Rodríguez primer teniente alcalde
Vicente Alonso Cancazo? segundo teniente alcalde
Juan Antonio Alonso de Armiño sindico
Eustasio Ruiz Otaduy
Pedro Fernández Porras
Daniel Vallejo Galán
Modesto Fernández Alonso
Gregorio Pereda Villasante
José Churruca Sobrado

Debido a la falta del libro de actas desde 1934 hasta diciembre de 1938 no podemos establecer cuál fue la corporación a la Reposición de los ayuntamientos a raíz de la victoria del Frente Popular en febrero del 36 y tras el golpe de estado, uno de los primeros pasos del nuevo estado franquista es la depuración del Ayuntamiento, llegó la orden de buscar concejales entre los de derechas de las elecciones del 12 de abril de 1931.

En el siguiente libro, ya asentado el estado franquista esta es la corporación que primeramente aparece, el 18-12-1938. Esta es la fecha en la que reaparece la información sobre las corporaciones de Castilla La Vieja.

José Churruca alcalde
• Timoteo González primer teniente alcalde
• Emeterio García
• Gerardo González
• Pedro Fernández
• Epifanio González
• Pedro Pereda
• Arsenio López
• Vicente Alonso
• Gerardo González

Estas las personas que protagonizaron la política institucional en la Merindad de Castilla La vieja en los tiempos de la segunda República, un paso más para conocer nuestra historia, aunque todavía nos falte acercarnos a los protagonistas más profundamente.

miñón blog

La iglesia de Miñón, en 1551 se celebró por vez la Junta Ceneral de Merindades.

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