11 de febrero de 1.873: LA PRIMERA REPUBLICA Y RAMÓN CHÍES

El triunfo de las ideas democráticas en España ha sido un proceso lento,  trabajoso, y muy luchado. Poco han poco se han ido incorporando a nuestra vida cotidiana. La Iª República, aunque solamente duró 11 meses fue un gran avance, quizás prematuro. La Segunda República llegó de su mano en 1931.

Hoy en día,  en plena expansión de la dictadura financiera, nos encontramos parados, yermos, quizás convenga repasar lo que nos cuenta la historia, y recuperar ideas flexibles y humildes como los Comités Republicanos. Si no hay pensamiento compartido y organizado no es posible transformar la realidad. Consciente de ello, el desconocido medinés RAMON CHíES,  a mediados del siglo XIX fue un precursor de los comités republicanos y del libre pensamiento. Tradicionalmente,  se ha ignorado la memoria  los siglos XVIII y XIX, a diferencia de lo que ocurre  en países como Francia,  o Inglaterra donde los pensadores ilustrados como liberales han sido referencia constante. Anteriormente ya habíamos hablado de Ramón Chíes en la entrada FEBRERO REPUBLICANO: de Ramón Chies a Eliseo Cuadrao.

11 MESES DE REPÚBLICA

La Primera República fue un hito importantísimo en el camino hacia la democracia y la justicia de la sociedad española. Después de la revolución La Gloriosa” de 1868, que supuso radicales cambios, y tras la abdicación de Amadeo de Saboya nació el 11 de febrero de 1873  y murió once meses después con al asalto al Congreso de los Diputados del general Pavía el 3 de enero de 1.874. La misma sesión de Cortes que aceptó la renuncia del rey Amadeo proclamó la República por 258 votos contra 32. Ésta nacía sin derramamiento de sangre.

La República de 1873 heredó una situación difícil.  Inició su andadura con entusiasmo, juró trabajar afanosamente por el pueblo “más sufrido, más grande y más honrado de la tierra”, y empezó la elaboración de una Constitución. Pero tenía casi todo en contra: la Iglesia, alfonsinos y carlistas, y sus propias contradicciones. Aunque no sin sembrar la promesa de mejores tiempos republicanos, así que fue festejada durante muchísimos años.

Fue tan prolija la experiencia que a  lo largo de esos agitados once meses, contó con cuatro presidentes, que intentaron llevar a la práctica cuatro modelos diferentes. El primero de ellos fue Estanislao Figueras,  pese a intentar reformas como la abolición de la esclavitud en Puerto Rico, la disolución de las órdenes militares y la supresión de los títulos nobiliarios, se vio incapaz al estallar de la Guerra carlista y de la sublevación en Cuba. En junio le sustituyó  Francisco Pi y Margall, a quién nombraron unas Cortes Constituyentes, que además proclamaron la República federal, fue el detonante de las sublevaciones cantonalistas en casi todas partes. Además, la Guerra carlista se recrudeció, y Pí, impotente, se vio obligado a presentar su renuncia. Tras él, el 18 de julio, tomó el poder  Nicolás Salmerón, que se mantuvo en el cargo dos meses escasos. Consiguió reducir la sublevación de los cantones, excepto la de Cartagena, y contuvo a los carlistas. Pero, hombre de principios, dimitió por motivos de conciencia, ya que tenía que firmar varias sentencias de muerte dictadas sobre militares alzados.  El último presidente, desde septiembre, fue don Emilio Castelar, excepcional parlamentario cuyos discursos aún hoy tienen fama. Trató de imponer la autoridad del gobierno contra los carlistas y Cartagena.

Era el día tres de enero de 1.874 a las siete y media, el general Pavía entraba en el congreso con sus tropas. La intervención manu militari abrió una época de regresión en los derechos, libertades y garantías conseguidos tras la revolución de 1868. Cuestionada la soberanía nacional, cercenadas las libertades fundamentales, conculcados los derechos básicos y suprimido el sufragio universal, hasta 1931.

RAMON CHÍES

Un desconocido medinés en Las Merindades,  junto Luis Roldán, es el político e ilustrado Ramón Chíes (Eduardo de Riofranco).  Las razones del desconocimiento no se hallan en que  uno no sea un profeta en su tierra, sino que los caciques siempre lo han intentado tapar por sus ideas republicanas, y anticlericales. Hasta el inicio de la Guerra Civil en Medina de Pomar, la actual Avenida de Burgos (Antes Avenida del General Franco) se denominó Avenida de Ramón Chíes. Ya en vida fue excomulgado decenas de veces y condenado a prisión.

Desde muy joven relaccionado con los círculos republicanos, capitaneados por otro burgalés Manuel Ruiz Zorrilla, este político, periodista y escritor español a los veinte años (1866) era ya redactor del periódico democrático  La Discusión, contribuyó a la formación del Partido Republicano Democrático Federal.  En la primera República ocupó el gobierno civil de Valencia, que dejó al ocurrir la revolución de los cantonales. Se incorporó a la redacción de El Voto Nacional en 1875 y luego lo dirigió, hasta que en 1882 fundó el semanario Las Dominicales del Libre Pensamiento (1883-1909). Se hizo notar en numerosos mítines como orador audaz y provocativo, y poco tiempo antes de su muerte fue elegido concejal del Ayuntamiento de Madrid, en donde abogó porque a los obreros se les concediera la jornada de ocho horas.

Durante toda su vida fue un incansable organizador de centros de democracia: logias, comités, asociaciones de obreros.  Como curiosidad una orden masónica de Portugalete (Bizkaia) será la fundada en 1894 con el nombre de “Logia Hijos de Chíes Nº152”.  Incluso también en la organización de Escuelas Laicas inspiradas por las ideas racionalistas,
en Guadalajara o en Valencia unas escuelas llevaron su nombre.

También lo hizo a nivel internacional donde participó en la fundación de la Unión Mundial del Libre Pensamiento, producida en Bruselas en 1880, junto con César de Paepe (Bélgica), Louis Büchrier y Wilhelm Liebknecht (Alemania), Charles Bradlaugh y Herbert Spencer (Inglaterra), Karl Voght (Suiza), D. M. Benett (Estados Unidos) y Ramón Chíes (España). Esta entidad, en 1934, celebró uno de sus congresos mundiales en Barcelona. Recordando a Ramón Chíes y a la primera República es inevitable que nos aparezcan los clubes republicanos.

LOS COMITES REPUBLICANOS

Con la revolución de septiembre 1868  aparecen nuevas formas de participación en la vida política, conllevando la articulación de un modelo de sociabilidad política y de carácter democrático: los clubes. Estos existían anteriormente en el reinado de Isabel como sociedades clandestinas o como entidades culturales, pero ahora son legales. El  objetivo de los clubes  era conseguir un espacio propio para la reunión, la propaganda y el aprendizaje político, un espacio de pensamiento y de acción, de encuentro y agrupación de esfuerzos para la democracia.

Una de las primeras iniciativas del asociacionismo fue el Círculo de la Revolución, no se consideraba republicano a pesar de que en el participaron Nicolás Salmerón, José Mª Labra y Ramón Chíes. Poco a poco los clubes se van extendiendo por toda la geografía.  Actuaban como agrupaciones políticas integrando a los diversos sectores que conformaban la base social heterogénea (burguesía, pequeña burguesía, artesanos y obreros). Mucho que ver en la creación de estos clubes tuvo la Constitución de 1869 y el régimen de libertades que conllevaba.

Fueron espacios de sociabilidad reglamentada que da fundamento a una sociedad legalizada, con sus bases, estatutos, reglamento y condiciones de admisión de socios. A la hora de constituir un club la primera dificultad que se encontraba era el lugar de reunión, los locales tenían un elevado coste. El problema se resolvía con la cesión de un local o la generosa entrega de los primeros alquileres por parte de un patricio republicano.

El club republicano tenía un carácter multifuncional como principal virtud del nuevo modelo organizativo.  Función asistencial: sociedad filantrópica, función política centro de reunión, educación política y de difusión de propaganda republicana,  función de instrucción. Los clubes se convirtieron en espacios para la oposición política, encabezaron protestas, manifestaciones y la insurrección armada. Así se convierten también en organismos de acción, dónde se prepara la sublevación federal del 69.

Así, el camino a la democracia no ha sido una casualidad, sino la consecuencia del trabajo y la lucha de muchos ciudadanos, a los que debemos la memoria. Un precioso epitafio sobre este personaje encontramos en el semanario republicano progresista La República del 4 de febrero de 1894.

Algunos artículos de Chíes:

Su mausoleo, realizado por suscripción popular  se encuentra en el cementerio de La Almudena en Madrid. Los Cementerios Civiles . La Amudena (Antiguamente cementerio del Este).

OTRAS INFORMACIONES

Acerca de Las Merindades en la memoria.

Una invitación a participar en una INVESTIGACION ABIERTA Y PARTICIPATIVA. Y simultaneamente un espacio de homenaje a las victimas. Haz algo. Contactanos merinmemo@gmail.com
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