LA CUESTION AUTONOMICA EN BURGOS

(Un acercamiento a ELISEO CUADRAO GARCIA conmemorado  la fecha del 14 de abril, en la que se cumple el 80 aniversario de la proclamación de la II República En esta ocasión , vamos a referirnos al problema de las nacionalidades)

La Cuestión autonómica

Los Estatutos de Autonomía junto a la reforma agraria  y el establecimiento de una sociedad laica, fueron el tercer elemento de agitación política de los poderosos en Burgos, se pretendieron vender como la destrucción de España. El papel del villarcayés Eliseo Cuadrao aunque no fuera relevante, con los escasos datos que tenemos, pero sí participó en el debate. Ante el problema de las nacionalidades la gran parte de los republicanos castellanos, aunque eran más partidarios de un Estado unitario, comprendieron las reivindicaciones regionalistas, sobre todo la catalana. El discurso de Azaña en defensa del Estatuto catalán es un buen ejemplo de esa posición.

CASTILLA POR SU AUTONOMÍA

La cuestión autonómica no es nueva en Castilla, sino un asunto pendiente, el cual desde las posiciones autoritarias y centralistas nunca han abordado el problema. El  siglo XIX supone la configuración definitiva de un estado centralista, simultáneamente la presión a favor de una descentralización crece.  En Castilla también va a desarrollarse un regionalismo, el regeneracionismo da un impulso al castellanismo: Picavea y Azcárate. El regionalismo floreció en los valores culturales, pero al tiempo surgía otro económico, para la protección de los intereses agrarios.

Los motores del castellanismo al principio del siglo XX, son el defensivo frente a la cuestión catalana, y la determinación de la identidad regional. La controversia con Cataluña ha sido utilizada en la historia meseteña por los caciques, es de nuevo puesta en marcha, y se produce una reacción anti-catalanista. Se generan dos posturas ante Cataluña, una contraria de Royo Villanova y otra favorable de Santiago Alba. El 2 de diciembre de 1918, la reunión de las diputaciones de Castilla-León, excepto Salamanca, redactaron el “Mensaje de Castilla”, un mensaje unionista, pero descentralizador, y sobre todo  un documento común, que muestra una voluntad conjunta.

La dictadura de Primo de Rivera intentó una solución autoritaria del problema regional, pero fracasó. Ahora le tocaba hacerlo a la República desde planteamientos democráticos.

DEL ANTICATALANISMO AL SANO REGIONALISMO.

La República, con la Constitución de 1931, abrió la puerta a la cuestión de la diversidad nacional, en la cual el regionalismo castellano podía desarrollarse. Desde el primer momento se discutió de la organización de España, se generaron debates y se hicieron propuestas autonomistas por toda Castilla. Estos comienzos tendrán en Valladolid un gran impulso con Narciso Alonso Cortés y Misael Bañuelos. Bañuelos pronuncia el 18 de mayo de 1931 una Conferencia sobre el tema  “Castilla frente al problema político social”, resaltando que la autonomía para Castilla resultará provechosa,  Castilla no debe entorpecer el proceso, que se debe conseguir lo mismo que el resto de las regiones. (¿Misael Bañuelos es posible que se presentase por Burgos en las elecciones constituyentes de 1931?, en la candidatura radical socialista, sacando 2.995 votos,  el candidato fue  Misael o Miguel Bañuelos García, pero carecemos  de seguridad)

Hubo muchos movimientos, por ejemplo Soria, en 1931, toma la iniciativa escribiendo a los ayuntamientos de las capitales de Castilla rogándoles que actúen «en el asunto relacionado con la personalidad de Castilla», y ponerlas de manifiesto en las Cortes Constituyentes. Segovia se adhirió a la  propuesta, por unanimidad la Conjunción republicana-socialista y la monárquica. En Burgos, el ayuntamiento de La Horra (como cuentaIsidoro Tejero en el artículo “Breve historia del regionalismo castellano (1915-1936) “) instó al de la capital para que «convoque a una asamblea a los ayuntamientos de la provincia, y de Castilla, con el fin de que haga suyo el Estatuto que ha de regular la autonomía de nuestra región». También de los alcaldes de Víllovela de Esqueva y de Villafruela, y de Palacios de la Sierra. En el mismo sentido actúan  Aranda de Duero, Lerma, Castrojeriz y Villadiego, mostrándose partidarios de la celebración de una Asamblea Magna»  en 1931. En el mes de junio se crea, con una amplia base popular, intelectual y corporativa, el Centro de Estudios Castellanos.

En esta época, las ideas regionalistas no fueron  las dominantes,  sino las centralistas de Royo Villanova, en nombre de los agrarios serán más populares, Castilla actuó como  la punta del lanza del anti-catalanismo. Se organiza campaña contra el Estatut, jaleada por toda la prensa de la región. Desde principios de mayo del 31 se comenzó a movilizar por la Cámara de comercio, junta entre otros a La Diputación, Ayuntamiento, Cámara… con el fin de examinar el problema de Cataluña y Vascongadas (EL LIBERAL 6-5-31). El ambiente que se creó en Burgos era más unitarista que en otras provincias, y así en Cortes todos los diputados burgaleses, incluidos los republicanos votaron en contra en primera instancia. Durante todo el siglo XX los dirigentes burgaleses han combatido el autonomismo, la campaña anti-autonomista de la derecha burgalesa fue haciéndose cada vez más radical. Gracias a ellos, muchos burgaleses no han comprendido nunca el sentimiento de identidad, sus políticos nunca ayudaron. El 29 de octubre de 1931, el Ayuntamiento de Burgos, se ve sacudido por la protesta de los concejales por el voto del Alcalde de Burgos (diputado en Cortes del Partido Radical) a favor del artículo 50 de la Constitución. El mismo permitía a las regiones autónomas organizan la enseñanza en sus lenguas respectivas, era un ataque a la soberanía nacional.
Mientras tanto, el perro del hortelano, nos encontramos continuamente entre en un sí y un no. El 26 de noviembre de 1931, presidente de la Comisión Gestora de Burgos, propone la elaboración del Estatuto Castellano como solución al problema regional. Ello es acordado por unanimidad. La Asamblea de Burgos, reunida el 13 de diciembre de 1931, debatió los siguientes puntos: Solicitar de los poderes públicos la concesión de autonomía administrativa para todas las regiones, obligatoriedad del idioma español a nivel institucional, oposición a la autonomía política y redacción de un Estatuto Castellano para su posterior aprobación por referéndum y Cortes.

Simultáneamente, no y sí,  la  Diputación de Burgos pretendió articular el anti-autonomismo a nivel nacional. El 20 de diciembre se organizó un acto en el teatro principal, invitándo a todos los alcaldes de la provincia de Burgos con el fin de fijar la posición sobre el estatuto catalán. Se celebró el 18 de enero de 1932 una reunión de representantes de 20 diputaciones de Aragón, Valencia, Castilla La Nueva, Madrid, Extremadura, Andalucía, Asturias, Galicia y Navarra, a la que se sumaron gremios, cámaras, sindicatos y ayuntamientos, en ella condenó el texto del Estatuto de Núria y se exigió que el orden público y la Hacienda siguiesen en manos del poder central. En Burgos, el 11 de mayo de 1932, el Ayuntamiento hace llegar una propuesta formal al gobernador civil contra la tramitación del Estatuto, la manifestación fue encabezada por el Alcalde. La aprobación del Estatuto impulsada después del intento de golpe de estado de Sanjurjo (1932) expande  un sentimiento frente al separatismo que cicateramente es impulsado desde el caciquismo.

El 9 de septiembre de 1932 se aprobó el mismo en las Cortes por 314 votos contra 24. Cuando las Cortes aprobaron el Estatut Royo Villanova escribió un apocalíptico artículo, titulado “Consumatum est”,  en El Norte de Castilla. Al contrario, Narciso Alonso Cortés, también en El Norte de Castilla, el 18 de noviembre de aquel año confiaba en que el ejemplo catalán hiciera cundir el ánimo castellano en pro de un texto estatutario. En esta línea, Misael Bañuelos redobló las llamadas a la construcción de un Estatuto Castellano. Tras la aprobación del Estatuto Catalán, las opiniones anti-catalanas, se atenuaron y comenzaron a cobrar protagonismo las favorables a un Estatuto para Castilla, el “regionalismo sano”. Además, los partidarios de cierta autonomía, como Eliseo Cuadrao u otros personajes de la Izquierda burgalesa, la aceptaban no con la fuerza del convencimiento pleno, sino como un mal menor. Se acepta también en  “Clave económica” como posible beneficio para Castilla.

La llegada al poder de la Derecha en 1933 supuso una involución autonómica, que junto con los sucesos de octubre de 1934 tuvieron como consecuencia el bloqueo de todo el proceso regional. En este tiempo se van templando los ánimos, según Orduña la Derecha en 1935 se manifiesta partidaria de una descentralización. LA CEDA es favorable a la articulación autónoma de las regiones mientras no afectase a la soberanía nacional. EL Partido Agrario defendía la unidad nacional, pero admitían algunas concesiones de descentralización administrativa. Solamente los extremistas de las JONS y el PNE se oponían a la solución regional del Estado, eran partidarios del centralismo unitario a ultranza.

LOS ÚLTIMOS COLETAZOS DE 1936

(EL SIGUIENTE 47 AÑOS DESPUES, 1983)

Tras las elecciones de 36 se dieron las circunstancias para el desarrollo regionalista y se produjo una explosión a favor de la autonomía. El 26 de febrero se reanudó el Estatuto Catalán. Se iniciaron los debates parlamentarios del Estatuto vasco. Se plebiscitó el Gallego.  Andalucía, Baleares, Valencia y Aragón elaboraron proyectos autonómicos. A Castilla le llegó el turno regionalista. La Prensa de la Región abandonó el anti-catalanismo, dejando paso a un talante más constructivo y se empaparon de regionalismo. Los intentos de sacar adelante un Estatuto ya no era reflejo de una postura anti-catalana. Existía un consenso político en todos los sectores, la CEDA se mostraron regionalistas, así como el Frente Popular, creándose una rara unanimidad. Días antes, Liberal del 22-5-36, los diputados de Acción Popular de Castilla y León presididos por Gil Robles se reúnen y el secretario general de la CEDA, el zamorano Geminiano Carrascal Martín, considera que es un problema en el que hay que ponerse en contacto con otros partidos para que acepten la de idea de afirmar la personalidad de Castilla León. Ese 22 de mayo se reunieron los diputados de las minorías agraria, popular agraria e independiente electos por las circunscripciones de Castilla la Vieja y León acordaron apoyar “todas las iniciativas de corporaciones y entidades que hayan convenido en reunirse para encauzar el problema de la personalidad de Castilla y León”.

En  mayo, algunos ayuntamientos actúan a favor del Estatuto, destaca el de Burgos. La CEDA apoyaba la pretensión, el acto de Burgos mostró interés en aglutinar. El alcalde burgalés Luis García Lozano  realiza la convocatoria de  una Asamblea del 24 de mayo de 1936 para avanzar hacia un Estatuto “apartidista”, que uniera a las provincias de Castilla-León, que fuera contrario al centralismo madrileño y que salvaguardara la unidad nacional.  A la misma asistieron unas ochenta personas entre diputados, concejales, representantes sociales, y la prensa burgalesa al día siguiente recogió las intervenciones más destacadas y el resultado final de la misma en respectivos artículos Diario de Burgos (25.05.36): “La importante Asamblea de ayer. Los primeros pasos hacia la consecución de un Estatuto Castellano” o El Castellano (25.05.36): “En la Casa Consistorial. Importante reunión para tratar del estatuto castellano” En la Asamblea (motivación económica aunque apostillando que “Castilla es antiestaturaria”) se manifestó el Diputado a Cortes, Eliseo Cuadrao: Aquí se trata de un hecho económico (…) Lo cierto es que se ha concedido el Estatuto a otras regiones que ponen a las demás en una inferioridad”.

Incluso llegaron a elaborarse las bases para un Estatuto de Castilla, escritas por el vallisoletano Misael Bañuelos que fueron publicadas el 22 de mayo de 1936 en las páginas de El Norte de Castilla, dibujaban una región formada por 11 provincias (la actual autonomía de Castilla más Santander y Logroño). Este territorio se articularía a través de las viejas Diputaciones.
El 11 de julio de  1936 en Santander, el presidente de la Diputación burgalesa y concejales para tratar de la llegada mañana de electos de izquierda y derecha de Burgos para tratar el estatuto de Castilla. Llegaron García Lozano (alcalde de Burgos), Barrio (Diputado) y Eguiagaray (presidente de la Cámara de Comercio), se reunieron en la Diputación bajo la presidencia de Ruiz Olazarán para tratar sobre la conveniencia de ir con rapidez en el estudio y petición del estatuto. Se conviene sumarse a la corriente pro-estatuto Castellano-Montañés, e igualmente en la necesidad de colocar a la región santanderina en condiciones de que sea el puerto que lleve el comercio de las provincias del interior.
La consecución del «Estatuto queda truncado por el golpe de estado que trajo la Guerra Civil.

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