Búsqueda III: Si fue miliciano

COLABORAR CON LA BÚSQUEDA SOBRE UN FAMILIAR O DE UN VECINO DE LAS MERINDADES.

En varias entradas del blog  os vamos a ir animando a dar pasos para ir investigando y recuperando la memoria de aquellos ciudadanos, familiares o vecinos, que sufrieron la represión franquista o los efectos de su golpe de estado.ASESINAD@S y REPRESIÓN PUEBLO A PUEBLO 

En esta tercera entrada nos centramos en los milicianos. No es nada fácil reconstuir la trayectoria de los ciudadanos del Ejérctio leal. Entre ellos, los desaparecidos en combate  del Ejército Republicano son el grupo que hoy sigue más desatendido de cuantos tomaron parte en la Guerra Incivil. A partir del magnífico trabajo elaborado por la gente de Burnete hemos hecho este resumen.

Toda la actividad militar siempre cuida mucho los aspectos burocráticos y estadísticos, pero la realidad existente en muchos momentos impedía cumplir con esa tarea, por lo que no siempre se pudieron hacer las identificaciones.   A muchos de los que murieron en la retirada de agosto de 1937, en las diversas batallas de un ejército republicano en retirada, es muy dificil hallar ninguna referencia por la desbandada en la que se encontraba el Ejército del Norte. Para tener alguna probabilidad de avanzar en una búsqueda de un miliciano  no hay más que armarse de mucha paciencia, aunque quizás  no sea suficiente.

En está página de agrecimiento de un blog dedicado al batallón Rosa Luxemburgo  tenéis un ejemplo de esa búsqueda del familiar: https://batallonrosaluxemburgo.wordpress.com/2017/06/02/agradecimientos-y-direcciones-de-interes/

3.1.- BÚSQUEDAS DE MILICIANOS DESPARECIDOS.

Un miliciano o un mando de cualquier unidad puede ser baja de muy diversas formas: puede resultar muerto en zona propia, en zona enemiga, en tierra de nadie, puede ser baja también por heridas de guerra o por accidente, por enfermedad física o mental, por pasarse de bando, por caer prisionero, por ocultarse o desertar, etc.

De todas estas distintas situaciones, algunas encuentran reflejo en los documentos generados por las unidades y estamentos militares. Se conservan más completos los archivos del ejército franquista; ya que el ejército que gana la guerra no tiene necesidad de destruir documentación, ni llevarla al exilio, ni de ocultarla.

PASOS PARA LA BÚSQUEDA

A.- Como punto de partida tratar de reunir el máximo número de datos sobre la identidad del miliciano buscado. Ayudará mucho conocer las unidades por las que pasó, así como los frentes, hospitales, cursos, ascensos o cualquier otra circunstancia en la guerra, por irrelevante que parezca.

  • –   Nombre completo, fecha y lugar de nacimiento.
  • –   Lugar de España donde estaba el 18 de julio de 1936 y/o en fechas posteriores.
  • –   Ejército y unidad o unidades en la que combatió. En determinados casos se puede llegar a deducir la unidad en la que estuvo a partir de un dato geográfico, de una fecha o estación del año, del testimonio aportado por la familia de un compañero de armas, del simple conocimiento nombre de un mando, etc.
  • –   Si había cumplido el servicio militar antes de la guerra.
  • –   Militancia política o sindical conocida.
  • –   Fotos, o cualquier otro dato personal, individual o colectivo, directo o indirecto. Todo puede servir, al menos para acotar campos de búsqueda.

B.-Tras reunir en el ámbito familiar todos los datos posibles, Si conocemos el lugar de la muerte, exacta o aproximadamente, podemos ponernos en contacto con el Registro Civil de esa/s localidad/es para averiguar si existe algún registro de la defunción. Solicitaremos el Certificado de Defunción y el Acta de Inscripción.  Directorio de Registros Civiles

 Buscar anotaciones en el margen del Certificado Literal de Nacimiento que podemos solicitar a través de la sede electrónica. Revisar los Libros de Quintas del Ayuntamiento en el que fue llamado a filas pues puede haber anotaciones. Las unidades informaban por carta a los Ayuntamientos de los fallecimientos en el frente, siempre que estos fueran del mismo bando, así que es poco probable que haya de los leales en los Ayuntamientos de Las Merindades. Estará en el Ayuntamiento o habrán ido a parar a los Archivos Históricos Provinciales.

Consultar los Libros de Óbitos de los Hospitales y Equipos Quirúrgicos en las parroquias. Normalmente se transmitía al cura del pueblo para ser enterrados en el Cementerio. Directorio de Parroquias

Otra vía es Consultar los libros de Registro de los Cementerios en que pensemos pudiera estar enterrado.

C.-Igualmente tocará sumergirse en los archivos militares (hablaremos más de ellos en una próxima entrada) que custodian toda la documentación que se conserva de la guerra civil,  conviene aceptar que será mucho más probable encontrar información que haga referencia a la unidad donde estuvo la persona buscada que a la propia persona concreta. En primer lugar se debería buscar en los archivos militares de Ávila (AGMAV) o Madrid (IHCM). Si la búsqueda es de un miliciano del ejército republicano, hay que consultar inexcusablemente el archivo de Salamanca (CDMH) que mencionamos en Búqueda I. En todos los casos, hay que tener siempre en cuenta la jerarquía de las unidades militares: sección, compañía, batallón, regimiento, brigada o brigada mixta, división, cuerpo de ejército y ejército. Conociendo la relación de pertenencia de cualquiera de estas unidades con respecto a las otras, el seguimiento documental se puede desarrollar de manera lógica, y si hay suerte, incluso sencilla.

D.-Si se sabe o se piensa que el milicano buscado pudo haber caído prisionero, lo que pudo desembocar en juicio y presidio, se deberían consultar los archivos de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, del Tribunal de Cuentas (ahora en Salamanca), y de los Tribunales Militares Territoriales,  repartidos por todo el país.

E.- Cuando respecto a un miliciano sabemos que fue baja por acción de guerra, lo primero en que deberíamos pensar es que pudo resultar herido, leve o de gravedad variable, ya que las muertes instantáneas por explosión de un proyectil o por arma de fuego suponen un porcentaje bajo del total. Habrá que centrar la atención en los registros civiles y archivos municipales y parroquiales de los pueblos y ciudades de la zona de operaciones (considerada esta con amplitud), poniendo un énfasis especial en los lugares que tuvieran uno o más hospitales o puestos de clasificación de heridos. Para hacer bien este tipo de investigación, será necesario conocer las líneas de evacuación previstas y la infraestructura sanitaria sobre el terreno. Las búsquedas centradas en el ámbito hospitalario deben tener en cuenta que la política de descongestionar la sanidad de la zona de guerra, por lo que, en cuanto resultaba posible, a los heridos y enfermos se los trasladaba a la retaguardia. Esto obligará a rastrear en lugares alejados y en fechas bastante posteriores (incluso varios meses) respecto a los datos geográficos y temporales del punto inicial.

En el caso de muerte en el campo de batalla, pudo pasar que su cuerpo fuera recuperado por sus compañeros, que lo hiciera el enemigo, o que hubiera permanecido en la tierra de nadie sin poder ser recogido. Cuando el cuerpo de un miliciano lo encuentra su propio ejército, hay que suponer que el celo por identificarlo y acreditar su baja. También es casi seguro que se procedió a un enterramiento  respetuoso y en un lugar identificable. En este caso, su identidad, si las circunstancias lo permitieron, intentó ser averiguada y comunicada al Mando de la unidad, el cual a su vez lo comunicaría al escalón superior del Ejército.

Si el miliciano resultó herido y fue hecho prisionero, en principio tuvo que ser evacuado a un hospital, procediéndose con él en tanto no estuviese curado, igual que con un miliciano del ejército propio, lo que debería dar lugar al menos a una anotación de su identidad en un registro hospitalario. Frente a esto existieron casos en que milicianos heridos fueron abandonados a su suerte o rematados en el campo de batalla; esta práctica criminal, que también sufrieron en ocasiones los prisioneros ilesos, nunca deja pruebas.

Cuando un miliciano herido era recogido en el campo de batalla, ya fuera por los sanitarios de su propio ejército o del enemigo, normalmente se lo trasladaba en camilla y sin pérdida de tiempo fuera de la línea de fuego para permitir una primera cura y su evacuación. Eficacia, velocidad y una correcta práctica médica eran fundamentales en esos momentos dramáticos para la vida del herido, por lo que debían tener previstos de antemano una sucesión de puestos o escalones sanitarios pensados para garantizar al máximo nivel posible la supervivencia del herido. Una vez recibida la primera cura y evaluación de su estado, el herido empezaba a viajar hacia la retaguardia.   Sus siguientes paradas serían bien otros puestos de clasificación de unidades superiores (sucesivamente brigada, división y cuerpo de ejército) situadas a lo largo de la ruta que terminaba en un hospital de sangre donde recibiría la atención especializada. Ya estabilizado e intervenido, podía ser dado de alta o ser trasladado a otro hospital de convalecencia para recuperarse física o sicológicamente, recibir prótesis, hacer rehabilitación, etc.

Cuanto más a retaguardia (más lejos del frente) llegara un miliciano evacuado, más posibilidades existieron que tal situación quedara recogida en un documento. Además de en las listas de prisioneros, centraremos las búsquedas en los libros o fichas de alta y baja de los hospitales, en los partes escritos desde puestos de clasificación de heridos, en las órdenes de traslado de heridos y en general, en cualquier tipo de documento de la sanidad militar relativo al movimiento de pacientes. Otra fuente fundamental a la hora de conocer el destino de un herido van a ser los registros civiles de aquellos pueblos en los que existió un puesto de clasificación de heridos, un hospital, o que simplemente se encontraban a lo largo de las carreteras que unían centros sanitarios situados en la zona de operaciones militares. Igual que ocurre actualmente, cualquier fallecimiento ocurrido en un municipio debía quedar recogido en el libro de defunciones de su juzgado de paz o registro civil correspondiente, por lo que las muertes causadas por heridas de guerra durante las evacuaciones se deben buscar en los libros de defunciones con los que cuentan todos los municipios del país. Del mismo modo, si se han conservado, también habrá que consultar los documentos correspondientes a esa época que se descubran en los archivos municipales, así como los libros parroquiales (o registros de cementerios) de los municipios que tuvieron centros de la sanidad militar. Lo habitual en esos casos es que fueran habilitadas zonas especiales en los cementerios para enterrar a los milicianos que fallecían en tránsito al hospital o dentro del mismo, lo que como se puede imaginar, era algo frecuente.

F.- Si falleció, desapareció o resultó mutilado durante la guerra. En este buscador, las referencias conducen a documentos de Pagaduría, es decir una hoja con unos datos muy concretos que se realizó durante la guerra porque el propio afectado o su familia reclamaron compensación, 59.852 militares Republicanos del Ejército de Tierra:

Búsqueda de Personas Muertas, Desaparecidas o con inutilidad

 

El Ministerio de Justicia ha creado un mapa de Fosas Comunes en el que informan que su cumplimentación será un proceso continuado y dinámico, en el que todavía faltan por señalizar lugares de enterramiento localizados, y que estará sujeto tanto a la incorporación de nuevas localizaciones y a una actualización constante.

H.-Buscar en el archivo provincial o regional de cada zona concernida cualquier tipo de documentación hospitalaria o relativa a los centros de reclutamiento de época.

I.-Se pueden consultar el Archivo General Militar de Guadalajara y el Archivo General Militar de Segovia. El primero de ellos guarda los historiales de tropa recogidos durante el servicio militar. El segundo tiene los historiales de oficiales.

J.-Muchos enterramientos colectivos de milicianos, tanto identificados como no identificados, fueron levantados en torno al año 1959 para ser trasladados al Valle de los Caídos por voluntad de Franco. Entrar en contacto con el Valle de los Caídos para averiguar si en sus libros de ingreso está registrada la persona buscada. Una información menos importante, pero válida  también, es la relativa a la procedencia de cada una de las cajas que fueron trasladadas allí. Por último, la documentación conservada en este  lugar identifica a una buena parte de los cuerpos que se trasladaron y su correspondiente procedencia geográfica. El número total de cuerpos que se cree que puede albergar el Valle de los Caídos se acercaría a los 40.000, pertenecientes a los dos ejércitos.

2.- SI OBTUVO ALGÚN ASCENSO

Para encontrarlo hace falta que éste haya sido publicado en los Diarios Oficiales del Ministerio de Defensa Nacional e introducido en la Base de Datos. Básicamente se trata de una base de datos, creada a mediados de la década de los ochenta a raíz de la ley de reconocimiento de derechos y servicios prestados a quienes durante la guerra civil formaron parte de las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Orden Público y Cuerpo de Carabineros de la República y su nombramiento o ascensos fueron publicados en los diarios oficiales. Contiene 350.289 registros.

Que no aparezca aquí con el cargo que decía tener ¿significa que no lo tenía? NO.

Búsqueda de Militares Republicanos

Afortunadamente ya están los Diarios Oficiales del Ministerio de Defensa Nacional digitalizados y sus predecesores los del Ministerio de la Guerra por lo que, las referencias que nos aporta el buscador, podremos consultarlas de forma inmediata.

También se encuentran nombramientos y demás en la Gaceta de la República que está totalmente digitalizada, elegiremos el período que nos interesa en el campo “Épocas de la Gazeta”. IMPORTANTE: si en la búsqueda anterior de “Militares Republicanos” nos remite a una Gaceta la buscaremos aquí, pero teniendo en cuenta que las indicaciones que nos aporta el buscador no las tenemos que interpretar como éste las da, es decir donde pone número, no se trata del nº de Gaceta, sino del nº del mes. Gaceta de la República

Los que pasaron por su quinta, hasta graduación de Sargento inclusive, encontrarán sus expedientes en el  Archivo General Militar de Guadalajara

Para los militares de carrera con graduación de teniente o superior está el Archivo General Militar de Segovia

 

 

FUENTES·        Guía de búsqueda (Para descargarla)

·        http://bruneteenlamemoria.blogspot.com.es/2015/09/sobre-las-busquedas-de-milicianos.html

·        http://www.milicianos.es/Busquedas.htm

·        Informe sobre Archivos presentado por grupo de expertos de la Comisión Internacional para el estudio de la situación de las víctimas de la guerra y la dictadura al Congreso de los Diputados

·        Cuadernos Republicanos – Número 55: Primavera/Verano 2004 http://www.ciere.org/

·        Buscador de desaparecidos y víctimas del … – Foro por la Memoria

 

 

 

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