LA SIMA DOLECIAS (II)

Hace tiempo, en el 2011, publicamos una entrada LAS SIMAS DE DOLENCIAS (SOTOSCUEVA) en base a informaciones de personas de la zona (Villabáscones, Quisicedo, Cueva…). Nos ha llegado este interesante correo, a nuestro juicio las dos informaciones son veraces, pero no logramos los datos para cuadrar las dos informaciones. Quizás nos pudieras dar una pista.
stock-photo-53090840En Agosto de 1950 Gregorio acompañado de su hijo Cipriano, coincidiendo con una visita de parientes, decidieron enseñarles la cueva de San Bernabé, y, ya de paso, la Cueva Palomera. Cipriano recuerda que esta cueva era conocida entre los labradores de la zona por ser frecuente entrar unos metros en ella para coger agua para las fincas, pues fuera no la había. Además, Gregorio había entrado un poco más en su interior años atrás siguiendo las huellas de una marta en compañía de su abuelo.
Decidieron entrar un poco más allá para ver si era practicable para la visita de un grupo de personas grande, tomando siempre la entrada que encontrasen a la derecha para no perderse, iluminados por un candil de petróleo y una lámpara de carburo, hasta que finalmente y para su sorpresa encontraron una luz que era la que entraba por la sima de Dolencias. Esta sima, muy conocida desde la superficie por arrojar en ella animales muertos desde tiempos seguramente inmemoriales, presentaba un acceso hasta aquel momento desconocido. Gregorio, además, llevaba tiempo intentando encontrar este acceso, pues un capitán del ejército le había dicho que su tío materno Demetrio Gómez Peña, asesinado durante la Guerra civil, se encontraba arrojado precisamente en Dolencias.
Pero Gregorio y Cipriano solo encontraron esqueletos de animales domésticos y un fusil con la culata quemada. No había rastro de esqueletos humanos bajo la sima de Dolencias, a pesar del desconcierto de Gregorio que – recuerda bien su hijo Cipriano –no daba crédito a que aquel capitán le hubiera mentido (¿por qué razón iba a mentirme? – recuerda que decía él con estupor).
Después salieron y avisaron al resto de parientes y amigos que les esperaban para entrar en la Cueva de San Bernabé, como habían quedado. Y al darles aviso del hallazgo resolvieron entrar todos para ver la sima de Dolencias.
En esta segunda entrada quedó impresa en la arena el pie de Genaro, que tenía una malformación peculiar en el dedo gordo y que hoy en día se considera una huella prehistórica, para escarnio de arqueólogos y regocijo de Gregorio cada vez que ve la imagen en libros y carteles. De esta segunda entrada Gregorio levantó un acta que llevó al Cuartel de la Guardia Civil para dar fe del “descubrimiento”, una fotocopia de la cual mi suegro todavía conserva. Después vinieron muchos espeleólogos, sobre todo del grupo “Edelweiss”, para que Gregorio los acompañara y les mostrara el acceso a la sima, y una vez que se generalizó este conocimiento lo fueron poco a poco olvidando. Sin embargo entre las gentes del valle a Gregorio se le recuerda, entre otras cosas, como “el descubridor de Dolencias” y hace muchos años RTVE realizó un documental sobre las cuevas en las que salía él mismo narrando el hallazgo.
Como conclusión, y en lo que respecta a su investigación, ni Gregorio ni su hijo Cipriano ni los demás que entraron por primera vez vieron otros huesos que no fueran los de animales domésticos – ni siquiera salvajes, recuerda Cipriano – para disgusto además de Gregorio y Eduardo que esperaba hallar los de su tío Demetrio.
Respecto a los huesos llevados en camiones que usted cita en su entrada, Cipriano recuerda que efectivamente se llevaron huesos para Bilbao, que se sacaban en cestos por la boca de la sima Dolencias, pero él escuchó decir que eran para hacer filtros para azúcar. Con seguridad recuerda que ese traslado se hizo con posterioridad al 10 de agosto de 1950, fecha de la primera entrada, por lo que no pudieron sacar restos humanos de Dolencias, puesto que sencillamente no los había.
Para más abundamiento, durante bastantes años vinieron con frecuencia a casa de Gregorio espeleólogos para preguntarle sobre la cueva y Cipriano conversó muchas veces con ellos y recuerda que una vez, no en la propia sima, sino en una galería de las muchas del complejo, encontraron unos pocos huesos humanos que se llevaron a analizar, y más tarde, parece que encontraron también un esqueleto completo en otra zona, pero nunca bajo la sima de Dolencias. Como curiosidad, en otra entrada que hicieron más tarde Gregorio y su hijo Cipriano, encontraron otro fusil también deteriorado. Pero jamás restos humanos.
La realidad es la realidad: el 10 de agosto de 1950 no había restos humanos bajo la sima de Dolencias, sí de animales como vacas y perros, pero no humanos.
La abundancia de sus fuentes nos hace buscar otra alternativa posible a esta contradicción, y sólo se nos ocurre que posibles familiares entraran y se llevaran esos restos. A fuer de serle sincero, me parece imposible esa opción: hubieron de entrar antes de 1950, década de plomo del franquismo donde cualquiera que se arriesgase a sacar aquellos restos corría el riesgo de acabar como ellos; además, ¿para enterrarlos después dónde? Todo esto suponiendo que hubieran conocido la entrada “descubierta” por Gregorio años después, pues tanto Cipriano como Eduardo consideran bastante poco probable que sacaran sus restos por la sima con una cuerda por ser muy profunda. Y, para rematar, y a la vista de que no había un solo resto humano allí, ¿acaso entraron todos y cada uno de los familiares de los represaliados?, ¿incluso los de los dos falangistas caídos también de forma accidental? Podría pensarse que Gregorio y su hijo Cipriano, y más tarde a todos los demás, no vieran los restos humanos, pero no pasaron por allí de forma descuidada precisamente: Gregorio y Eduardo buscaron con ahínco algún resto, con la esperanza de hallar a su tío Demetrio, al que un capitán les aseguró que lo habían arrojado allí, como le dije. Hicieron posteriores visitas (normalmente Gregorio que era el que vivía allí acompañado a veces de su hijo o de su hermano Genaro y no encontraron nunca ningún resto humano).
Queda otro opción, y es pensar que alguien del régimen entrara con anterioridad al 10 de agosto de 1950 para retirar los restos de los posibles arrojados allí. Usted conoce mejor que yo la historia de la represión pero hasta donde yo he leído la impunidad fue tal que a nadie preocupó ocultar las huellas de los crímenes. Aquí en Asturias hay un caso muy famoso de represaliados arrojados a una sima, algunos todavía con vida (El “pozu Funeres”) y cuya repercusión fue bastante importante, llegando incluso hasta la ONU, sin que nadie del régimen ni de los asesinos se preocupara lo más mínimo de ocultarlo.

Acerca de Las Merindades en la memoria.

Una invitación a participar en una INVESTIGACION ABIERTA Y PARTICIPATIVA. Y simultaneamente un espacio de homenaje a las victimas. Haz algo. Contactanos merinmemo@gmail.com
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2 respuestas a LA SIMA DOLECIAS (II)

  1. Luis Castro dijo:

    Me parece de gran interés esta información sobre la sima de Dolencias. Nos enseña cómo debemos ser cautos a la hora de valorar los testimonios personales, que, por efecto del tiempo y de las pautas de la memoria colectiva, tienden a crear versiones legendarias, más si se sitúan en lugares remotos o inaccesibles como es esta sima. Sin embargo, como dice Ángel Iglesias, investigador de Robleda (Salamanca), de familia represaliada, aunque los testimonios rara vez son exactos en los detalles, casi nunca son falsos en lo esencial. En este caso lo esencial es que hay una serie de “desaparecidos” o asesinados cuyo lugar de ejecución se desconoce con precisión, circunstancia que por desgracia se da en muchos otros lugares. Y por ello sería interesante confirmar, por ejemplo, si hay restos humanos en la torca Palomera, donde los testimonios señalan asesinatos semejantes a los relatados en Dolencias (incluida la anécdota de la víctima que agarra a un falangista y cae a la sima con él). La conclusión es la misma de siempre: hay que seguir investigando.

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  2. Marigorta dijo:

    Esto es en verdad muy raro , quien firma este carta? parece ser que Gorio fué el que encontro esa entrada y se aventuro a entrar por lo que me ha comentado un familiar que es del valle,
    este familiar que era un niño durante la guerra y vio como la represión caía sobre su familia,
    tambien me ha contado que todos los mayores saben muy bien todas atrocidades que cometieron los fascistas ( con nombres apellidos y los lugares) en el valle con la ayuda de la iglesia , otra cosa es que algunos por miedo como es el caso de mi familiar y otros por que han sufrido una amnesia total ahora digan que no saben nada.
    Felicitaciones a este blog por su lucha para esclarecer los crimenes franquistas.

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