ABILIO BAÑUELOS, MAESTRO DE BURCEÑA de Mena

A un día del aniversario de la primera República (11-2-1873), os contamos la historia de Abilio, otro ciudadano más que no pudo construir su futuro, que no sólo trucó la guerra, también el garrote vil. En tiempos de crisis es cuando se hace más importante no solo la implicación de los ciudadanos como lo hizo Abilio, sino también el valor del saber y la cultura cobra un relieve esencial. Puede parecer simplista, pero en gran medida el mundo se mueve ya que hay quien lo empuja, así existe una tensión entre progreso e inmovilismo (reacción). Así que aquí os presentamos este breve relato de la historia de Abilio Bañuelos sacada de su expediente de depuración.

Abilio Bañuelos Terán, había nacido en el pueblo burgalés de Quintanas capital dell municipio de Valle de Valdelucio, al Noreste de Burgos, junto Palencia y Cantabria. Nació el 21 de febrero de 1912. En 1936 era vecino de Burceña vivía en casa la casa del vecino Luis Ortiz. El 9 de enero de 1935 tenía el certificado del título de magisterio expedido en León. El 5 de enero de 1935 fue nombrado maestro nacional en Burceña de Mena. Estaba afiliado al PSOE de Mena (desde enero de 1936) y por su puesto de la Federación de Enseñanza FETE- de la UGT .

2012-11-25_082223Al iniciarse la guerra, como muchos jóvenes meneses, este jóven maestro se alistó en las milicias y fue teniente de del Batallón 124 de la Columna Villarías. Entre los tenientes que fueron en abril de 1937 destacan varios que eran de las Merindades como Abilio, así destacamos: Alejandro Angulo Ochoa de Montejo de San Miguel (Tobalina), Pedro San Martín Miranda de Quintanilla de Montecabezas (Cuesta Urria), Bernardo Umarán Martínez de Nava de Ordunte en Mena, Alberto Cereceda García de Trespaderne, Daniel Gómez Sainz de Quisicedo (Sotoscueva) y Pedro Diego Fernández de Gijano de Mena. Abilio era teniente de la sección de máquinas de acompañamiento del Bon. 124, según la nómina de abril de 1937. El 9 de abril de 1937 solicitó su ingreso en la escuela de pilotos de aviación. También fue mando del Batallón 130.

abilio bañuelos

En Santander, con la debacle del ejército republicano del norte, es apresado, y se le acusó de haber sido comisario político de la Columna Villarías; ingresó en la Prisión Central de Burgos el 3 de septiembre de 1937. Está en prisión del 03/09/1937 al 17/ 01/1939. Es condenado a pena de muerte por “adhesión a la rebelión” (por las tropas golpistas y rebeldes) el 17 de enero de 39, siendo ejecutado en la misma a garrote vil (cosa excepcional) el 26 de octubre de 1939 por indicación del propio Franco y en presencia de 3 vecinos que se prestaron voluntariamente como testigos de la ejecución.

EL EXPEDIENTE DE DEPURACIÓN

A partir del 18 de julio, y regulado luego por una ley del 8 de noviembre de 1936, se inicio un proceso en el que a todos los maestros y las maestras de enseñanza se les forma un expediente. Se creó en cada provincia una Comisión Depuradora del Magisterio Nacional que abrió a cada maestro o maestra un «Expediente de Depuración».

A Abilio Maestro interino en la localidad de Burceña de Mena, se le retraso en el tiempo la formación del expediente. La propuesta de depuración de maestro realizada el 12 de mayo de 1938 , se confirma 4 de abril de 1939 y le condenó a inhabilitación perpetua por extremista durante la dominación roja. En principio con el expediente se trataba de reunir información, que podía ser favorable o desfavorable, «tanto en el orden político, como en el religioso y social».

Para llevar adelante el expediente se creó un impreso lleno de preguntas en el anverso y en el reverso de un folio. El cuestionario era respondido de manera individual por el párroco, el comandante del puesto de la Guardia Civil, el alcalde del municipio y, el alcalde pedáneo. Estas preguntas se agrupaban en bloques relativos a: conducta profesional, conducta social, conducta particular, actuación política y «otros datos». Había en los distintos apartados, con una serie de preguntas, que buscaban definir sobre todo el perfil político y religioso de cada maestro. A partir de las respuestas de estos impresos se resolvían los expedientes, y de ellas hemos entresacado estos datos que siguen.

El alcalde del ayuntamiento de Mena (Máximo Rozas?), el 27 de septiembre de 1937 habla de las malas relaciones del maestro con las autoridades, que se mezclaba con los obreros haciendo propaganda extremista en grado mayor. Lo considera asesino, ladrón y antiespañol. Le acusa (le sentencia) de haber sido comisario político, asesino y miembro de una checa que condenó a muerte a varios maestros y sacerdotes… Según el alcalde es lo más detestable que cabe en España. En cada formulario el firmante debía añadir los nombres de «los tres padres de mejor reputación en el pueblo». El alcalde, como exigía el expediente, nombró a tres padres de mejor reputación en el pueblo: Ángel García, Félix Campo y Florencio Bajo.

El cura encargado de Burceña (Elías Torre) en Octubre de 1937 dice que este señor ha sido teniente de los rojos y comisario de guerra cuando asesinaron a 10 personas honradas de valle y cree firmemente que es uno de los tienen más manchadas las manos de sangre. No le consideraba maestro digno por que se ocupaba de todo lo malo menos de su obligación y
Le considera irreligioso. El cura, como exigía el expediente, nombró a tres padres de mejor reputación en el pueblo: Manuel Torre, Félix Campo y Casimiro Ruiz.

La Guardia Civil de Villasana (Alfredo Lerma Rodríguez) en octubre de 1937 informa que este maestro actuó en primera fila desde los primeros momentos del movimiento al lado de los rojos, le considera autor material de los asesinatos y actos vandálicos cometido en el Valle de Mena: robos, amenazas, profanación de templos y reliquias. Considerándole como la persona más detestable de la España nueva. Valora su conducta religiosa como lo nunca visto, no puede ser más lamentable como persona humana. El comandante, como exigía el expediente, nombró a tres padres de mejor reputación en el pueblo: Manuel Torre, Félix Campo y Casimiro Ruiz.

Alcalde pedáneo de Burceña (Manuel Torre) el 12 de octubre de 1937 dice que se mezclo en asuntos con los obreros haciéndoles promesas que nunca se podrían realizar para captarse la simpatía de los obreros. Que era socialista y presidente de una agrupación. Nunca pisó la iglesia. Leía el periódico El Liberal de Bilbao. (Este último, quizás el cargo menos politizado que los anteriores, no va más allá en su denuncia, no hay acusaciones). El pedaneo, como exigía el expediente, nombró a tres padres de mejor reputación en el pueblo: Manuel Torre, Félix Campo y Casimiro Ruiz.

Con esas declaraciones, se establecen en el expediente las siguientes acusaciones:

cargos a Abiliocargos a Abilio2

La implacable justicia franquista no permitió su defensa ni en tiempo, ni en esencia. Pero el expediente nos deja esas letras manuscrita de Abilio: El 24-1-38 desde la prisión de Burgos, Abilio firma un pequeño escrito (que reproducimos) contestando el pliego de cargos en el que dice que todos los cargos que se le imputan son inciertos, excepto haber sido teniente y comisario de guerra y de la FETE-UGT.

defensa de Abilio
La Comisión Depuradora del Magisterio Nacional le Inhabilita de forma perpetua para el magisterio y el 26 de octubre de 1939 se le ejecuta con el garrote vil.

Como hemos mencionado antes fue hecho preso en septiembre de 1937, condenado a muerte en diciembre de 1938 y ejecutado mediante garrote vil el 26 de octubre de 1939, en presencia de varias autoridades y de tres vecinos que se prestaron voluntarios. Pocas veces se dilataba tanto la ejecución de una sentencia de este tipo; en el este caso ello se debió a la tardanza en la recepción del “enterado” del “Caudillo”. Otra crueldad más.

bañuelos

OTRAS INFORMACIONES:

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La cosecha del 36

Os acercamos este artículo La cosecha del 36, (se puede incluso escuchar) que hemos recuperado del filón que es Radio Valdivielso 106,0 para conocer la historia de la comarca. Sorprende y bello trabajo donde en un breve texto encontramos, un testimonio sobre la represión en 1936, una interesante reflexión sobre la memoria, una clara explicación de cómo se hacían los expediente… una joya que merece leer reposadamente.

La cosecha del 36

paseillo«Una mañana de alguno de los días que siguieron al 18 de julio, a hora temprana, llegó un camión a Quecedo.» Así comienza el testimonio de quien fue testigo de un hecho histórico. Pero, ¿acaso un testimonio hace historia? La memoria de un testigo suele ser incompleta, y el recuerdo puede estar distorsionado por el paso del tiempo. Los historiadores acostumbran a fijarse más en los documentos escritos, sobre todo si estos son oficiales. Sin embargo, dichos documentos en ocasiones omiten la mención de hechos que el redactor consideró irrelevantes y, otras veces, contienen incluso falsedades involuntarias o premeditadas. Entonces, ¿cómo se ha de hacer la historia? Lo mejor, sin duda, es una combinación de datos obtenidos a partir de varios testigos y distintos documentos. Cuantos más datos se obtengan, mejor será la aproximación a lo que realmente sucedió, aunque nunca será más que eso, una aproximación. Los hechos se quedaron en el pasado, y el tiempo de los seres vivos solo se mueve hacia delante. No podemos revivir lo sucedido. La única cosa factible es recoger, confrontar y combinar aquellos recuerdos que la memoria y los archivos han guardado. Poniendo manos a la obra, y en la medida de lo posible, ofreceré aquí unas pocas piezas de ese complicado mosaico que es la historia de un pequeño pueblo en una época que fue extraordinariamente difícil.

La memoria de Isabel guarda imágenes de un suceso que causó una fuerte impresión en la jovencita de 15 años que era ella entonces, en julio de 1936. Lo describe así: «Unos cuantos hombres iban en la parte trasera del camión. Se dijo que los traían de Panizares y Tartalés. Nada más llegar a Quecedo, los falangistas que venían con el camión se pusieron a detener más hombres. La gente se asustó mucho.» La gente de Quecedo estaba aquellos días muy atareada, como siempre en el mes de julio, recogiendo las cosechas y trillando. Pero la llegada del camión lo interrumpió todo. Los hubo que volvieron apresuradamente de las fincas, alarmados por lo que podía estar pasando en el pueblo. Otros andarían también con prisa, pero corriendo en sentido contrario.

De hecho, los falangistas se quedaron allí, con el camión parado, durante horas, como esperando o buscando a alguien más. Dice Isabel: «El camión estaba parado en El Campillo. Recuerdo que uno de los hombres que los falangistas subieron a la caja del camión era Rafael Peña. De los demás no me acuerdo. La gente iba y venía asustada, calle arriba y calle abajo, diciendo: “¡Hay que avisar a Tomás!”» A Isabel unos recuerdos le traen otros. Tomás Ruiz Fernández era hijo de aquel señor Santos al que ella leía el periódico por la noche, sentada en el poyo de la casa, con la débil luz de la bombilla que iluminaba el cruce entre La Hoyuela y la calle de La Revilla (actual calle del Lavadero). En 1936 Nicolás Santos Ruiz era ya un guardia civil retirado, y su hijo Tomás, nacido en 1898, tenía el empleo de sargento de la Benemérita con mando en el puesto de Castrojeriz. Más tarde ascendería a teniente y luego a capitán. Según su hoja de servicios, en aquellos días de julio, concretamente el 22, lo enviaron con una columna al frente de Villarcayo, quedando allí en servicio de seguridad y vigilancia hasta el día 25, para salir en esa fecha hacia Espinosa de los Monteros, donde continuó prestando el mismo servicio y también participó en diversos combates en aquella zona, hasta que en octubre lo encuadraron en el Regimiento de Infantería San Marcial nº 22 en Burgos. Sobre las acciones de guerra en que intervino Tomás Ruiz hay abundante documentación en los archivos. Lo que no sabemos es qué gestiones concretas haría cuando le llegó el telegrama urgente que se le envió desde Quecedo.

Las imágenes que Isabel tiene en el recuerdo están centradas en El Campillo. «Había un grupo de mujeres, entre ellas Adelaida, la hija del señor Nicanor, casada con Rafael Peña. Vivían en la misma calle que nosotros, o sea, que también eran vecinos del señor Santos. Estuvieron las mujeres plantadas durante horas delante de la ermita, mirando hacia el camión, sin perder de vista a los hombres detenidos. Las recuerdo con los brazos cruzados de aquella manera en que los cruzaba la gente de Quecedo, ¿sabes?, con las palmas de las manos pegadas al cuerpo bajo las axilas. Pasaron horas y el camión seguía allí. ¡Menos mal! Igual se había averiado. Así daba tiempo para que Tomás pudiera hacer algo

¿Por qué fueron a buscar a aquellos hombres? ¿No eran simples labradores que vivían de su trabajo, como los demás del pueblo? Isabel me explica: «No es que se metieran en política. ¡Qué iban a saber ellos de eso! Pero algunos sí que estaban afiliados a sindicatos agrícolas y ganaderos, porque así les regalaban abonos y semillas.»

El caso es que, después de unas cuantas horas, les llegó a los falangistas una orden que, al parecer, venía de Burgos, y dejaron libres a los hombres, marchándose con el camión vacío. Pero el pueblo lo dejaron lleno de miedo, un miedo que duraría muchos años.

¿Fue realmente tan decisiva la intervención de Tomás? Según Isabel, lo que se decía en Quecedo era que el hijo del señor Santos, además de ser una buena persona, tenía sus contactos y sabía con quién tenía que hablar. En este punto sería muy valioso el testimonio, ya imposible, de mi abuelo Valentín Garmilla Alonso, que tenía una gran amistad con Tomás. Cuando este iba a Bilbao con Esperanza Peña, que era su esposa desde 1920, ambos se alojaban en la casa de mis abuelos. Isabel los recuerda muy bien, y me cuenta que también ella estuvo en la casa de Tomás y Esperanza en Valmaseda, hacia el año 1945, y vio al que entonces era ya teniente desfilar con uniforme de gala en las procesiones de Semana Santa.

Volviendo a los documentos oficiales, estos dicen de Tomás Ruiz Fernández, y lo cito textualmente, que «el 18 de julio se adhirió al Glorioso Alzamiento Nacional desde los primeros momentos». En diciembre de 1936, mientras combatía en Loma de Montija, resultó herido de bala, lo que le valió la consideración de «herido de guerra». Además de ascensos, Tomás Ruiz recibió medallas y condecoraciones tales como la Medalla de Sufrimiento por la Patria, la Cruz Roja del Mérito Militar, la Cruz de Guerra y la Cruz de San Hermenegildo, entre otras. Lo que, desde luego, no aparece documentado es su posible triunfo sobre aquel grupo de falangistas que sembró el pánico en Quecedo. Ni creo que sobre este tipo de incidentes exista documentación alguna. ¿A dónde irían con su camión vacío? ¿Intentarían de nuevo llenarlo en algún otro lugar?

Volviendo a la transmisión oral de la historia, Isabel oyó contar que en aquellos días hubo también un incidente en el puesto de la Guardia Civil de Valdenoceda, cuando un grupo de falangistas se presentó allí y quiso acceder al interior de dicho puesto. El joven guardia que les impidió la entrada resultó ser casualmente un sobrino de Tomás Ruiz, que luego fue felicitado y recompensado por sus superiores en reconocimiento del valor demostrado. ¿Un fusil frente a las pistolas? ¿Tricornios frente a camisas azules? El 19 de julio, por la tarde, un falangista, Máximo Nebreda, había resultado muerto por disparos de la Guardia Civil de Valdenoceda cuando bajaba en coche el puerto de la Mazorra junto con otros falangistas. Al parecer, según se dijo posteriormente a modo de explicación, los guardias civiles vieron que el coche llevaba una bandera roja y negra, y pensaron que era la de la CNT, sin caer en la cuenta de que la de Falange también era rojinegra. Se puede suponer que fue este fatal suceso el que dio origen al incidente de los falangistas frente al puesto de Valdenoceda. Pero, ¿estaría relacionado también de algún modo con las detenciones en Tartalés, Panizares y Quecedo? ¿O son hechos totalmente independientes? Alguien tendría que contar más detalles sobre estos sucesos.

A mi sufrida y paciente tía Isabel la he acribillado a preguntas. ¿Cómo es que los falangistas que llegaron a Quecedo sabían a quiénes querían detener y cómo localizarlos? Isabel explica: «Es que,nada más empezar la guerra, entraron en las sedes de los sindicatos y se hicieron con todas las fichas de los afiliados.» Y añade: «Bueno, también había quienes iban a casa del cartero y le volcaban la saca para ver quién escribía a quién y conseguir información viendo las cartas. La gente decía que había que tener cuidado con lo que se escribía y nunca enviar cartas a alguien que pudiera ser “sospechoso”.»

pupitrePero, ¿quién no era sospechoso en aquellos tiempos? Lo fueron, por ejemplo, todos los maestros: habían sido maestros de la República y tenían que convertirse en maestros del nuevo régimen o, como se decía entonces, ser «afectos al movimiento salvador de España». A partir del 18 de julio, y regulado luego por una ley del 8 de noviembre de 1936, se inicio un proceso en el que todos los maestros de enseñanza pública y privada, y en general todos los profesores desde la primaria hasta la universidad y las Escuelas Normales, tenían que solicitar su confirmación en el cargo mediante un escrito en el que declaraban su adhesión al «Glorioso Alzamiento Nacional» y su deseo de colaborar con la «Cruzada de Liberación». Se creó en cada provincia una Comisión Depuradora del Magisterio Nacional que abrió a cada maestro un «Expediente de Depuración». En Quecedo eran maestros en 1936 Doña Rufina Condado Díez en calidad de propietaria de la plaza y Don José Pérez Caldevilla, que era interino. Sus respectivos expedientes son prácticamente idénticos y se resolvieron de manera favorable con la confirmación de ambos en sus respectivos cargos.

En principio se trataba de reunir información, que podía ser favorable o desfavorable, «tanto en el orden político, como en el religioso y social». Para llevar adelante el expediente se creó un impreso lleno de preguntas en el anverso y en el reverso de un folio. Estas preguntas se agrupaban en bloques relativos a: conducta profesional, conducta social, conducta particular, actuación política y «otros datos». Por ejemplo, en el apartado de conducta social se formulaban preguntas tan ambiguas como «¿En qué relaciones estaba o está este maestro con las autoridades?» y «¿Se mezcló en asuntos de obreros o del campo?». En cambio, otras preguntas son muy concretas. Así, en el apartado de actuación política se pregunta: «¿Estaba afiliado a algún partido del Frente Popular? ¿Y a la Masonería, a la Federación de Trabajadores de la Enseñanza o a alguna otra entidad parecida?» También se preguntaba si la maestra o el maestro cantó con los niños la Internacional, o si celebraba con ellos la fiesta del crucifijo, si hacía propaganda izquierdista, si enseñaba doctrina cristiana, si hacía propaganda política fuera de la escuela, o si en la escuela daba enseñanzas patrióticas y colocaba la bandera… y etcétera, etcétera. Había en los distintos apartados toda una serie de preguntas, muchas de las cuales pueden parecernos hoy en día incluso absurdas, pero que buscaban definir sobre todo el perfil político y religioso de cada maestro.

Este cuestionario tenía que ser respondido de manera individual por el párroco, el comandante del puesto de la Guardia Civil, el alcalde del municipio y, en el caso de Quecedo, tal vez como alcalde pedáneo, o simplemente como padre de familia, responde también en una hoja propia el señor Nicanor Rodríguez González. En cada formulario el firmante debía añadir los nombres de «los tres padres de mejor reputación en el pueblo». En los expedientes de los maestros de Quecedo estos padres son, además del señor Nicanor, que está en casi todos los formularios, también Juan Fernández González, Ángel Ruiz Torres, Luis García Fernández, Ismael Armiño González, Antonino Arce Sedano y mi tío abuelo Ciriaco Garmilla Alonso. El párroco es Don Jaime Oñate, el alcalde se llama Maximiliano García, y por la Guardia Civil firma Eladio Muga González como comandante del puesto. Hay también una carta de apoyo a ambos maestros firmada por José Peña y Agapito González, y otra con texto casi idéntico firmada por el párroco, ambas dirigidas al inspector jefe de 1ª enseñanza de la provincia de Burgos.

En estos expedientes se percibe que los maestros de Quecedo estuvieron muy bien arropados por el pueblo y las fuerzas vivas, y de hecho en el verano de 1937 sus expedientes ya estaban resueltos favorablemente (como ya sabemos, otros tardaron hasta 6 años y las resoluciones no siempre fueron favorables: hubo despidos, traslados forzosos e incluso penas de muerte). Sin embargo, aunque me he alegrado al ver que en Quecedo no se cometió finalmente injusticia alguna con los maestros, la lectura de estos documentos me ha dejado la vergüenza y la amargura de ser testigo de una humillación. Doña Rufina y Don José no se merecían tener que pasar por semejante trance, y creo que para cualquier enseñante el expediente de depuración fue un proceso indigno e intimidatorio. Esto último lo corrobora Isabel cuando dice: «El marido de Doña Rufina, Don Eliseo, que era practicante, pero no en el sentido religioso, cambió bastante a raíz de todo aquello. Empezó a acudir a la iglesia, cosa que en tiempos de la República no solía hacer. ¡Qué remedio le quedaba! No podía comprometerse y comprometer al mismo tiempo a la maestra.» Y supongo que el señor Nicanor se esforzaría por seguir siendo un hombre «de buena reputación» para que a su yerno Rafael no volvieran a subirlo a un camión.

Por otra parte, en 1940, se empezó a instruir la llamada «Causa General», un gran sumario abierto para investigar, según decían, «los hechos delictivos cometidos en todo el territorio nacional durante la dominación roja» y las «manifestaciones más destacadas de la actividad criminal de las fuerzas subversivas que en 1936 atentaron abiertamente contra la existencia y los valores esenciales de la Patria, salvada en último extremo, y providencialmente, por el Movimiento Liberador». Para llevar a cabo esta instrucción, un Fiscal Instructor General de Causas Generales, que a partir de 1943 se llamó Fiscal Jefe de la Causa General, hizo llegar a todos los ayuntamientos diversos formularios que se remitirían después a Madrid debidamente cumplimentados. Se consideraba «dominación roja» el período comprendido entre la proclamación de la República en 1931 y la victoria alcanzada el 1 de abril de 1939. He podido ver el formulario denominado «Estado número 1» relativo a la Merindad de Valdivielso. Se trata de un folio apaisado en el que, bajo el encabezamiento «Relación de personas residentes en este término municipal que durante la dominación roja fueron muertas violentamente o desaparecieron y se cree fueran asesinadas», debían escribirse en una tabla los nombres de las víctimas, las circunstancias de los hechos y los nombres de las personas sospechosas de haber participado en dichos hechos. En esta relación correspondiente a la Merindad de Valdivielso figura en el anverso de la hoja únicamente la palabra «Ninguna», escrita con una bonita caligrafía y subrayada. En el reverso, con fecha 7 de agosto de 1941 firman el alcalde Eliseo Alonso y el secretario Manuel García. Mirando la lista donde se resumen los formularios de todos los ayuntamientos pertenecientes al partido judicial de Villarcayo, se observa que solo hubo una víctima de Trespaderne, asesinada en Madrid, y otra de Medina de Pomar, esta última sin información sobre el lugar o las circunstancias de su fallecimiento. En los 19 municipios restantes la llamada «dominación roja» no produjo víctima alguna.

En un país como el nuestro, donde los documentos escritos siempre han escaseado, y con unos testigos que callaron durante demasiado tiempo y de los que a fecha actual sobreviven muy pocos, se hace difícil, cuando no imposible, la tarea de reconstruir la historia. Si se trata además del medio rural, siempre infravalorado en las instancias oficiales y con una población autóctona casi extinguida, no podemos hacernos muchas ilusiones en cuanto al rendimiento de los esfuerzos por conseguir información sobre hechos sucedidos hace ya casi ochenta años. Sin embargo, algunos pensamos que hay que seguir realizando ese esfuerzo, y que la información que consigamos, apenas una pincelada en un cuadro inmenso, será como la fruta que se recolecta después de una larga sequía: escasa, pero, por eso mismo, de gran valor.

Mertxe García Garmilla

Otros artículos de Mertxe: http://www.radiovaldivielso.es/AudiosSeccionesRadio-Merche-PayoMemoria1.html

Información sobre Valdivielso:

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ALCALDES Y CONCEJALES 1930-1940 EN CASTILLA LA VIEJA

Los municipios fueron el instrumento de aplicación de gran parte las nuevas leyes que se basaban en la igualdad, libertad y fraternidad. Conocer lo ocurrido en aquellos años en las Merindades, pasa inexorablemente por saber quiénes gestionares el poder aquellos años en nuestra tierra :ayuntamientos-30-39. Para ello hicimos una petición de información a los municipios, que volvemos a realizar, nos han contestado: OÑA, MERINDAD DE SOTOSCUEVA. JUNTA DE TRASLALOMA, VALLE DE LOSA, de Mena y Espinosa tenemos la información por el libro de Fernando Obregón, de Villarcayo y Castilla La vieja ya hemos recogido la información, en el Valle Zamanzas han desaparecido los libros de actas. Igualmente que otras ocasiones, os proponemos que nos ayudéis completando las informaciones sobre los ciudadanos (una pequeña biografía: fecha de nacimiento, de qué pueblo era, matrimonio, hijos, profesión… y alguna foto), introduciéndolas como comentario en la entrada o escribiendo al : merinmemo@gmail.com  Así mismo os agradeceríamos nos ayudaseis con los ayuntamientos que no nos han contestado.

MERIDAD DE CASTILLA LA VIEJA
villarcayo mapaEn los tiempos de la República la Merindad de Castilla La Vieja, era municipio independiente que tenía el doble de población que Villarcayo, la Merindad de Castilla la Vieja era de suma importancia, por su centralidad en el territorio de Las Merindades con una extensión de once kilómetros de largo por seis de ancho limitando al norte con Sotoscueva, por el sur con Valdivielso, por el oeste con Manzanedo y Valdeporres y por el este con Medina. Geográficamente era dividida por el Nela, formando dos grupos; el de esta parte del agua y de la otra parte del agua. La capitalidad la asumía Cigüenza. A principios del siglo XX, año 1901, el municipio incorpora Aldeas de Medina (cuya capitalidad hasta entonces era Villarías). Así en los años treinta algún municipio que hoy en día pertenece a Medina como Villamezán y Miñón formaban parte también de Castilla la Vieja. Antes de morir Franco el 7 de junio de 1975 se anexiona Castilla La Vieja a Villarcayo.

El golpe de estado de Primo de Ribera de 1923 resolvió la crisis con la que vivía España a favor de los privilegiados, el régimen de la Restauración estaba en descomposición se situaría al borde del abismo, solo le faltaba el empujón que le dió Primo de Rivera. Sin apoyos sociales, el 27 enero 1930, Primo de Rivera presentó su dimisión. Un elemento clave fue crash de la bolsa de Nueva York, en 1929, los problemas económicos se extendieron por el mundo. El descontento social, con la vuelta de los movimientos huelguísticos, vino a acrecentar la oposición a la dictadura que abarcaba un amplio espectro. La corporación que existía en la Merindad de Castilla La Vieja los últimos días de la dictadura de Primo de Rivera, a fecha de 26-01-1930 era el alcalde: Manuel Irús, y los Concejales:

• Eugenio Andino
• Sebastián López
• Bernabé Martínez
• Miguel Peña
• Cipriano Condado

Tras la dictadura de Primo de Rivera.: Los últimos meses de Alfonso XII fueron un intento de regresar a la fracasada Restauración, el general Berenguer intentó recuperar las instituciones constitucionales anteriores al golpe. En febrero y marzo de 1930, queriendo dar marcha atrás de lo generado por la dictadura se forman (no se eligen) nuevos ayuntamientos. La mitad de los concejales los que mayor número de votos sacaron entre los años 1917 y 1922, la otra mitad los cinco mayores contribuyentes y alcaldes designados por el Gobierno. La política española cambio en 1930 respecto a décadas anteriores, se utilizaba un lenguaje nuevo, salía a la opinión pública organizaciones políticas. La participación política cobró un gran protagonismo. A fecha del 26-02-1930, el alcalde de Castilla La vieja era Alcalde Bernabé Martínez Rojo, y los concejales:

Como mayores contribuyentes:
• Bernabé Martínez Rojo
• José Churruca
• Benito Bustamante López (síndico)
• Mariano Guerra
• Francisco Churruca
En concepto de ex concejales
• Laureano González García (segundo Teniente alcalde)
• Valentín Isla
• Aniceto Guerra
• Emilio García
• Manuel Irús Marañón (teniente alcalde)

El Ayuntamiento republicano. A raíz de la dimisión de Berenguer el 14 de febrero de el nuevo Gobierno de concentración amplia de monárquicos de Aznar pretendía la restauración de la monarquía constitucional, con bases similares a las de 1923, la vieja política. Así anunció lecciones municipales para el 12 de abril. El Comité Revolucionario encarcelado aceptó participar en las nuevas elecciones por su carácter administrativo y no afectar a su campaña de boicot. La campaña fue intensa. España vive un momento de esperanza con el triunfo del domingo, 12 de abril de 1931en las capitales de las candidaturas republicanas, en las elecciones municipales. Tras ellas se marcha el rey y se proclama la República. Eligen alcalde por seis votos frente a dos a Benito Varona Álvarez, son concejales:

Juan Antonio Alonso de Armiño teniente alcalde
Mariano Hernández segundo teniente
Inocencio Relloso
Gregorio Villota
Vicente Alonso
Manuel Ruiz
Reinaldo Pereda.
Matías Martínez
Roque Rodríguez,
Eustasio Ruiz Otaduy

Repetición de las elecciones en 1931.Las miles de protestas por fraude promovieron las repeticiones electorales del 31 de mayo. Hay un ajuste en Mayo del 31, donde no se organizaron bien las elecciones como pasó en el Valle de Mena o Medina de Pomar, en la Merindad de Castilla La vieja se tuvieron que repetir. Se nombra una gestora por haber sido protestadas las elecciones 3-5-31: Modesto Hernández, Norberto Rojo y Francisco Zamora siendo este último el alcalde,

ciguenza blogEl 31 de mayo triunfaron las candidaturas republicanas. Hasta triunfaron en Pamplona los republicanos. La repetición de las elecciones facilitó la adaptación a la nueva situación y en triunfo de las candidaturas republicanas. EL LIBERAL 4-6-31, miércoles dice: “Triunfo de los Radical Socialistas el día 3. En PRRS además de en Villarcayo triunfa en Castilla La Vieja por una mayoría considerable, en Valdivielso en Manzanedo y en otras”. Se constituye el ayuntamiento. El alcalde electo según el acta del 21-6-1931 en era el maestro republicano radical socialista Heliodoro Montiel, alcalde (6 votos, 2 Varona 1 Manuel Ruiz 1 blanco), y los concejales:

Reinoldo Pereda. Teniente alcalde
Roque Rodríguez segundo Teniente alcalde
Matías Martínez (de Bisjueces)
Martín Martínez
Manuel Ruiz
Doroteo López (síndico)
Juan Antonio Alonso de Armiño
Benito Varona
Inocencio Relloso
José Churruca

Desconocemos lo que ocurrió con el que fue alcalde Helidoro Montiel.

La gestora de derechas. La amplia derrota de las izquierdas en las elecciones de 1933 fue el detonante de una reflexión de la izquierda, en los próximos meses probarán nuevos caminos como son la unión (Izquierda Republicana y el Frente Popular) y la Revolución (en Octubre), con resultados diversos. La revolución de octubre del 34 no tuvo repercusión relevante en Burgos, pero fue excusa por parte del Gobierno para suspender los ayuntamientos de izquierda, unos 35 de la provincia, que fueron sustituidos por comisiones gestoras de conservadores nombradas por el Gobernador Civil, haciendo uso el Gobernador Civil de la provincia de la facultad conferida para cesar Corporaciones y sustituirlas por Gestoras Municipales políticamente afines.
El 21-10-1934, bajo la presidencia del delgado gubernamental Edmundo Santamaría suspende de sus funciones a los concejales: Heliodoro Montiel, alcalde, Reinoldo Pereda. Teniente alcalde, Roque Rodríguez, Doroteo López , Matías Martínez, Manuel Ruiz, Martín Martínez e Inocencio Relloso. Se nombra nuevo ayuntamiento en el que Benito Varona Álvarez es nombrado alcalde, y los concejales

Eduardo González Rodríguez primer teniente alcalde
Vicente Alonso Cancazo? segundo teniente alcalde
Juan Antonio Alonso de Armiño sindico
Eustasio Ruiz Otaduy
Pedro Fernández Porras
Daniel Vallejo Galán
Modesto Fernández Alonso
Gregorio Pereda Villasante
José Churruca Sobrado

Debido a la falta del libro de actas desde 1934 hasta diciembre de 1938 no podemos establecer cuál fue la corporación a la Reposición de los ayuntamientos a raíz de la victoria del Frente Popular en febrero del 36 y tras el golpe de estado, uno de los primeros pasos del nuevo estado franquista es la depuración del Ayuntamiento, llegó la orden de buscar concejales entre los de derechas de las elecciones del 12 de abril de 1931.

En el siguiente libro, ya asentado el estado franquista esta es la corporación que primeramente aparece, el 18-12-1938. Esta es la fecha en la que reaparece la información sobre las corporaciones de Castilla La Vieja.

José Churruca alcalde
• Timoteo González primer teniente alcalde
• Emeterio García
• Gerardo González
• Pedro Fernández
• Epifanio González
• Pedro Pereda
• Arsenio López
• Vicente Alonso
• Gerardo González

Estas las personas que protagonizaron la política institucional en la Merindad de Castilla La vieja en los tiempos de la segunda República, un paso más para conocer nuestra historia, aunque todavía nos falte acercarnos a los protagonistas más profundamente.

miñón blog

La iglesia de Miñón, en 1551 se celebró por vez la Junta Ceneral de Merindades.

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LA SIMA DOLECIAS (II)

Hace tiempo, en el 2011, publicamos una entrada LAS SIMAS DE DOLENCIAS (SOTOSCUEVA) en base a informaciones de personas de la zona (Villabáscones, Quisicedo, Cueva…). Nos ha llegado este interesante correo, a nuestro juicio las dos informaciones son veraces, pero no logramos los datos para cuadrar las dos informaciones. Quizás nos pudieras dar una pista.
stock-photo-53090840En Agosto de 1950 Gregorio acompañado de su hijo Cipriano, coincidiendo con una visita de parientes, decidieron enseñarles la cueva de San Bernabé, y, ya de paso, la Cueva Palomera. Cipriano recuerda que esta cueva era conocida entre los labradores de la zona por ser frecuente entrar unos metros en ella para coger agua para las fincas, pues fuera no la había. Además, Gregorio había entrado un poco más en su interior años atrás siguiendo las huellas de una marta en compañía de su abuelo.
Decidieron entrar un poco más allá para ver si era practicable para la visita de un grupo de personas grande, tomando siempre la entrada que encontrasen a la derecha para no perderse, iluminados por un candil de petróleo y una lámpara de carburo, hasta que finalmente y para su sorpresa encontraron una luz que era la que entraba por la sima de Dolencias. Esta sima, muy conocida desde la superficie por arrojar en ella animales muertos desde tiempos seguramente inmemoriales, presentaba un acceso hasta aquel momento desconocido. Gregorio, además, llevaba tiempo intentando encontrar este acceso, pues un capitán del ejército le había dicho que su tío materno Demetrio Gómez Peña, asesinado durante la Guerra civil, se encontraba arrojado precisamente en Dolencias.
Pero Gregorio y Cipriano solo encontraron esqueletos de animales domésticos y un fusil con la culata quemada. No había rastro de esqueletos humanos bajo la sima de Dolencias, a pesar del desconcierto de Gregorio que – recuerda bien su hijo Cipriano –no daba crédito a que aquel capitán le hubiera mentido (¿por qué razón iba a mentirme? – recuerda que decía él con estupor).
Después salieron y avisaron al resto de parientes y amigos que les esperaban para entrar en la Cueva de San Bernabé, como habían quedado. Y al darles aviso del hallazgo resolvieron entrar todos para ver la sima de Dolencias.
En esta segunda entrada quedó impresa en la arena el pie de Genaro, que tenía una malformación peculiar en el dedo gordo y que hoy en día se considera una huella prehistórica, para escarnio de arqueólogos y regocijo de Gregorio cada vez que ve la imagen en libros y carteles. De esta segunda entrada Gregorio levantó un acta que llevó al Cuartel de la Guardia Civil para dar fe del “descubrimiento”, una fotocopia de la cual mi suegro todavía conserva. Después vinieron muchos espeleólogos, sobre todo del grupo “Edelweiss”, para que Gregorio los acompañara y les mostrara el acceso a la sima, y una vez que se generalizó este conocimiento lo fueron poco a poco olvidando. Sin embargo entre las gentes del valle a Gregorio se le recuerda, entre otras cosas, como “el descubridor de Dolencias” y hace muchos años RTVE realizó un documental sobre las cuevas en las que salía él mismo narrando el hallazgo.
Como conclusión, y en lo que respecta a su investigación, ni Gregorio ni su hijo Cipriano ni los demás que entraron por primera vez vieron otros huesos que no fueran los de animales domésticos – ni siquiera salvajes, recuerda Cipriano – para disgusto además de Gregorio y Eduardo que esperaba hallar los de su tío Demetrio.
Respecto a los huesos llevados en camiones que usted cita en su entrada, Cipriano recuerda que efectivamente se llevaron huesos para Bilbao, que se sacaban en cestos por la boca de la sima Dolencias, pero él escuchó decir que eran para hacer filtros para azúcar. Con seguridad recuerda que ese traslado se hizo con posterioridad al 10 de agosto de 1950, fecha de la primera entrada, por lo que no pudieron sacar restos humanos de Dolencias, puesto que sencillamente no los había.
Para más abundamiento, durante bastantes años vinieron con frecuencia a casa de Gregorio espeleólogos para preguntarle sobre la cueva y Cipriano conversó muchas veces con ellos y recuerda que una vez, no en la propia sima, sino en una galería de las muchas del complejo, encontraron unos pocos huesos humanos que se llevaron a analizar, y más tarde, parece que encontraron también un esqueleto completo en otra zona, pero nunca bajo la sima de Dolencias. Como curiosidad, en otra entrada que hicieron más tarde Gregorio y su hijo Cipriano, encontraron otro fusil también deteriorado. Pero jamás restos humanos.
La realidad es la realidad: el 10 de agosto de 1950 no había restos humanos bajo la sima de Dolencias, sí de animales como vacas y perros, pero no humanos.
La abundancia de sus fuentes nos hace buscar otra alternativa posible a esta contradicción, y sólo se nos ocurre que posibles familiares entraran y se llevaran esos restos. A fuer de serle sincero, me parece imposible esa opción: hubieron de entrar antes de 1950, década de plomo del franquismo donde cualquiera que se arriesgase a sacar aquellos restos corría el riesgo de acabar como ellos; además, ¿para enterrarlos después dónde? Todo esto suponiendo que hubieran conocido la entrada “descubierta” por Gregorio años después, pues tanto Cipriano como Eduardo consideran bastante poco probable que sacaran sus restos por la sima con una cuerda por ser muy profunda. Y, para rematar, y a la vista de que no había un solo resto humano allí, ¿acaso entraron todos y cada uno de los familiares de los represaliados?, ¿incluso los de los dos falangistas caídos también de forma accidental? Podría pensarse que Gregorio y su hijo Cipriano, y más tarde a todos los demás, no vieran los restos humanos, pero no pasaron por allí de forma descuidada precisamente: Gregorio y Eduardo buscaron con ahínco algún resto, con la esperanza de hallar a su tío Demetrio, al que un capitán les aseguró que lo habían arrojado allí, como le dije. Hicieron posteriores visitas (normalmente Gregorio que era el que vivía allí acompañado a veces de su hijo o de su hermano Genaro y no encontraron nunca ningún resto humano).
Queda otro opción, y es pensar que alguien del régimen entrara con anterioridad al 10 de agosto de 1950 para retirar los restos de los posibles arrojados allí. Usted conoce mejor que yo la historia de la represión pero hasta donde yo he leído la impunidad fue tal que a nadie preocupó ocultar las huellas de los crímenes. Aquí en Asturias hay un caso muy famoso de represaliados arrojados a una sima, algunos todavía con vida (El “pozu Funeres”) y cuya repercusión fue bastante importante, llegando incluso hasta la ONU, sin que nadie del régimen ni de los asesinos se preocupara lo más mínimo de ocultarlo.

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Elisa Güemes maestra de Lomana (Tobalina)

Queremos acabar el año con una maestra. En tiempos de crisis es cuando se hace más importante no solo la implicación de los ciudadanos como lo hizo seguramente Elisa, sino también el valor del saber y la cultura cobra un relieve esencial. Así que aquí os presentamos este breve relato de la historia de Elisa Güemes sacada de su expediente de depuración.

Elisa Güemes es una metáfora de aquellos tiempos. Una mujer socialmente activa, que trabajaba en el ámbito de la educación. Se ve sorprendida por el golpe de Estado, desapareciendo en circunstancias nada legales y poco claras en manos de los rebeldes, al parecer por sus propios datos por la Guardia Civil. Además tienen que transcurrir 80 años desaparecida, sin esfuerzo, sin historia, sin martirio, sin paradero del cuerpo.

Es con ella con quién queremos terminar el año del blog a modo de brindis de homenaje y esperanza. Esperanza, por otro lado, a la que debemos contribuir a construir todos y todas.

El expediente de depuración de la Comisión depuradora del Magisterio de Primera Enseñanza de Burgos (Expedientes de depuración de maestros nacionales 32/13185 1936-1942) resuelve que la maestra propietaria de la localidad de Lomana en el Ayuntamiento de Tobalina sea BAJA DEFINITIVA DEL ESCALAFÓN. Según el informe publicado en el BOE 302. 18 de agosto de 1937.
tobalinaElisa Güemes Güemes debía vivir en Quintana-María desde cuya iglesia se aprecia La Torre de Lomana, lugar donde se encontraba la escuela en la que enseñaba. Lomana es una población situada en el sur del Valle de Tobalina, entre los arroyos de San Lázaro y del Caño, que vierten sus aguas al Ebro. Poco más sabemos de su vida, excepto que pudiera ser la mujer Ceferino Mata y que seguramente fue paseada.

Ceferino Mata Arce era maestro de Quintana María (Tobalina) de 43 años. Ingresa en prisión el 18-8-36, salida el 8-9-36. Paseado por los golpistas. El día 8 de septiembre de 1936 a las 5 horas de la tarde un juez municipal de un pequeño pueblo de Burgos intervino en el levantamiento de varios cadáveres que habían sido descubiertos junto a la carretera por la mañana. Ordenó su enterramiento en una tierra contigua conocida en el pueblo como “la tierra de los muertos” y levantó acta de todo esto al detalle diciendo incluso el Km y el hectómetro en que fueron encontrados y enterrados. La carretera ha ensanchado en estos más de 70 años varias veces pero pueden seguir estando allí. Puede que Ceferino se encuentre allí.

Hay tres personas, suponemos, que fueron claves en el desarrollo de las ideas republicanas en el Valle Tobalina y que fueron asesinadas: el maestro Ceferino Mata, el médico Félix Lalinde y el alcalde Miguel Ortiz Garmendia. Desde el comienzo de la República un número importante de maestros fueron animadores y agentes del nuevo estado de España y no se quedaron solamente en las escuelas. Así durante abril y mayo los maestros Ceferino de la Mata maestro de Quintanamaría. Bernardo Marco maestro de Plágaro y Manuel Hernandis maestro de Lozares, van dando conferencias y mítines republicanos por todo Tobalina, crean un partido Republicano en el Valle de Tobalina. (domingo 26-4 en Quintanamaría, 3-5 en Barcina, luego en San Martín de Don y Pedrosa) El 31 de mayo de 1931 tuvo lugar un mitin en Quintana MG participaron 3000 personas de diversos pueblos del valle en el hablaron los tres. Tiempo después Ceferino Mata es el presidente del círculo radical socialista de Tobalina y presenta el domingo 2 el mitin de Frente Popular según el Diario de Burgos 12-2-1936,

EL EXPEDIENTE DE ELISA GÜEMES

Entre los documentos de su expediente hay una Nota del Alcalde al Rector (30 de agosto), en la que este primero afirma que “Debe ser, de manera definitiva no apta para la enseñanza de la nueva España, por haberse significado descaradamente y de manera notoria en propagandas disolventes y de intenso carácter marxista. Estas informaciones figuran en el expediente del maestro de Garoña Teodoro Escudero Melgosa .

Reunidos el cura del partido de Lomana (Casimiro ¿Saiz de Pangusion?) y los vecinos del pueblo Pedro Alonso, y José Martínez en conformidad declaran que la señora maestra Luisa Güemes Güemes, la política era marxista en relación con la enseña y cuestión religiosa, dejando bastante que desear y para que conste lo firman el 19 de septiembre de 1936.

El 18 de febrero de 1937 cumpliendo con la orden 2ª de la Junta de Defensa Nacional, el alcalde de Tobalina, Gilberto Escribano, dijo que el pueblo estaba satisfecho en lo que se refiere a la instrucción, no en lo referente a la enseñanza extremista. Las relaciones con las autoridades anteriores al Movimiento Nacional eran buenas. Y su conducta había sido digna de un maestro y responsable. Pero su actuación política había sido izquierdista, se supone que de algún partido del Frente Popular. Con frecuencia enseñaba en la escuela cuestiones y canciones izquierdistas. Hizo propaganda política fuera de la escuela. Se ignora su paradero a raíz del movimiento nacional. Se nombró suplente a Julia Gómez Robledo nombrada por el alcalde. El alcalde, como exigía el expediente, nombró a tres padres de mejor reputación en el pueblo: Santiago López Fuente, José Martínez Alonso y Pedro Alonso Gómez.

Casimiro Saiz de Panguson, el cura de la parroquia de Lomana, el 18 de febrero de 1937 dijo que su conducta con las autoridades era buena y digan de una maestra. La conducta religiosa era reprobable. Era izquierdista y se la supone del Frente Popular. El cura ignora su paradero actual. El párroco, como exigía el expediente, nombró a tres padres de mejor reputación en el pueblo: Santiago López Fuente, José Martínez Alonso y Pedro Alonso Gómez.

guardia civilEl expediente que más vilipendia a Elisa es el elaborado por quién menos datos tiene sobre ella, y quien, además, pudiera ser el responsable directo de su desaparición. En enero de 1937, el comandante del puesto la Guardia Civil de Oña, dijo que Elisa tenía malas relaciones con las autoridades y el vecindario. Su conducta no era digna de una maestra por sus ideas extremistas. También dice que en las manifestaciones llevaba la bandera socialista. Esta maestra era una revolucionaria izquierdista y propagadora de ideas marxistas. La Guardia Civil ignora su paradero. El comandante nombró a tres padres de mejor reputación en el pueblo: Santiago López Fuente, José Martínez Alonso y Adolfo Ortigosa.

torrebonifazlomanatobalina2El alcalde de barrio (Lomana), Santiago López declara los siguiente en marzo. Declara que las relaciones con las autoridades era las corrientes. Que su conducta no era digna de una maestro porque solo hablaba con personas de tendencia izquierdista (¡) y a las demás no hacía ni caso y su principal objeto era siempre pedir hortalizas, huevos y otros productos de la tierra que cosechaban los vecinos y para lo que se daba buena maña. No iba a la iglesia. Hizo propaganda de Izquierda Republicana. Declara que dicen que fue detenida, la detuvo la guardia civil hacia agosto (1936) según se ha dicho por aquí. Ahora la maestra suplente es otra, Silvia López Fernández, muy religiosa y enseña bien. El alcalde de barrio nombró a tres padres de mejor reputación en el pueblo: Pedro Alonso, José Martínez y Adolfo Ortigosa.

Elisa Güemes desapareció, seguramente fue asesinada, alguna fuente dice que pudiera estar en Quintanapaya un pueblo próximo a Atapuerca, y aún así fue expedientada. No olvidemos nunca: La saña fue la moral de los golpistas.

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LA DEPURACIÓN DEL MAGISTERIO Y LA ESCUELA DEL NUEVO ESTADO (III)

De sobra es conocido nuestro interés en el Magisterio, al igual que impresionante la represión que sufrió, de hecho en este blog hemos publicado diversos artículos: EL MAGISTERIO EN LAS MERINDADES

placa escuela.jpgPublicamos en 3 capítulos una parte del trabajo del historiador Luis Castro para la introducción de un libro sobre la depuración del magisterio en Soria escrito por Antonio Hernández García, uno de los pioneros en el estudio de la represión franquista.

LA DEPURACIÓN DEL MAGISTERIO EN EL FRANQUISMO.
ANTECEDENTES POLÍTICOS E IDEOLÓGICOS

I. LA LARGA MARCHA DE LA ESCUELA PÚBLICA ESPAÑOLA
II. LA POLÍTICA EDUCATIVA DE LA II REPÚBLICA Y LA REACCIÓN CATÓLICA
III. LA DEPURACIÓN DEL MAGISTERIO REPUBLICANO Y LA ESCUELA DEL NUEVO ESTADO

No dudamos que va a ser de vuestro interés.

III.-LA DEPURACIÓN DEL MAGISTERIO REPUBLICANO Y LA ESCUELA DEL NUEVO ESTADO

Escuela Cornejo .jpgPor lo general, las derechas y el clero español de la época consideraban que muchos, quizá la mayoría de nuevos maestros habilitados por los gobiernos republicanos simpatizabancon los valores oficiales y que en consecuencia iban a “envenenar” las almas cándidas de los niños y niñas con sus enseñanzas y actitudes. En el mencionado mitin revisionista de Palencia, Gil Robles se refería “a eso que llaman escuela única, que no es más que un cuartel donde se forjan los socialistas y comunistas del futuro… Es el resultado de un compromiso contraído con las logias masónicas… Se impone la legítima defensa”. Algo parecido opina el general Mola en carta dirigida a Sanjurjo en septiembre de 1934: “… la mayor parte de los maestros actuales, por su procedencia de las bajas capas sociales o por haber sido nombrados en tiempos del gobierno Azaña, son furibundos extremistas: veremos cómo se manifiesta la juventud a la vuelta de diez o quince años”. Se imponía enmendar este estado de cosas, fuera como fuera.

Como Antonio Hernández García, en el libro que este texto sirve de presentación, aporta una cumplida y rigurosa exposición de la represión del magisterio, tanto en sus aspectos legales como ideológicos y procedimentales, mostrando la muy variada casuística a que podía dar lugar su aplicación, me limitaré a hacer algunas observaciones al respecto, fruto de mi modesta labor de investigación de este tipo de temas en algunas provincias de Castilla y León.
En primer lugar, interesa subrayar lo desmesurado de la evaluación sobre el supuesto carácter republicano o izquierdista del colectivo docente, especialmente en su nivel más básico. Estudios locales indican un escaso compromiso de los maestros con valores políticos, fueran del signo que fueran, más allá de la lógica asunción de la normativa legal republicana, suprimiendo la enseñanza religiosa, quitando el crucifijo del aula o juntando en ella a niños y niñas (cosas que, por cierto, sería interesante conocer si se cumplieron en todas partes).

Es cierto que la coyuntura propició esos compromisos políticos, pero, si hemos de ponderar el asunto por el nivel de afiliación a sindicatos de enseñantes, este era minoritario, dándose el caso, en muchas provincias conservadoras del interior, como Burgos, de que había mayor la afiliación a asociaciones católicas que a la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza (FETE), sindicato dependiente de UGT. Al final, si el escrutinio minucioso de los antecedentes de los maestros dio lugar a un 20 % de sancionados, más o menos, como promedio(hablamos de las provincias de la actual Castilla y León), ello evidencia lo que venimos diciendo, si tenemos en cuenta que muchas veces la sanción se sustentaba en pruebas de cargo bastante endebles o subjetivas, como en este estudio se podrá comprobar sobradamente. Las normas depuradoras se presentaban como punitivas y preventivas; pues bien: parece claro que tenían mucho más de lo segundo que de lo primero.

Por otra parte, resalta el carácter reaccionario y continuista (respecto de los planteamientos educativos del Directorio de Primo de Rivera y del ultramontanismo) del personal político al que el Nuevo Estado encomendó la educación y la purga de los colectivos docentes. José Mª Pemán, presidente de la comisión de Instrucción y Cultura de la Junta Técnica, había sido secretario de la Asamblea Nacional durante la dictadura anterior, así como promotor de la Unión Patriótica. Sus ideas sobre pedagogía eran muy sumarias (tanto, que se resistió con uñas y dientes a presidir la comisión, la cual luego desatendió en la práctica). Véase lo que dijo presentando unas conferencias para maestros acerca de “lo que ha de ser la escuela de la nueva España”:

“los niños tienen, como las masas, espíritu femenino, y gustan más de que les dominen que de que les enseñen. Se rigen por la ley del mínimo esfuerzo y por eso el supremo argumento para su inteligencia será siempre la afirmación clara que exija un mínimo de atención… ¿Qué ha de enseñarse? Ya está en el temario de estos cursillos: fundamentalmente Patria y Religión” (Diario de Burgos, 7 de septiembre de 1937).

Para suplir las ausencias de Pemánen la Comisión se nombró al pediatra Enrique Suñer como vicepresidente, quien también había sido consejero de Instrucción del Directorio. Destacó este personaje por su vena represiva, siendo el gran impulsor de la depuración de los cuerpos docentes en todos sus niveles, con especial inquina hacia cuantos hubieran tenido alguna relación con la Institución Libre de Enseñanza. Más adelante sería el primer presidente del Tribunal de Responsabilidades Políticas, que también empapeló a muchos maestros, profesores e inspectores (después de haberlos depurado).

Así mismo se articuló en la época de Pemán-Suñer el sistema de censura de publicaciones, prensa, radio y espectáculos, en colaboración con un servicio nacional cuyo primer jefe fue el general Millán Astray, nada menos. José Pemartín, primo de Pemán, también había sido alto colaborador del Directorio y fue nombrado por Sainz Rodríguez, primer ministro de educación de Franco, director general de enseñanza secundaria. (De la primaria se encargó Romualdo de Toledo, de quien ya hemos hablado). En el caso de Sainz la referencia ideológica principal era Menéndez y Pelayo con su condena de los heterodoxos españoles, desde los iluminados y protestantes en adelante. Todos ellos eran colaboradores habituales de la revista Acción española, dirigida por Ramiro de Maeztu, otro de los grandes inspiradores ideológicos del Nuevo Estado.

Conviene recordar también a Francisca Bohígas, inspectora de primera enseñanza y diputada de la CEDA en 1933. Esta señora, que durante la II República se había opuesto a la reforma educativa y a la coeducación, incluso en las escuelas normales, fue una de las teorizadoras de la escuela franquista, junto con las dirigentes de la Sección Femenina de Falange y su consejero fray Justo Pérez de Urbel. “Conviene no perder el tiempo de que disponemos para la formación de la mujer –escribe– (…) La instrucción que recibirá se referirá a cuestiones fundamentales y especialmente con aplicación al hogar, al cuidado de la familia y de los hijos” (Revista Consigna de la S.F. nº 5. 1941). ¿Acaso no había señalado el papa Pío XI en su Divinis IlliusMagistri(1929) que la coeducación y la “igualdad niveladora” era sinónimo de promiscuidad y era algo “antinatural”?

Finalmente, aunque sea un aspecto que queda claro en este como en otros trabajos de Antonio Hernández, conviene insistir en el carácter específico de la represión en el ámbito de los funcionarios docentes. Como el resto de los trabajadores de las administraciones y empresas públicas (mejor, dicho, aún más), el docente se va a ver sometido a un doble proceso punitivo: por un lado, como ciudadano comprometido con ciertas ideas y organizaciones republicanas o izquierdistas, sufriría la represión política propiamente dicha, por lo general más dura y expeditiva que la depuración laboral, que tenía carácter de procedimiento administrativo.

Quiere esto decir, por poner algún ejemplo más de los muchos que se verán en esta obra, que cuando Ceferino Estébanez González, maestro de Lastras de las Heras (Burgos), recibe en la prisión de Burgos el oficio por el que se le participa la baja como maestro en el escalafón ya llevaba un año largo encerrado (desde el 24 de julio del 36) e iba a continuar así otro año más, salvándose de algo peor probablemente por su descargo de haber tenido dos hijos voluntarios en el frente, uno de ellos muerto. Posteriormente fue expedientado por el Tribunal de Responsabilidades Políticas. (Archivos de la Prisión de Burgos y del Palacio de Justicia. Fondo de Responsabilidades Políticas.)

Con este ejemplo se tipifica una pauta bastante general de la represión de los maestros: algunos represaliados, como Ceferino, fueron detenidos en los primeros días o semanas posteriores a la sublevación, pero otros lo fueron en septiembre, cuando se reintegraron a sus escuelas. (La franja norte de Las Merindades, bajo control gubernativo hasta el verano siguiente, sigue luego pautas parecidas, aunque con mayor gravedad punitiva, por su proximidad al frente de guerra). Quiere decirse que hasta comienzos de octubre de 1936 se producen la mayoría de las detenciones y de los asesinatos de maestros por sacas o paseos, que superan los cincuenta casos en la provincia de Burgos.
Hasta aquí estamos hablando de represión política; esto es, la derivada de supuestos antecedentes sindicales o izquierdistas del maestro, que también se podían sustanciar en algunos casos mediante consejos de guerra. Paralelamente se suele producir la sanción laboral, a través de las comisiones depuradoras, y la sanción civil, relacionada con la Comisión de Incautación de Bienes o su sucesor, el Tribunal de Responsabilidades Políticas, que solía derivar en multas.

En definitiva, el castigo al magisterio republicano fue algo especialmente riguroso y sistemático, comparativamente más grave que el de otros colectivos funcionariales. Prueba de ello es la precocidady la minuciosidad con que se plantean las normas depuradoras. La primera es una orden de 19 de agosto de 1931 por la que se ordena a los alcaldes que, antes de fin de mes, informen a los rectores del distrito universitario acerca de los antecedentes de los maestros, de modo que sean sustituidos aquellos que hubieran mostrado “ideario perturbador de las conciencias infantiles”. Desde luego, el decreto del 13 de septiembre siguiente, que ordenaba la depuración de todos los funcionarios y trabajadores de empresas públicas, hubiera podido aplicarse también a los docentes, pero resulta significativo que estos, en todos sus niveles, merecieran una normativa punitiva específica mucho más rigurosa.
Como hemos señalado, cuando comienza el proceso depurador muchos maestros ya estaban encarcelados o asesinados, o habían huido o tomado las armas para defender al régimen republicano, como hizo Abilio Bañuelos Terán, maestro de Burceña de Mena (Burgos), que fue hecho preso en septiembre de 1937, condenado a muerte en diciembre de 1938 y ejecutado mediante garrote vilel 26 de octubre de 1939, en presencia de varias autoridades y de tres vecinos que se prestaron voluntarios. Pocas veces se dilataba tanto la ejecución de una sentencia de este tipo; en el este caso ello se debió a la tardanza en la recepción del “enterado” del “Caudillo”. A Bañuelos se le acusó de ser teniente y comisario político del Ejército republicano y de haber cometido varios crímenes en pueblos cercanos al frente de guerra.
Para terminar, y puesto que en esta obra vamos a ver muchos ejemplos de conductas desviadas y antiespañolas –a juicio de las autoridades civiles y eclesiásticas del Nuevo Estado–, podemos hacernos una idea de qué tipo de actitudes merecían la bendición de estas. Se trata del informe del párroco sobre un matrimonio de maestros de Ahigal de los Aceiteros (Salamanca). Este tipo de informes eran preceptivos y tenían mucho peso tanto para los expedientes de depuración como para los de incautación de bienes o del Tribunal de Responsabilidades Políticas (incluso aparecen frecuentemente en los Consejos de Guerra, como en este caso):

Certifico que D. Procopio Domínguez Clemente, maestro de esta parroquia, ( …) ha observado (…) buena conducta moral y religiosa asistiendo todos los domingos y fiestas al Santo Sacrificio de la Misa, sin haberle oído por otra parte conversación alguna de matiz político, así como que su esposa, también maestra nacional en el expresado Ahigal, asistía además de los actos mencionados al del Santo Rosario en la iglesia parroquial y que enviaba a sus niñas a la catequesis parroquial durante el tiempo de permanencia en esta parroquia, comportándose ambos como buenos católicos. (Archivo Militar de El Ferrol. Expediente 731/1936. Facilitado por la Asociación “Salamanca Memoria y Justicia”)

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Fosa Fresno de Losa

losa-quincocesEl territorio de Losa sigue conteniendo mucha oscuridad en torno a la terrible represión que se instaló sobre él, sobre todo porque tuvo unas partidas requetés compartidas con Álava muy activas en esta primera línea de frente. El pueblo de Fresno de Losa se situaba en aquel frente, pertenecía a la junta de San Martín de la Merindad de Losa, hoy es parte del municipio del Valle de Losa.

Son muchas las Fosas de las Merindades que se han señalado, y algunas incluso se han iniciado su proceso de resolución, como recopilamos en esta página de lugares del horror. Seguimos necesitando de vuestras aportaciones para al menos completar el mapa, cosa que también necesita el ignorante senador Peñarrubia del PP, que esperemos que no lo vuelva a ser este 20 de diciembre. No dudéis en escribirnos: merinmemo@gmail.com

De la página de Sestao Gogoan rescatamos la siguiente información que nos habla de una fosa.

Inicialmente un vecino de San Millán de San Zadornil, les había hablado de una fosa de la época de la guerra civil en su pueblo de origen (Fresno de Losa), que dice haber oído contener a unos tres personas, asegurando saber con precisión su localización así como conocer a otro vecino de más edad que ratificaría lo narrado por él.

En Fresno de Losa entrevistan a un segundo vecino natural de Fresno de Losa nacido en 1930, que cuenta lo que en su entorno familiar y social oyó de niño y de joven y así se le transmitió, puesto que su edad no le permitió ser testigo directo de aquellos horrores.

Era el año 1936, siendo D. Valeriano de Loma-Ossorio médico de Quincoces era de dominio público que este fanático carlista organizó un Tercio de Requetés de SANTA GADEA, que hizo verdaderos estragos por la zona con gente de este valle, que era solamente acusada de ser de izquierdas o que simplemente tenían mucho dinero…

Estos “soldados” vinieron a llevarse a varios vecinos del pueblo: José Robredo, Aureliano y varios más, pero el cura del pueblo se negó y evitó que se los llevaran a fusilar… no así fue el comportamiento del clero de los pueblos de Perex, Villaluenga y Rio de Losa que apoyaron y participaron en estos procedimientos de desapariciones forzosas…

El testigo contaba que yendo su hermano, que era pastor de yeguas, con sus animales, vio a personas armadas enterrando cadáveres y siendo sorprendido, fue inmediatamente “obligado a desaparecer de allí”. Se habían oído tiros desde el pueblo y se dice que pudieran ser unos 14 las víctimas cuyo origen podría ser de la zona de Villarcayo…

Posteriormente esta zona labrada con bueyes, se cuenta que cuando los bueyes pasaban por la zona de las fosas, al oler la sangre se volvían ingobernables. Los labradores intuyendo el por qué, optaron por enterrar aquellos cadáveres en mejores condiciones cubriéndoles con losas de piedra.

Cerca de Fresno de Losa también se sitúa otro emplazamiento que pudiera contener una Fosa: FOSA de URBINA que mencionabamos en la entrada de ¿OTRAS FOSAS EN LAS MERINDADES?

mapa fresno

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LA POLÍTICA EDUCATIVA DE LA II REPÚBLICA Y LA REACCIÓN CATÓLICA (II)

De sobra es conocido nuestro interés en el Magisterio, al igual que impresionante la represión que sufrió, de hecho en este blog hemos publicado diversos artículos: EL MAGISTERIO EN LAS MERINDADES

placa escuela.jpgPublicamos en 3 capítulos una parte del trabajo del historiador Luis Castro para la introducción de un libro sobre la depuración del magisterio en Soria escrito por Antonio Hernández García, uno de los pioneros en el estudio de la represión franquista.

LA DEPURACIÓN DEL MAGISTERIO EN EL FRANQUISMO.
ANTECEDENTES POLÍTICOS E IDEOLÓGICOS

I. LA LARGA MARCHA DE LA ESCUELA PÚBLICA ESPAÑOLA
II. LA POLÍTICA EDUCATIVA DE LA II REPÚBLICA Y LA REACCIÓN CATÓLICA
III. LA DEPURACIÓN DEL MAGISTERIO REPUBLICANO Y LA ESCUELA DEL NUEVO ESTADO

No dudamos que va a ser de vuestro interés.

II. LA POLÍTICA EDUCATIVA DE LA II REPÚBLICA Y LA REACCIÓN CATÓLICA

esceula de villar.jpgEn 1931 el gobierno provisional de la II República se encuentra con un tercio de la población española analfabeta, como mínimo. Algo que afectaba más a las zonas rurales que a las urbanas, a las mujeres más que a los hombres, a las clases populares más que a las medias y más a unas provincias que a otras. (Así, por ejemplo, Soria, Salamanca o León presumían de una tasa de tasa de analfabetismo relativamente baja). Por otro lado, como consecuencia de la tradicional cogestión Iglesia-Estado, casi la mitad de las plazas escolares en primaria estaba controlada por la Iglesia, así como dos tercios o más de las de secundaria. (Ese predominio de las escuelas privadas era aún mayor en las capitales de provincia, incluyendo Madrid. En 1926 había solo 61 institutos públicos de bachillerato en toda España y, en el conjunto de la secundaria, menos de 70.000 alumnos.)

Para mejorar esta situación, ya la Dictadura de Primo de Rivera había impulsado la dotación de escuelas y la mejora de los sueldos de los maestros. Pero el impulso republicano no tiene parangón: si entre 1901-1923 se habían habilitado 5.563 escuelas y casi 4.000 entre 1924-1929, ahora se plantea el objetivo de 7.000 en el primer año, que se cumplió, y otras 5.000 anuales en el siguiente cuatrienio. Paralelamente se aumentan las plantillas, se mejora el nivel salarial de los docentes y se dan pautas concretas para que las aulas tengan unas condiciones mínimas de uso: aireación y luminosidad, equipo escolar, espacio, etc.

Pero la problemática educativa no se limitaba a cuestiones de presupuesto o políticas. Se trataba también de modernizar los métodos y contenidos de la enseñanza, abriéndolos a las corrientes científicas y técnicas occidentales, y de promocionar la cultura en las zonas rurales. Como un obstáculo se veía en ese ámbito la existencia de esa amplia red de centros docentes gestionados por congregaciones religiosas (jesuitas, salesianos, escolapios, etc.), reacias a la intervención del gobierno y donde predominaba un estilo pedagógico dogmático, disciplinario y escasamente sensible a las “ideas modernas”.
En la tesitura de 1931, el largo debate anterior deja claros los términos antinómicos en torno a la política educativa: laicismo frente a los principios del nacional-catolicismo; coeducación frente a la separación de niños y niñas (y, a ser posible, de profesores y profesoras, con la excepción del de religión, que había de ser un clérigo); modernización de métodos y contenidos pedagógicos frente al memorismo y el autoritarismo tradicionales; promoción cultural y escuela unificada, en fin, (esto es, potenciadora de la promoción educativa en los distintos niveles), frente al elitismo.

Para aplicar esa política, el gobierno republicano-socialista del primer bienio (1931-1933) va a plantear la eliminación progresiva de esa presencia religiosa en el ámbito educativo a medida que se fuera desarrollando el sistema público, tal como establecían los artículos 26 y 27 de la Constitución. En la práctica, esta medida, junto con otras (eliminación de las asignacionesde culto y clero, matrimonio civil y divorcio, secularización de cementerios) significaba la ruptura radical del compromiso secular expresado en el Concordato. Y todo ello fue casus belli inmediato para los partidos derechistas y la jerarquía católica, resultando un aspecto esencial en la lucha ideológica y política, quizá el más conflictivo de esa etapa, junto con la cuestión agraria. (Uno y otro problema eran percibidos por las oligarquías dominantes como algo íntimamente relacionado: si la reforma agraria erapara ellas un ataque a las bases de su poder económico, la implantación de la escuela pública y laica suponía una amenaza directa a su dominación ideológica.)

Una vez que –ya en el verano de 1931– se anuncian las tendencias que van a inspirar la nueva constitución republicana, la respuesta de la jerarquía eclesiástica es contundente; recordando doctrina de León XIII se sostiene que “en modo alguno es lícito pedir, defender ni conceder la libertad de prensa, de enseñar, de escribir y de cultos, como si estas facultades fuesen un derecho concedido al hombre por la naturaleza. Porque si la naturaleza hubiera otorgado al hombre estas libertades, existiría el derecho a sustraerse a la soberanía de Dios y no habría ley capaz de regular la libertad humana”. (De la pastoral colectiva de 25 de julio de 1931, que iba encabezada por la firma del cardenalSegura, aunque este había sido expulsado de España a mediados de junio). Aprobada la Constitución, el tono de los voceros de la iglesia católica adquiere tintes apocalípticos. Así, por ejemplo, el obispo de Salamanca, en una circular de febrero de 1932, invoca a “la Patria, cuya disolución vemos clarísima para dentro de muy poco”. (Boletín Oficial del Obispado de Salamanca, nº 2 de 1932).

Junto a la reafirmación de principios y dogmas, la opinión pública católica recurre de inmediato a la movilización social y política para obstaculizar y dar marcha atrás a la política secularizadora delBienio Reformista. Así, los partidos de derechas (CEDA, agrarios, carlistas) lanzan la campaña revisionista, con la que trataban de reformar la Constitución en los artículos amenazadores de la Religión, la Familia, la Propiedad y la unidad de la Patria (léase política educativa, matrimonio civil, reforma agraria y autonomías). Por otra parte, organizaciones como Acción Católica, la Asociación Católica Nacional de Propagandistas (ACNP), los sindicatos católicos agrarios y otras alientan pronunciamientos y movilizaciones de todo tipo encaminadas a contrarrestar el empuje reformista del gobierno. Entre esas iniciativas,por lo que se refiere a la enseñanza, están, por ejemplo, las colectas de dinero para el mantenimiento del clero (el “óbolo”), la habilitación de escuelas parroquiales que impartieran la doctrina católica no permitida en los centros públicos o la creación del Centro de Estudios Universitarios (CEU) por parte de la ACNP con el fin de afianzar la presencia de la Iglesia en la educación superior. Por su parte, la Confederación Católica de Padres de Familia crea la Sociedad anónima de enseñanza libre (SADEL) con el fin de dar cobertura legal a la permanencia de las escuelas privadas. Su gerente era el diputado tradicionalista Romualdo de Toledo, futuro director general de enseñanza primaria en el ministerio de Sainz Rodríguez.

Fruto, en buena medida, de esa movilización de los sectores católicos organizados fue el giro político dado por las elecciones de noviembre de 1933, con la victoria de los partidos de centro-derecha. A consecuencia de ella se bloqueó la aplicación de la ley de Congregaciones religiosas, como casi todo el programa reformista del primer bienio. Gracias a esto y a otras circunstancias, se puede decir que fueron muy pocas, si es que hubo alguna, las escuelas católicas que cerraron durante la II República.

Algunos autores señalan lo desacertado de la política laicista del republicanismo, que se planteaba como algo perentorio, sin transacción alguna ni consideración acerca de su lesividad para las conciencias y costumbres de un amplio sector de la sociedad española. Visto a posteriori, parece claro que, como reconoce Azaña en algún momento, los conflictos entre la Iglesia y el Estado republicano fueron un ingrediente causal decisivo en el levantamiento de las derechas y en su preparación del golpe militar. Seguramente hay buena parte de razón en este enfoque, pero también hay que señalar la enorme dificultad que los gobiernos republicanos tenían para plantear el asunto desde posturas más moderadas, dada la mentalidad laica preponderante entre ciertos sectores y la intransigencia de la propia jerarquía católica.

Obsérvese que la actitud de esta en ese contexto histórico no es propiamente antirrepublicana, que lo es, ni siquiera antiliberal, sino que remonta sus postulados ideológicos al Antiguo Régimen y, obviamente, a las propias Sagradas Escrituras. Principios antitéticos respecto del Estado nacional moderno, que desde el s. XV tiende a extender su campo de acción y dominio sobre todos los grupos sociales e instituciones, incluida por supuesto la Iglesia, cuyos privilegios y riquezas tiende a limitar o suprimir y a la que busca regular influyendo en el nombramiento de sus jerarquías (galicanismo, regalismo).Así, por ejemplo, la Declaración del episcopado de mayo de 1933 con motivo de la ley de congregaciones religiosas se habla de la iglesia como “sociedad perfecta y absolutamente suprema en su esfera propia”, lo que nos remite a la querella de las investiduras de los siglos XI-XII y al posterior debate sobre las potestades respectivas del Estado y de la Iglesia y sobre la supremacía política.

Más allá de cuestiones políticas, el problema era gravísimo para la jerarquía católica, que venía observando con preocupación desde el siglo anterior los avances de la mentalidad laicista (lo que llamaba la “apostasía religiosa”) sobre todo entre ciertas clases medias y trabajadoras y en zonas urbanas. Ello se manifestaba en fenómenos como el absentismo creciente en los rituales religiosos, la rápida disminución de las vocaciones sacerdotales o, en forma extrema, el anticlericalismo. Si la república se consolidaba, era de temer a medio plazo, si no antes, una situación irreversible que llevaría al catolicismo a la marginalidad en términos sociales y de influencia ideológica, tal como lo analizaba el jesuita Francisco Peiró en su libro El problema religioso-social de España(1936). En él veía la influencia de las propagandas revolucionarias y de la masonería, “núcleo donde han cristalizado todos los elementos más anticatólicos del país” como principal agente del ambiente materialista y secular. Se trataba, pues, de iniciar la “reconquista” y “recatolización” del pueblo español para establecer ese “Reinado de Cristo” que se venía promocionando desde el Vaticano en los últimos años.

Con este trasfondo, iba ganando terreno la actitud intransigente de aquellos que, como Castro Albarrán, canónigo de la catedral de Salamanca, empiezan a concebir el levantamiento en armas contra “el régimen intruso y oprobioso” de la república como algo legítimo, basándose en postulados sacados del tomismo, doctrina entonces imperante en los seminarios. Por asociación de ideas, la reconquista espiritual no queda lejos de la idea de cruzada, que ya empieza a tener curso en la citada campaña revisionista de finales de 1931. Así la presentaba Gil Robles a finales de octubre de 1931: “la que empieza no es una cruzada antirrepublicana, sino anticonstitucional”. El diputado agrario Alonso de Armiño, por su parte, en el mítinrevisionista del 9 de noviembre en Palencia, llamaba a repetir la “cruzada de fe” iniciada en Covadonga, “en defensa de la sociedad y de la Religión”. Por su parte lasa asociaciones católicas crean en 1933 la fundación “Cruzados de la enseñanza” para crear escuelas privadas en laprovincia de Madrid; su fin confesado era “reconquistar la enseñanza”.

No está de más señalar, de paso, que cuando Albarrán publica el primer avance de su “Derecho a la rebeldía”, en 1933, lo hace en la revista Acción Española, que desde su aparición a finales de 1931 venía llevando el estandarte antirrepublicano con adalides ideológicos de lo más granado del monarquismo católico, tanto alfonsino como carlista, y del incipiente fascismo español. Un frente que reúne a figuras como Maeztu –director de la revista–, Calvo Sotelo, Víctor Pradera, Vegas Latapié, Giménez Caballero y otros, entre los que se cuentan algunos de los que tendrán vara alta para redefinir la política educativa en el Nuevo Estado franquista: hablamos de individuos como José Mª Pemán, José Pemartín o Pedro Sáinz Rodríguez, quien prologará el libelo de Albarrán en su edición de 1934. Todos ellos compartían un rechazo radical a la república y pronto iban a prepararse para que la “Cruzada” fuera algo más que un recurso retórico en mítines y panfletos.

escuela de qlla sotoscueva

Escuela de Quintanilla de Sotoscueva

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LAS FOSAS DE BÓVEDA DE LA RIBERA (II)

Poco a poco, con las aportaciones vamos mejorando las informaciones sobre las fosas en Las Merindades, muchas de ellas pueden facilitar que el futuro próximo se finalice con esta lacra que arrastra España, y al fin muchos ciudadanos y ciudadanas puedan honrar a los suyos en el lugar que corresponde y no en una cuneta. Son muchas las Fosas de las Merindades que se han señalado, y algunas incluso se han iniciado su proceso de resolución, como recopilamos en esta página de lugares del horror. Seguimos necesitando de vuestras aportaciones para al menos completar el mapa, cosa que también necesita el ignorante senador Peñarrubia del PP, que esperemos que no lo vuelva a ser el próximo 20 de diciembre. No dudéis en escribirnos: merinmemo@gmail.com
Esta pequeña localidad se encuentra a 10 km de Medina de Pomar municipio del que forma parte. En la República era Junta de la Cerca. En una entrada anterior hemos hablado de FOSAS EN BOVEDA DE RIVERO (MEDINA), pero recientemente nos han aportado esta nueva información en la que se señala que la fosa principal se encuentra en el paraje de Resolas, al borde de la carretera que une los pueblos de La Cerca y Bóveda de la Ribera, junto al inicio de la carretera que se dirige al pueblo de Rosales.

fosa boveda mapa I
Su historia es la siguiente:

Algún tiempo después del golpe de estado de julio de 1936, se presentó una noche en el pueblo de Bóveda de la Rivera un vehículo desde el que, según testigos presenciales, descendieron 4 personas. Dos parecían guardias civiles y les acompañaba un cura. Se dirigieron a la casa del cura del pueblo y le pidieron que les diese los nombres de dos vecinos de confianza, por sus ideas derechistas, para proceder a un enterramiento.

El vehículo se dirigió a un paraje denominado Los Molinos, al borde de la carretera que va de Bóveda de la Ribera a La Cerca, donde se encontraban los cadáveres de tres personas que habían sido asesinadas poco antes.
Los dos vecinos procedieron a enterrarlos en tres tumbas individuales, comentando posteriormente a sus familias, que los muertos iban bien vestidos y no parecían labradores. Estas tres tumbas están actualmente cubiertas por una espesa maleza y resultaría difícil su localización (plano original dibujado por un vecino de Bóveda de la Ribera).

fosa boveda mapa 2
Posteriormente y con el fin de facilitar sus macabros paseos nocturnos, los asesinos ordenaron a los vecinos de Bóveda de la Ribera que cavasen otra zanja junto a la carretera, en el término de Resolas (ver foto aérea de la zona), sin explicar su función aunque todo el mundo la sabía hasta el punto que durante algún tiempo a aquella finca se le llamó “el cementerio nuevo”. A medida que se iban produciendo por las noches nuevos asesinatos, la zanja se cubría con tierra y según el comentario de un testigo, en los alrededores se encontraban colillas y casquillos de bala. Se ignora cuántas personas pueden estar enterradas en esta fosa y la localidad de origen de los asesinados.
La fosa de Bóveda de la Ribera es de fácil acceso y posiblemente está intacta porque según tengo entendido, el propietario de la finca no la volvió a labrar.

fosa boveda ortofotoOtras Info:

FOSAS EN BOVEDA DE RIVERO (MEDINA)

REPRESALIADOS DE MEDINA DE POMAR

MEDINA DE POMAR

ELICEO LÓPEZ QUINTANA, ALCALDE REPUBLICANO DE MEDINA

fosa boveda foto

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LA LARGA CAMINATA DE LA ESCUELA PÚBLICA ESPAÑOLA (I)

De sobra es conocido nuestro interés en el Magisterio, al igual que impresionante la represión que sufrió, de hecho en este blog hemos publicado diversos artículos: EL MAGISTERIO EN LAS MERINDADES

lib_376Publicamos en tres capítulos una parte del trabajo del historiador Luis Castro para la introducción de el libro publicado este año sobre la depuración del magisterio en Soria escrito por Antonio Hernández García, uno de los pioneros en el estudio de la represión franquista. El libro detalla  las depuraciones personales a las que tuvieron que hacer frente los maestros de las escuelas y los profesores de Soria y, además de quienes ejercieron la docencia en la Escuela Normal y en la de Artes y Oficios, así como inspectores. Es la primera parte de un trabajo configurado en dos tomos. En el primero aparecen los docentes que fueron depurados ejerciendo el magisterio en las escuelas de las localidades comprendidas entre Abejar y Lodares de Medinaceli. En el segundo -ya perfilado- los de las restantes, hasta Zayuelas, además de los inspectores.

 

 

LA DEPURACIÓN DEL MAGISTERIO EN EL FRANQUISMO.
ANTECEDENTES POLÍTICOS E IDEOLÓGICOS

I. LA LARGA MARCHA DE LA ESCUELA PÚBLICA ESPAÑOLA
II. LA POLÍTICA EDUCATIVA DE LA II REPÚBLICA Y LA REACCIÓN CATÓLICA
III. LA DEPURACIÓN DEL MAGISTERIO REPUBLICANO Y LA ESCUELA DEL NUEVO ESTADO

No dudamos que va a ser de vuestro interés.

I. LA LARGA MARCHA DE LA ESCUELA PÚBLICA ESPAÑOLA

escuela de arija.jpgLa Constitución de Cádiz disponía que se construyeran escuelas públicas en todos los pueblos de España, de modo que para 1830 “deberán saber leer y escribir los que de nuevo entren en el ejercicio de los derechos de ciudadano”. Los liberales doceañistas detectaban una “absoluta falta de una educación realmente nacional”, lo cual era obstáculo insalvable para construir la España de ciudadanos justos y benéficos que deseaban. A remediarlo vendría un sistema educativo que debía ser general, uniforme en todo el país (y colonias), libre (con iniciativa privada en la escolarización) y gratuito “para que todos puedan libremente instruirse y participar de la enseñanza”.

Se enuncian estos principios en el llamado informe Quintana de 1813, por el nombre del poeta liberal secretario de la Comisión de Instrucción de las Cortes de Cádiz. De ella salió un dictamen (1814) que no llegó a ser norma legal hasta el Trienio Liberal (1820-1823), alcanzando definitiva expresión en la ley Moyano de 1857. Pero en el terreno educativo, como en tantos otros, los liberales de Cádiz apenas hicieron más ¬–y no es poco– que enunciar unos principios y programas de reforma que marcaron la pauta de la acción política durante décadas, con rasgos básicos que persisten aún hoy: tendencia a la generalización de la escolarización básica, pública y gratuita; sistema tripartito de niveles (enseñanza primaria, secundaria y superior); uniformidad de los programas de estudios; oposiciones para la provisión de funcionarios; etc. Un programa que, de momento, pongamos la primera mitad del s. XIX, se quedó en eso, por el bloqueo de la reacción de Fernando VII, la inestabilidad política posterior y la quiebra de la hacienda pública.

Se ven pronto las contradicciones y límites del liberalismo español en este terreno. Así, el derecho a la instrucción no alcanzaba tanto a la mujer, pues la educación de esta había de ser, según Quintana, “doméstica y privada en cuanto sea posible, pues así lo exige el destino que tiene este sexo en la sociedad, la cual se interesa principalmente en que haya buenas madres de familia”. El liberalismo, por otro lado, tampoco llegaba al ámbito de la conciencia y la religión. Se daba por descontado que la enseñanza del catolicismo debía ser obligatoria, inspirando todo el sistema docente, de acuerdo con los principios de la constitución del 12, que empieza invocando a “Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, hacedor y supremo legislador de la sociedad”.

Tardó mucho en formalizarse el sistema concebido por los liberales. Recordemos que a finales de siglo, cuando se crea el Ministerio de Instrucción Pública (1900), el 60 % de la población infantil seguía sin escolarizar y más de la mitad de la población española era analfabeta, muy lejos de los niveles alcanzados por Francia, Reino Unido, Alemania o los países escandinavos, que habían logrado ya, o casi, una alfabetización general. Solo se llega a eso en España en la década de 1990, unos dos siglos después de la reivindicación de los liberales doceañistas.

Varios factores explican este lento desarrollo de la educación pública en nuestro país. Hasta la primera Restauración (1875-1900) la normativa liberal dejaba en manos de ayuntamientos y diputaciones provinciales la dotación y el mantenimiento de los centros escolares, incluyendo la paga de los maestros, algo que sin duda excedía en muchos casos las posibilidades de la administración local, sobre todo después de que la desamortización general de Madoz la despojara de buena parte de su patrimonio. Que el nuevo ministerio de Instrucción se hiciera cargo del pago a los maestros y el mantenimiento de los centros fue condición para el aumento de plazas escolares públicas, ya en el s. XX.

Por otra parte,los programas docentes quedaban supeditados al control ideológico de la iglesia. El concordato de 1851 dejó amplia puerta abierta a esta no solo para la actividad docente, sino incluso para la inspección de libros y centros educativos. Todas las constituciones, hasta la de 1931, fueron confesionales y desde la de 1845 asumían los gastos de culto y clero como una carga del Estado. (Y como compensación a la hacienda eclesiástica por la supresión del diezmo y la desamortización, entonces incipiente). A finales de siglo XIXesas aportaciones públicas a la Iglesia eran cinco veces superiores a las destinadas a educación, la cual solo recibía el 1 % del presupuesto del Estado.

Pero la cuestión educativa también tenía un flanco conflictivo en torno a la libertad de cátedra y enseñanza y a los contenidos y estilos pedagógicos. A lo largo del s. XIX –por no remontarlos a la Ilustración–, se había ido dando un divorcio cultural creciente entre el pensamiento conservador católico predominante y la nueva intelectualidad liberal o radical que va apareciendo desde mediados de ese siglo, con formulaciones como el krausismo, la Institución Libre de Enseñanza, el regeneracionismo o los ideólogos del naciente movimiento obrero. Tensión que llega al choque abierto con la llamada “cuestión universitaria” suscitada por la política del reaccionario ministro de Fomento de Narváez, duque de Orovio, que en 1866 se dirige a los rectores universitarios para exigir vigilancia estricta –y medidas disciplinarias en su caso– para mantener la ortodoxia académica:

… cuando la mayoría y casi la totalidad de los españoles es católica y el Estado es católico, la enseñanza oficial debe obedecer a este principio, sujetándose a todas sus consecuencias. Partiendo de esta base, el Gobierno no puede consentir que en las cátedras sostenidas por el Estado se explique contra un dogma que es la verdad social de nuestra patria.(…) Junto con el principio religioso ha marchado siempre en España el principio monárquico, y a los dos debemos las más gloriosas páginas de nuestra historia.

Estas directrices dieron lugar a expulsiones de determinados catedráticos, algo que tenía como antecedente las depuraciones realizadas por Fernando VII en 1814 y 1823. Este frente permanecerá abierto en lo sucesivo (Orovio volvió a ser ministro en la Restauración) y, desde luego, no es sino un efecto del ultramontanismo que había impuesto el Vaticano,y muy en especial Pío IX, en el mundo católico. Este, según el Syllabus (1864), de ningún modo “puede y debe reconciliarse y transigir con el progreso, con el liberalismo y la moderna civilización”, que eran vistos como “pastos venenosos” para el rebaño eclesial. Siguiendo esa línea, en España intelectuales conservadores o reaccionarios como Donoso Cortés, Vázquez de Mella o Menéndez Pelayo teorizan la consustancialidad de la nación española y el catolicismo del Antiguo Régimen, acuñando el concepto de “nacional-catolicismo”, que tendrá amplio desarrollo en las dos dictaduras posteriores (Primo de Rivera y Franco), con efectos directos en la educación. Un autor como Stanley G. Payne afirma que a finales del siglo XIX “la Iglesia española era acaso la más ultramontana de Europa” (El catolicismo español, Barcelona, 1984. Pag. 151).

En la praxis política, esto significaba que la jerarquía católica ni siquiera aceptaba del todo un régimen conservador y confesional como el canovista. Veía con malos ojos su tibio tolerantismo (pues admitía el ejercicio de confesiones no católicas en privado) y su supuesta lenidad ante la masonería y los avances de otros “errores principales”, tal como los enunciaban los catecismos de esa época: el materialismo, el darvinismo (sic), el comunismo, el socialismo, el sindicalismo, el laicismo, etc. Ni que decir tiene que esas tendencias, en cuanto iban tomando arraigo social, se manifestaban en conjunto ajenas a la iglesia, si bien con una variedad de matices que iba desde el indiferentismo hasta un anticlericalismo más o menos virulento. De ahí que el control del sistema educativo resultara algo decisivo a la hora de poner coto a esas tendencias disolventes y mantener las mentalidades y costumbres del pueblo español dentro del círculo de la ortodoxia.

Escuela de Quintanamaría

Escuela de Quintanamaría: Los niños y las niñas con la maestra Doña Elena en 1943.

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