RAFA ZÚÑIGA, ARGENTINO DE OÑA EN LAS BRIGADAS INTERNACIONALES

Rafa ZuñigaHemos tenido el honor y la suerte que la hija de Rafa  Zúñiga Bárcena, nos relate brevemente la historia de este argentino con origen en Oña que luchó en las Brigadas Internacionales. Las relaciones entre las Merindades y Argentina fueron siempre fluidas. Ya al finalizar  las guerras de banderizos entre Salazares y Velascos,  y al iniciarse la “colonización” de América se inicia un flujo imparable entre los dos continentes, flujo muchas veces de ida y vuelta. ¡Cuantos ciudadanos marcharon a aquellas tierras! Unas veces en busca de fortuna, otras veces huyendo del horror. Pero también hubo viajes de vuelta… como es esta historia que nos cuenta Olga Sonia Zúñiga.

 Pero su único lazo no era con Oña, Rafa era primo de Pacho Gallaga y sobrino de Gregorio Gallaga (su madre era hermana de Teopista Bárcena) y dedicó parte de su vida a la causa republicana, recopilando fondos, escribiendo libros como Añoranzas bélicas” (Buenos Aires, editorial Oberón, 1966) sobre la guerra civil,  tal y como su hija Olga lo explica.

APRETADO COMPENDIO DE LA VIDA DE MI PADRE, RAFAEL MARÍA ZÚÑIGA BARCENA

Foto-0065Nació el 11 de Septiembre de 1907, en la Ciudad de Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires,  República Argentina. Como nació antes de termino y con muy bajo peso, recién lo anotaron  como hijo e inmediatamente bautizado el 13 del mismo mes y año. Su padrino,  Heraclio Bárcena, hermano de su madre y tutor.

 

En sus primeros años, fue llevado a España, al  Pueblo de Oña (Burgos), donde eran oriundos sus padres, ambos españoles, tuvo tres hermanos mayores, españoles, el primero Vicente Zúñiga, el siguiente, José Zúñiga y Julia Zúñiga, y una menor, también nacida en Bahía Blanca, María del Pilar Zúñiga.

 

Sus padres, hicieron numerosos viajes de España a Argentina y viceversa, mi padre, Rafa, como todos lo nombraban, fue de un carácter amable, cariñoso, pero decididamente rebelde. Debido a su endeble salud, nunca concurrió a una escuela, siempre tuvo maestros particulares. Cuando se decidió en su familia que debía entrar como Seminarista a un Colegio de Jesuitas de Oña, (algo totalmente ajeno a su vocación), donde debido a las repetidísimas provocaciones y mala conducta, terminan echándolo.

 

De vuelta a la Argentina, su madre no se da por vencida, y lo matricula en la Escuela Naval Militar,(1925/1926), donde se repite la misma historia, debido a su rebeldía y mala conducta, debida especialmente a que su condición e ideales no comulgaban con las ideas que tenían sus padres de la educación sacerdotal o militar. No se le puede quitar merito a la rígida educación jesuita, que le dio riqueza de conocimiento y la vida frugal que siempre lo distinguió, lo mismo de la Escuela Naval Militar, donde recibió una esmerada educación, tanto en el plano de estudios, ya que se inclino por el Batallón de Ingenieros, que también marcó su vida por  la riqueza de conocimientos y la preparación física, siendo un excelente gimnasta, ya que su madre pagaba extras para dicha practica, siendo también buen boxeador, en esto contribuyo su hermano José, quien lo era y lo entrenó. Tampoco su madre tuvo éxito, Rafa se hizo echar, haciendo que lo echen, no por indisciplina, ya que con su simpatía y genial inteligencia todo era pasado por alto, pero al fin tuvo éxito y se liberó del Liceo Militar, como lo había hecho en el Seminario. De nuevo en España, y sin tener muy bien decidido su destino, ya que su familia tenia un buen pasar, decide volver a Argentina, donde estaba su padrino y tutor y sus dos hermanos españoles.

 

Libreta B2.jpgCon su marcado acento castellano, (no se comprende  como jamás lo perdió),  pudo haber ingresado en el Liceo Naval Militar, y se ganó el apodo de “el Gallego”,  pues aquí en Argentina a todo español se le llama así.  Eran tiempos de crisis, y no había trabajo (1935/1936).  Así que decidió ir a la Provincia del Chaco, donde resuelve educar a los mensues, peones de campo, armando una radio. Fue perseguido por esto, ya que a nadie le interesaba educarlos, para que no supieran distinguir los vales, que les daban por su trabajo, por Yerba Mate, ropa y alpargatas. Y es allí donde cambia el tú por el che.

Libreta B1 Libreta B.I. primera página

 

 

 

 

 

 

Cuando estalla la Guerra Civil en España, allí se alista en las Brigadas Internacionales, cambiándose el apellido por Mingarrilla, (debido a la influencia idealista de un abuelo anarquista) y la fecha de nacimiento,  al 11/11/1911, ya que siendo sus padres y hermanas que residían en Burgos eran pro franquistas… Solo tengo una carta, al que le falta el membrete. Donde relata de puño y letra su estadía.

 

Tomado preso en un Campo de Concentración, logra huir, con un poco de leche en polvo en un papel, contándome que cuando ya no daba más de hambre, recurre a comer un poco, pero casi se ahoga, ya que no había agua cerca. Huye a Francia, y de ahí lo repatrían a su país natal, Argentina, ya que un dilecto amigo, de la infancia Américo Pascual Campagna, le envía los documentos, donde consta su nacionalidad, así puede huir del horror de una guerra, además  de ser prófugo.

 

Ya en su país, no deja de contribuir a la causa Revolucionaria, contactándose con asilados españoles de todas las regiones y además de los Brigadistas de otras nacionalidades en el  Centro Republicano Español, su segunda casa. Argentina estaba en crisis, no había trabajo, y él se pudo desempeñar en el Catastro de la Nación , debido a sus conocimientos adquiridos en el Batallón de Ingenieros, siendo cadete de la Escuela Naval Militar. Realizo múltiples trabajos, pero lo suyo además de la política era el mar, la libertad y sus ideales.

 

Patronato para ayuda del pueblo español-CubaEmpieza a trabajar de fogonero en un barco de carga, siempre pensando en volver a ver a sus padres… Luego trabajó en la flota mercante de Bandera, haciendo innumerables viajes al exterior, en uno de ellos en Cuba, con sus compañeros tripulantes, hacen una donación para contribuir a la compra de un arma.

 

La guerra cainitaRafa Zuñiga es autor de dos libros uno de ellos sobre la Guerra Civil Española “Añoranzas Bélicas”  y el otro “De la pampa a los siete mares” relata sus vivencias marítimas.

 

  OLGA SONIA ZÚÑIGA.

 Otras Informaciones:

REPRESALIADOS DE OÑA

GREGORIO GALLAGA E HIJOS, LA FUERZA DEL RECUERDO

Socorro Rojo Internacional

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Saber y Hablar

Reproducimos este artículo de  Sandra Russo para página 12, ya que nos parece una buena e interesante reflexión. Fuente original: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-254637-2014-09-06.html

1148941_516084615179259_353293042_nUna enfermera de Zaragoza dedicada a cuidados paliativos se acercó hace poco a la activista Clara Valverde en una presentación de su último libro, y le contó que no es inusual que enfermos de edad muy avanzada, a punto de morir, se pongan de pronto a gritar cosas sobre la guerra civil, desabrochando la angustia que han arrastrado en silencio durante todas sus vidas.

Ese libro de Clara Valverde Gefaell tiene un título que ayudará a comprender por qué esa enfermera puso en palabras esa escena repetida y mantenida hasta ahora en silencio. El libro se llama “Desenterrar las palabras. Transmisión generacional de la violencia política en el siglo XX en el Estado español. Clara Valverde Gefaell, enfermera e instructora de enfermeras, involucrada de lleno en el 15-M, especialista en biopolítica, estuvo exiliada durante varios años en Canadá y allí hizo un extenso trabajo de campo de transmisión generacional sobre violencia política con miembros de la etnia subártica de los cri, a quienes les dedica el libro. Ella dice que fueron años “mágicos”, porque con los cri trabajaron el trauma de haber sido colonizados y, a través de sus rituales y sus relatos sobre sus emociones al respecto, pudo ver cómo un pueblo que había sido sometido decidió elaborar su trauma colectivo y lo hizo a través de la palabra. Valverde trabaja sobre el efecto de los discursos sobre los cuerpos y las mentes. Su libro anterior se llamó No nos lo creemos. Una lectura del lenguaje neoliberal.

Ahora, Valverde propone desenterrar las palabras que han quedado trabadas en alguna parte del inconsciente del pueblo español, que pese a haber sido protagonista de una sucesión de episodios de los más violentos del siglo XX –más de medio millón de muertos, y centenares de miles de desaparecidos–, ha optado por el silencio, no sólo en la esfera pública, sino especialmente en la privada. Hay relatos que nunca salieron de la boca de esas víctimas, que fueron los abuelos de la generación de Valverde. Ella sostiene que ese silencio se convirtió en una negación y que esa negación no es gratis. Se traduce en malestares recurrentes, patologías diversas, en angustia inexplicable, en agujeros negros de la memoria. Como si la violencia política del pasado, encapsulada en recuerdos no transferidos, fuera hoy el soporte de una herida colectiva que no ha cerrado y que obstruye tanto la lectura del pasado como la del presente.

“Somos los nietos. El producto de un siglo con mucha violencia política. Nuestros abuelos y nuestros padres estuvieron demasiado desbordados para poner en palabras sus emociones o para poner emociones en sus palabras. Todo eso se acumuló en sus inconscientes, y lo hemos heredado”, dice ella, que agrega que para desenterrar los hechos están los historiadores, los politólogos, los políticos, pero para desenterrar las palabras está esta disciplina, que es la psicología política. El resultado del silencio pertinaz es, dice Valverde, comportamientos individuales y grupales temerosos, vergüenza, victimización, rabia explosiva, entre otras manifestaciones de “lo no dicho”.

Además de a los cri del subártico, Valverde le dedicó su libro a su abuelo, Wilhelm Gefaell Fiel, el protagonista de una historia de silencio atronador en el corazón de su propia familia. Ella y todos los primos de esa rama familiar se han abocado desde hace años a la reconstrucción del árbol genealógico de los Gefaell, ayudados por una especialista en ramas familiares desperdigadas en el Holocausto. El abuelo, Willy, era un ingeniero vienés que llegó a España a principios del siglo pasado para trabajar en la construcción de una represa en Barcelona. Se enamoró allí de Pilar Gorostegui, la abuela de Valverde, y tuvieron diez hijos.

Willy era judío pero no se lo dijo a nadie, tampoco a su mujer. Le venía de antes: en su infancia en Viena, para cantar en el coro de niños, había ocultado su identidad judía. Su familia iba muy seguido a España a ver a los nietos, pero como los austríacos no hablaban español y Pilar no hablaba alemán, nunca se enteró de que su familia política era judía. Cuando el nazismo se empezó a hacer sentir mal en Austria, Willy le propuso a su familia que emigraran a España, pero su madre y sus hermanos le contestaron: “No, Willy, esto no llegará mucho más lejos, ¿qué más nos pueden hacer?”. La madre de Willy, dos de sus hermanos y muchos otros familiares de la rama Gefaell terminaron siendo asesinados en campos de concentración. Recién entonces la mujer de Willy, Pilar, la madre de sus diez hijos, y su propia familia, supieron la verdad.

Cuando Willy murió en 1953, al vaciar su despacho, la familia encontró muchas cartas procedentes de Estados Unidos. Fue entonces que se enteraron de que en los últimos diez años de su vida, Willy se había dedicado a falsificar pasaportes y había financiado el viaje a muchos judíos austríacos para que escaparan de Europa. La hija de Willy, es decir la madre de Valverde, recordó entonces vagamente que, en su infancia, habían recibido en la casa varias veces a hombres de la Gestapo. Pero nunca se había hablado de eso. Había quedado en una nebulosa. Junto con el Holocausto y la verdad del judaísmo de la familia Gefaell sobre la mesa, llegó el silencio. Nunca más se volvió a hablar del tema.

Valverde se queda reflexionando sobre las últimas palabras de su bisabuela, antes de decidir no emigrar a España. “Esto no llegará mucho más lejos, ¿qué más nos pueden hacer?”. Y uno evoca otros tiempos, otras latitudes, otros contextos históricos, en los que otros hombres y mujeres, acorralados por la violencia política, intentaban tranquilizarse pensando lo mismo, que el horror era tal que no podía ser mayor. Y fue mayor.

La historia de la rama materna de Valverde aporta otro tipo de silencio vinculado con la violencia política. José María Valverde Cano, su abuelo materno, fue un poeta republicano que tuvo disidencias con los republicanos y fue encarcelado por ellos. Otro tipo de dolor, otro tipo de trauma. Valverde relata que su propio padre nunca se refería al pasado, y que sólo, en algunos momentos de mucha intensidad emocional, contaba una anécdota: él tenía 10 años y con dos de sus hermanos apenas mayores debieron huir a Francia porque se habían quedado solos y tenían hambre. Cuando su padre contaba eso lloraba, y nadie en la familia era capaz de preguntar detalles.

A lo largo de los años, Valverde ha tratado con muchos españoles a los que les ha preguntado qué había pasado en sus familias durante la guerra. La mayoría no lo sabía o, mejor dicho, sabía vagamente algo que nunca se había animado a esclarecer, porque el dolor había sido tabicado en esas familias. Ella llegó a la conclusión de que ese trauma aún resuena en la sociedad española, porque nadie salió de un repollo y lo que hay es un nudo de silencio.

Sobre los nuevos ánimos para reabrir causas e investigar qué sucedió durante el franquismo, que se chocan con la pared generalizada que se espanta, como diciendo: “Ha pasado tanto tiempo, ¿investigar ahora? ¿Para qué?”, Valverde dice: “Eso es lo que quieren los gobiernos que tenemos. Que dejemos el pasado. Que no intentemos hacer justicia. Que no molestemos con querellas como la argentina. A callar y morir. Pero es que es imposible. No sólo porque algunos queremos conscientemente que se hable, que se lleven a cabo procesos de verdad y reparación. Es que aunque no queramos, en los nietos de cualquier trauma de violencia política ocurre ‘el retorno de lo reprimido’. Sale, no se puede evitar. Dos generaciones heridas han tenido que aguantar y olvidar, pero sus inconscientes hablan en sus nietos”.

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¡Albricias!

libro.jpg“República, Guerra Civil y Posguerra en Espinosa de los Monteros, y las Merindades de Montija, Sotoscueva y Valdeporres (1931-1950)”.

Autor: Fernando Obregón Goyarrola
Nº de páginas: 320
Año: 2014 Editorial: Braña.

Fernando Obregón ha publicado segundo volumen sobre los años treinta en unos cuantos pueblos de Las Merindades. El autor es de numerosos libros sobre rutas de montaña y senderismo, así como historia, especializándose desde 2003 en la recuperación de la memoria histórica de la Guerra Civil en Cantabria. Sobre nuestra zona, además de la zona de Pas, ha escrito también sobre Mena, y este que aquí nos referimos.. Esperemos que no sea el último, y que al igual que realizó el trabajo en La Montaña (la actual Cantabria), lo acabe de hacer en todas las Merindades.
libros de obregon en espionosaEl libro fue presentado a finales de Julio en Espinosa, y ha tenido un gran éxito, con lo que ha necesitado una segunda edición Este libro es resultado de conversaciones con personas que vivieron aquella, la aportación de muchas personas y un esfuerzo editorial privado. Os recordamos con ello la importancia de recoger los últimos testimonios. El blog de las merindades ha servido para que el autor realice diversos pasajes del libro, y esperemos que sirva para reflejar nuevas aportaciones que vayan surgiendo.
Se trata de un trabajo básico que describe lo ocurrido en los años treinta en los cuatro municipios del norte de Burgos. Desde un relato inicial de las circunstancias políticas que acontecieron en estos pueblos durante la República hasta el golpe de estado, los acontecimientos de los 13 meses de guerra hasta agosto de 1937, la posterior represión franquista y algún dato sobre la oposición antifranquista guerrillera. Termina el libro con el balance de víctimas mortales de la guerra en los cuatro pueblos.
Obregón escribe el libro desde una visión abierta, recogiendo testimonios de ambos bandos, así nos ofrece una visión “aséptica” de aquellos tiempos. El blog de la Merindades en la Memoria siempre ha pretendido recoger los testimonios de los que se silenciaron y homenajearles, silencio que todavía perdura como nos cuenta el lateral más visible de la iglesia de Espinosa. Eso no niega la importancia de que la interpretación de la historia debe estar por encima de los bandos, a fin de que la lectura del pasado sea clave en la convivencia en el futuro. La amnesia no ayuda a la convencía, ni a construir un futuro de paz.
Esperamos que este trabajo sirva para comenzar a profundizar sobre las razones que llevaron al País al enfrentamiento cainita e igualmente se extienda al resto de las Merindades.Mientras tanto os animamos a su lectura.

Índice.
Capítulo 1: Los antecedentes: las primeras décadas del siglo
Capítulo 2: Las Merindades durante la segunda República
Capítulo 3 El inicio y desarrollo de la guerra hasta agosto de 1937
Capítulo 4: La represión republicana y la persecución religiosa
Capítulo 5: La ofensiva de Santander y la caída del frente burgalés
Capítulo 6: El nuevo régimen
Capítulo 7: La represión franquista
Capítulo 8: La guerrilla antifranquista de las posguerra: los maquis
Capítulo 9: Balance de víctimas mortales de la guerra en Espinosa, Montija, Sotoscueva y Valdeporres
Apéndice Documental

DONDE COMPRARLO
En Espinosa en la librería Mari Carmen, en Sotoscueva en el Bar Goiko y Bar de la Estación de Vallejo de Sotoscueva, en Montija en el bar “Hilario” de Agüera; la cafetería de la gasolinera de Bercedo; el bar “Anda” de Baranda; y el bar “Los Lagos” de Gayangos, en Valdeporres en Santelices. También en las librerías de la Merindades de Medina de Pomar, Villarcayo, Burgos capital (librerías Hijos de Santiago Ruiz y Espolón), y en Bilbao (librería Tin Tas, y librería Ribera). Vía internet se puede pedir en: http://www.libreriatintas.com/libro/republica-guerra-civil-y-posguerra-en-espinosa-de-los-monteros_363405

Para terminar, recogemos el enlace de una entrevista a Fernando en radio Espinosa : http://www.ivoox.com/huellas-tiempo-guerra-civil-audios-mp3_rf_3385157_1.html

 

OTRAS INFORMACIONES

otros libros de obrego

 

 

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Buen verano

República vasca.Ha llegado el estío a nuestras páginas, os dejamos recogiendo la cosecha y nos vemos otra vez en Septiembre.

Como siempre os pedimos que aprovechéis estos días sin stress, con tiempo de vuelta al pueblo, para hablar con vuestros mayores: ¡Qué hagáis memoria con ellos!

Después del verano queremos acercarnos al franquismo y para ello necesitamos de vuestra colaboración recogiendo datos y testimonios, aquí tenéis un guión: El Franquismo de 1940 a 1950 en Las Merindades.

También os recordamos que hace tiempo escribimos una serie de propuestas para colaborar. HAZ ALGO! Teneis una colección de iniciativas para actuar y colaborar.

Hasta septiembre, mes que se situaba entre el fructidor (del latin fructus ‘fruta’, que comenzaba a mitad de agosto. Y vendimiario (desde el 22). Es decir la época de la recogida. ! Esperemos una buena recogida! !Qué tengáis un buen verano!

OJO. No olvideis que en estos días que se inician las escavaciones de las fosas de Estepar, y la presentación de algunos libros como el de Fernando Obregon. Ya nos informaréis.

cartel presentacion libro

Lo que echan los labradores
allá va la despedida.
Lo que echan los labradores.
Surco arriba, surco abajo,
y adiós ramito de flores (bis).
Allá va la despedida.

Allá va la despedida
p’a los ricos y los pobres:
Que el mundo da muchas vueltas
y ayer se cayó una torre.

Salud

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UN CURA VALIENTE EN MONTIJA

De nuevo rescatamos un artículo de Jesús Fernández (Susi) un habitual de la revista losina La Solana, publicado en CRÓNICA DE LAS MERINDADES: Publicados en CRÓNICA DE LAS MERINDADES: -Un cura valiente de Montija. Revista Nº 79-diciembre 2012 pág. 22.

Burgos 1951 en el recuerdoEs de sobra conocido el papel nefasto que tuvo la Iglesia y sus hombres en la represión, aún así alguna vez nos llega alguna historia reconfortante, aunque escasa, de hombre que sí sirvieron a Jesucristo. Además después de la guerra y a pesar de los franquistas, hubo muchísimos ciudadanos que se esforzaron en cerrar las heridas, aún con una situación imposible.

El artículo nos recuerda que hoy en día todavía hay miedo para hablar. Pues señores y señoras, si nuestros nietos desconocen aquellos terribles momentos, es probable que sean capaces de repetirlos. La paz necesita de los testimonios de nuestro mayores.

“UN CURA VALIENTE EN MONTIJA”

Habían pasado más de quince años desde que se terminó la Guerra Civil Española y llegó a un pueblo de La Merindad de Montija, un cura de nuevo cuño y con ganas de poner las cosas en su sitio y lo primero que se encontró en el pueblo fue una fuente con sus correspondientes abrevaderos sucios llenos de musgo y porquería y el suelo lleno de barro al que difícilmente se podía acceder a coger o beber agua de los caños, por lo que le cura preguntó al Regidor, ¿Porque no se limpia y arregla la fuente y ponen el piso de cemento?. A lo que el mandatario le contestó: Está así, porque el ganado sobre el cemento se “escurrucia” (el pobre hombre quería decir que sobre el cemento los bueyes se resbalaban). Así era el vocabulario que usaban nuestros antiguos. Aquellas palabras tenían al pronunciarlas un valor y una franqueza extraordinaria, que animaba al Sr. Cura a seguir preguntando.

Habían pasado unos días desde que llegó, y ansioso de conocer el pueblo, le sorprendió una finca situada muy cerca de la carretera que estaba sembrada de cereal y parte de ella, se encontraba llena de zarzas y maleza y a un vecino que pasaba por allí, le preguntó, ¿Por qué aquel terreno dentro de la misma finca está sin sembrar? ¿Dime, quién es el dueño de aquella la finca? y el señor a quien preguntó, (que era un buen conocedor de los hechos), le dijo, yo no quiero saber nada del asunto, Sr. Cura y¡¡déjeme en paz que no quiero líos con nadie!!..., esta contestación le puso al Cura, muy mosqueado; se puso en guardia, a sabiendas de quien ya, de quien era el dueño de la finca. Se dirigió a él y le hizo la misma pregunta; dime la verdad, sé, que tú eres el dueño. SI no me la dices yo no te confieso más y nadie te dará la absolución. El pobre parroquiano por miedo a la ¡¡Justicia de Dios y al infierno!!… se dispone a contarle como en aquel lugar, durante los primeros días de La Guerra Civil, habían enterrado, en una fosa común a dieciséis cadáveres después de haberles paseado por el pueblo, para por la noche, matarlos sin juicio ni tiempo para defenderse, y por eso y por respeto a los muertos, no he sembrado aquel pedazo de tierra.
Este muy preocupado por lo que podía pasar, le dice ¡¡Por favor Sr. Cura, no se meta usted en estos líos!!…Después de haber oído la explicación que le dio el dueño de la finca, El Cura a sabiendas de todo lo ocurrido, le dice, los muertos tienen que estar en el cementerio. ¡¡Por favor Sr. Cura!! Déjelo en paz, no se meta en estos líos ni diga nada a La Guardia Civil. ¡¡Como que no diga nada a la Guardia Civil!!. Ahora mismo, bajo mi responsabilidad, voy a realizar todos los trabajos que hagan falta para depositar los cadáveres en el cementerio.

Al día siguiente, el cura contrata en Villarcayo una excavadora para poner los muertos en su sitio en este caso, el “cementerio” donde serán “exhumados”. Al poco tiempo de comenzar la excavación, (seguro que avisado por algún vecino), aparece La Guardia Civil con el Comandante de Puesto a la cabeza, y le dice al cura con no muy buenos modales..¿Qué hace usted ahí?.., y el cura le contesta también rápido y contundente, que estos cadáveres que están aquí sepultados, los voy a exhumar y trasladar al cementerio que es donde deben estar.

El Comandante le dice al cura, márchese de aquí, porque si no me obedece le tendré que detener. El cura ante semejante amenaza, se retiró. Inmediatamente, se fue en busca del autobús que le llevaría a Burgos para hablar y contarle al Arzobispo Pérez Platero, lo que le había ocurrido con el Comandante, y ante la explicación que le dio el cura, el propio Sr. Arzobispo le dio la razón, autorizándole mediante un documento firmado y sellado por el arzobispado y avalado además por otro del Gobernador Civil de Burgos, para proseguir el “desenterramiento” Una vez de concedidos estos permisos, el cura regresó al pueblo, no sin antes pasar por Villarcayo para contratar de nuevo los obreros y la excavadora. El dueño de la maquina se negaba, aduciendo lo que le había ocurrido antes y que se temía, volviera a ocurrir. No se preocupe de eso, que el lío se lo voy a montar yo al propio Comandante. Mañana les espero en el pueblo y en el mismo lugar donde vamos a comenzar la labor que antes nonos dejaron realizar.

Como la vez anterior; habían comenzado a preparar la excavación, cuando se presenta otra vez el Comandante con tres números y un furgón policial con ánimo de llevarse detenido al Cura. Otra y con cara de pocos amigos le dijo: le voy a llevar detenido, ha vuelto usted a desconsiderar y desobedecer a la autoridad. ¡¡Espere un momento!!…le dice el Cura. Al que probablemente le van a destituir es a usted, por obstrucción a la Justicia de la Iglesia; y sacando el cura de su carpeta los Documentos del Arzobispo y Gobernador Civil se los mostró al Comandante que al leerlos, se quedó sin palabras y su rostro cambió de color y sus amenazas, se volvieron en elogios hacia sus superiores, y después de pedirle perdón al Sr. Cura, éste, le contestó ¡¡Le perdono por su familia!!Porque usted, no ha sabido respetar a nada, ni a nadie, imponiendo su autoridad por encima de las Leyes de La Iglesia y la moral Cristiana. Ahora usted es el responsable del traslado de los restos de los cadáveres al cementerio, mientras, yo lo supervisaré. Y allí descansan tranquila y cristianamente los restos de aquellos hombres que sin delitos, y solo por el mero hecho de no pensar como ellos, fueron enviados al ¡¡Otro Mundo!!.

Moraleja: Si en Las Merindades hubiera habido muchos curas como este, seguro que, en vez de fosas comunes, hubiera habido Paz.

Jesús Fernández (Susi)

z ObisposSaludoFascista

 

 

 

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Oportunistas, las estrecheces de unos fueron el negocio de otros.

rothschildLa crisis actual está dejando a los ricos más ricos y a los pobres más pobres. Con el golpe de estado ocurrió lo mismo, pero de manera más forzada. Siempre que es esta tierra ha habido y hay una guerra o una crisis, las clases poderosas de la población salen y han salidos reforzados de los malos tiempos. A la par, las situaciones extremas de esos momentos se ceban sobre los más necesitados y su economía.  “Cuando haya sangre en las calles, compra propiedades”, dicen que dijo el Barón de Roths­child, una importante familia financiera, la familia Rothschild financiaba la batalla de Waterloo.  Familia con un emblema reconocible. Curioso ¿No?

Acabamos con estas letras el repaso de la  represión laboral y económica franquista, como lo hicimos en la entrada Los puestos de trabajo botín de guerra y en la de La cara de la represión laboral O con la depuración del Magisterio y de los ferroviarios. Y continuamos con La desamortización franquista.

abraham-vigo-fin-de-jornada-de-la-serie-la-quema-1936-aguafuerte-300x202Durante la guerra civil se produjo de manera generalizada una situación de grave  precariedad en las clases populares y en los perdedores, que creó la necesidad de vender propiedades, las que no estaban incautadas, para conseguir nuevos recursos para enfrentarse a la escasez. Es de suponer que estas situaciones favorecieron las incipientes corrientes migratorias del campo a la ciudad. Además en general no suele ser una venta justa, además de forzada por la necesidad se encuentra con unos compradores dispuestos a sacar provecho de la situación.

Carecemos de datos relevantes de las Merindades, pero a los largo de toda España se extendieron casos y abusos. El primero de abril de 1939 sólo terminó la guerra oficial…., multitud de propiedades y negocios cambiaron de manos o fueron cerrados por los vencedores  A  todo  ello  habría  que  unir  desahucios  ilegales  de  arrendatarios  con  derechos  consolidados,  propietarios  que,  por  pura  venganza,  se  negaron a dar empleo a  los  jornaleros,  y el regreso a los campos de España del  “señoritismo  de  la  peor  calaña”  por  el  cual  abonaron por  salario  lo  que  les  venía  en gana y los malos usos laborales.

La pequeña propiedad en el sector agrícola es la que más se resiente ante cualquier eventualidad. Unas lluvias tardías, un verano largo y seco, una mala cosecha ponían en peligro el equilibrio económico, que tenían que solucionar hipotecando sus bienes o la venta directa de las heredades.  Posteriormente, reducida la explotación,  las dificultades eran mayores.

tierraSi un buen número de campesinos vio reducirse sus explotaciones, otros pocos simultáneamente las ampliaron adquiriéndoselas a sus vecinos menos favorecidos, estos eran “la nobleza local”, beneficiarios de la mayor parte de las fuentes de riqueza de los municipios. Además de ser propietarios de considerables extensiones de terreno, lo eran también de  de ferrerías, molinos, prestamistas… Sus saneados ingresos les permitirían aprovecharse de las situaciones críticas de sus vecinos, afectados por las adversidades, para incrementar sus propiedades. En ocasiones, situados en la segunda fila de los procesos políticos, un grupo de poderosos de la tierra, supieron “hacer de la necesidad (de otros), “virtud”. Son unas cuantas las historias que hemos oído, pero no vamos a citar para evitar el revanchismo. Se trato nada más que una consecuencia de la codicia ilimitada y de la “oferta y la demanda”.  Como hemos dicho en los monumentos extremos de dificultades, y con la legalidad de los procesos de ventas, pero ello no desviste a aquellas transacciones de su profunda crueldad e injusticia.

No sería difícil contrastar, por ejemplo las propiedades de 1935 con las de 1945, pero es un trabajo que se quedará en el tintero. No por su dificultad, sino por el desconocimiento de nuestro pasado y nuestro presente, por la cosificación de la voluntad de la mayor parte de los ciudadanos.

Pero tampoco era nada nuevo. Ya había pasado durante diferentes episodios bélicos en siglo XIX, en el cuál una parte de los campesinos más modestos se vieron en la necesidad de deshacerse de una porción de  las propiedades. Primero pasó con la guerra de la independencia, en 1813 las tropas francesas abandonaría la comarca,  pero tras de sí dejaban a parte de los vecinos más pobres.  En 1833 marcaba una nueva etapa complicada para los pobres  con el estallido de la guerra carlista, que supuso una repetición de las circunstancias adversas vividas con la Guerra de la Independencia. Que se repetiría a partir 1870 con la segunda.

Además en el XIX se produjo la venta de comunales por las deudas de los Ayuntamientos o las Desamortizaciones.  Los comunales usufructuados por todos os vecinos eran uno de los elementos claves en el equilibrio socio-económico, por su gran cantidad de provechos, pieza clave del mundo rural, especialmente cuando lo agrícola es deficitario. Complementaban al sistema económico y permite expandir la superficie cultivada. Poco después llega la invasión de 1808 sin haber saldado las deudas anteriores, sobrevienen nuevos empréstitos cada vez más altos, nuevos arbitrios que provocan las  ventas masivas de montes comunales. En 1814 la situación es desastrosa. Pero todavía están por llegar la Guerras Carlistas que hunden definitivamente las haciendas municipales.

En todo momento histórico, los grandes beneficiarios de fueron  los propios acreedores de los municipios que controlaban la operación desde su posición privilegiada, disponían de liquidez suficiente para acceder al remate. Pocos y estrechamente vinculados entre sí, les resultaba fácil ponerse de acuerdo en las pujas y obtener  el terreno a precios bajísimos.  Así que no solo no se solucionó el problema de la deuda, sino que se complicó la vida de la masa campesina privándole de una fuente de ingresos complementarios.

Estos oportunistas, a lo largo de la historia de España, se beneficiaron de las etapas difíciles, aprovechándolas dificultades por las que atravesaban sus vecinos más pobres para incrementar sus patrimonios. Estos compradores en su mayoría labriegos acomodados, miembros de la nobleza local, médicos, escribanos… Así, poco a poco, se irá produciendo esa concentración de la propiedad de la tierra que conocemos, todavía mayor que la que durante la IIª República hacia necesario la Reforma Agraria.

Por desgracia nunca ha habido reforma agraria en España, y ni siquiera cuando como hoy en día el campo no vale nada, la agricultura puede ser una salida para los miles de parados españoles, por la estructura de la propiedad. Hoy como ayer intocable, si no es para empobrecer al pobre. Siempre estará en nuestras manos y votos que esto cambie.

 

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La desamortización franquista.

La represión económica franquista tuvo una faceta importante de  desposeer  a los republicanos de sus pertenencias por varios medios: Robos y saqueos, multas e incautaciones y expropiaciones. No se trató solamente de eliminar al contrario en otros ámbitos como venimos diciendo, además también buscaron una fuente de financiación de la guerra como cuenta Sánchez Asiaín en su libro La financiación de la Guerra Civil española.  Los sublevados pudieron recurrir a la financiación en el exterior y a una jurisdicción especial —la de responsabilidades políticas— que se prolongó más allá de 1939. Antes de la guerra, los militares golpistas contaron con generosos apoyos financieros ya conocidos: los dictadores Mussolini y Salazar, los millonarios Juan March y Francisco Cambó, y también la Diputación Foral de Navarra que destinó los impuestos de guerra a combatientes.

Hemos escrito sobre diferentes aspectos de la  represión laboral franquista, como lo hicimos en la entrada Los puestos de trabajo botín de guerra y en la de La cara de la represión laboral O con la depuración del Magisterio y de los ferroviarios. Vamos a continuar ahora con la represión económica en general.

 Estimados lectores y lectoras dejamos en vuestras manos los ejemplos concretos, bien (merinmemo@gmail.com) agradecemos la información concreta e incluso algún documento scaneado (aunque no permitáis que se publique).  Por otro lado en los listados de pueblo a pueblo tanto de represaliados como de  muertos a menudo aparece alguna referencia a la incautación de bienes. (CIB).

BeFunky_null_8El Franquismo supuso un gran expolio económico a los vencidos. Practicada mediante multas económicas e incautaciones de bienes, decididas en tribunales de incautación. El robo, las incautaciones, las multas gubernativas, las extorsiones y otras formas  se generalizaron, la Ley de Responsabilidades Políticas de 1939 fue su  colofón. Una fiebre depuradora en los primeros meses, junto con un ansia recaudatoria. Es imposible tener una idea del volumen de riqueza incautado.

 

La represión económica sobre la población se inicia de manera simultánea al golpe de estado, las gentes y las organizaciones de izquierdas son destituidas de los bienes, incluso de los más insignificantes. Los recurrentes tres tiempos, siempre igual, con el mismo nivel de crueldad: En caliente, las primeras medidas para legalizar el latrocinio y la sistematización.

 

1.-EL INICIO EN CALIENTE EN 1936.

Al inicio de la contienda se produce un expolio desordenado pero sistemático, posteriormente actúa la guardia civil mediante denuncias. Los primeros meses del golpe fueron de pillaje y requisas, el caos organizado provocó una represión económica incontrolada y buena parte de lo incautado se quedo manos particulares, las confiscaciones se hicieron de forma arbitraria y  sin dar conocimiento de ello a las autoridades  competentes.  Hasta la puesta en marcha de los CPIB (Comisión Provincial de Incautación de Bienes) la incautación va a ser descontrolada, Así el saqueo sistemático que precedió a la confiscación masiva.

 

La rapiña y pillaje fue una especie de represión económica incontrolada extrajudicial que afecto mucho más al pueblo. Los falangistas en sus asaltos (robos) a las casas de los “rojos” se llevaron todo, en estos robos se llevaron todo lo que pudieron, vaciaron las casas  (los colchones, los muebles, la mantelería, los relojes, cuberterías,  la cristalería…) de los que habían escapado, de los detenidos, de los fusilado… Entre las hordas de falangistas se repartieron el botín.  Con el oportunismo que va a caracterizar al nuevo poder. se produce una adjudicación de bienes particulares de huidos y desafectos..También las recién  formadas comisiones gestoras municipales impuestas por los golpistas tuvieron en esos  meses una patente de corso para actuar en sus pueblos con  nulo control.

 

Una de las funciones de las Comisiones de recaudación de bienes era mantener el esfuerzo bélico, todo ello con la habitual legalidad: ausencia de orden de registro, atribución de autoridad, no entrega de recibos. Una Incautación de bienes por coacción, amenazas o por la fuerza

 

La represión se centra contra determinadas familias, se saquean comercios, tiendas, negocios y propiedades. Son continuos los registros de casa y las requisas individuales. Cerraron las cuentas corrientes, los negocios (taxista, el coche destrozado, la fábrica, la taberna, la farmacia, la tienda, requisado el género, bazar, la imprenta)… Para Franco nunca acabo la guerra, para muchos republicanos siempre estuvo presente la derrota en la vida cotidiana, en pueblos pequeños como los de las Merindades nuestros abuelos vieron durante décadas sus pertenencias colgadas en casas de sus vecinos de al lado.

 

2.-UNOS PRIMEROS TRAZOS DE LEGALIDAD GOLPISTA. (1937-1938)

En una segunda época se intentó dar barniz legal a una represión brutal e injusta, se crearon en aplicación del decreto 108 de la Junta de Defensa las Comisión de Incautación de Bienes (CIB), que duraron  el resto de la guerra. Las confiscaciones “espontáneas” terminaron, y  comenzaron las “administrativas”. La puesta en marcha en 10 de enero de 1937 de los CPIB (Comisión Provincial de Incautación de Bienes) fue de las primeras medidas de los militares. Durante la Guerra las CIB fueron una herramienta “legal” en manos de Franco, ejerciéndose una política de represión económica a fin de financiar los gastos  de la guerra y del aparato estatal. El franquismo, además de asesinar o encarcelar a los opositores, continuó con la intención de anularles completamente y les despojó de sus bienes hasta los límites de la subsistencia.

 

En ese momento se consolidó  la incautación a partidos y sindicatos, que ya se habían ocupado antes, todo pasaba al Estado. Los bienes inmuebles, excepto el dinero en metálico que quedaba en alcaldía. Los tampones, libros de actas y socios se enviaban a la Comisión de Investigación y vigilancia. La Falange que tenía nada de patrimonio, acabó posesionándose de las sedes de la Izquierda y de los sindicatos. También los “amigos” recibieron su parte, inmuebles embargados, inventariados y cedidos (en muchas ocasiones en propiedad) a refugiados

 

Las sanciones que se pusieron tuvieron una  cuantía era arbitraria. Las multas en los procedimientos de responsabilidad civil a particulares, suponían cantidades desproporcionadas con las posibilidades económicas de los inculpados. Los expedientes se instruían a los que tenían bienes. La ejecución de las sanciones se llevaba a cabo por medio de embargos. La justicia del franquismo no se conformaba con apresar a los oponentes condenándoles a largas penas o a muerte, también castigaba a las familias, así la represión a madres, esposas e hijos, quienes de esta manera percibían directamente la crudeza del nuevo régimen.

 

Las  Comisiones Provinciales de Incautación  desaparecerán cuando se creen los Tribunales de responsabilidades políticas. Las comisiones de incautación de bienes (CIB) se crean en los territorios controlados por medio de ellas se pretende la confiscación de los bienes de los desafectos.

 

3.-LA LEY DE RESPONSABILIDADES POLITICAS (LRP) EN 1939.

LRPFinalmente se produce la definitiva sistematización de la esta represión económica con la  del 9 de febrero de 1939, este fue el instrumento legal  para la represión económica. Se persiguió a los que ejercieron los derechos  reconocidos en la Constitución de 1931. La LRP también afectaba los exiliados y refugiados e incluso asesinados. Las más habituales e importantes eran las sanciones económicas, las incautaciones y las confiscaciones de bienes que iban a nutrir al nuevo régimen con una importante fuente de ingresos. Las acusaciones podían formularse con carácter retroactivo sancionando acciones desde el 1º de octubre de 1934. En caso de que el acusado hubiese muerto o estuviera ausente se hacía responsables a los herederos (viuda e hijos) del pago de las sanciones y multas. Las multas y las requisas hundieron en las más absoluta miseria a miles de familias. Esta nueva  oleada de esta represión económica, que ampliaba y profundizaba las anteriores

 

Fueron numerosos los  ciudadanos  que tuvieron que hacer frente a las expropiaciones y a las cuantiosas multas consecuencia de sus opiniones o actividades políticas anteriores a la guerra. Algunas familias pasaron verdaderas penalidades a consecuencia de aquellas multas. No olvidemos que eran los tiempos del hambre. También hubo familias adineradas que a causa de las expropiaciones y multas vieron arruinados sus negocios.

 

OTROS MODOS DE “fiscalidad” FASCISTA

PLATO-UNICO-COLOR1Los RECARGOS “VOLUNTARIOS”.  Un modelo de incautación fueron las suscripciones patrióticas, teóricamente voluntarias, para los desafectos se tornaban en obligatorias. Día del plato único (creado en octubre de 1936por iniciativa de Queipo de Llano) se justificaba en las necesidades benéficas, ningún niño sin alimento diario. Nacido, para los comedores de asistencia social y orfanatos, se trataba de renunciar los día 1 y 15 de mes a parte de la comida, alimentándose de un solo plato. Lo organizaban las autoridades locales, los alcaldes canalizaban las recaudaciones que tenía un fin político que era educar a la sociedad en el sacrificio y el económico de recaudar. Otros eran el día sin postre, el día del auxilio social.

 

Las MULTAS ocasionales por diversos conceptos: Infracción a la norma, no contribución, desobediencia a las fuerzas de orden, ofensas a la religión, trasgresiones morales… Multas que cocinaban las fuerzas “vivas” el párroco, el alcalde, la guardia civil y el jefe de la Falange. Años después continuaron poniendo multas por sinsorgadas, continuaron haciendo la presión y haciendo listas. Como siempre en nuestra tierra los caciques locales y el clero seleccionaban a las víctimas.

 

Hemos querido dar otro pespunte a la represión en las Merindades, según vamos profundizando nos damos cuenta de toda la maldad con la que se pusieron las bases del régimen franquista. ¡Es una obligación no olvidar!

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Entre topos y biberones

Esta semana rescatamos otro artículo de Jesús Fernández (Susi) una pluma habitual de la revista losina La Solana, publicado en CRÓNICA DE LAS MERINDADES: -Entre topos y biberones, con el título: Porque no “pensaba como ellos“.  Revista Nº 92-enero 2014 pág. 20. A modo de cuento va desvelando los drama que muchas familias de Las Merindades vivimos.

 

¡¡PORQUE NO “PENSABA”  COMO ELLOS!!

Han pasado más de setenta años  y mucho se ha hablado  y escrito de la Guerra Civil Española,  cientos de libros e  historias,  pero poco, o casi nada se ha escrito, de lo que ocurrió durante los tres años que duró la contienda, en el Valle de Losa.

Es muy curioso este título que yo me he inventado a pesar de lo crudo que resulta  su exposición. Sabemos que hubo muchas familias  en el Valle de Losa  que sufrieron un drama como el que os vamos a contar. Un padre que tuvo que abandonar su pueblo, su casa, y su familia después de estar escondido y cautivo en  un habitáculo en el pajar de su propia casa, que el mismo  había construido. Después de caminar durante toda una noche a través de los montes que separan Losa, del Valle de Mena,  se alistó en el bando republicano. Su hijo con 17 años fue  la última “Quinta” que  movilizó el Presidente de La República, en el último año de  la  contienda. A esta  “Quinta”, la llamaron “Del Biberón”. No vamos  hacer ningún juicio sobre quien tenía  o no razón, porque ya sabemos como se las gastaban en el otro bando. Solo queremos hacer historia de unos hechos que pocos lo sabíamos.

Para contar estos hechos, ya se han borrado los héroes, han desaparecido  incluso las motivaciones patrióticas, religiosas y económicas. Hace aproximadamente un año, publicamos la “Historia de un Topo en el Valle de Losa”. Al tiempo, me llegaron  unas cuantas llamadas telefónicas e incluso alguna carta del propio Valle,  en el que me decían que  alguien de su familia también había estado  escondido  y que les gustaría que la gente lo supiera; y haciendo una pequeña selección hemos elegido este, por su condición de doble acontecimiento. “Un hijo,  y un padre que luchan en diferentes  “bandos”;  es un ejemplo de lo que  ocurrió en infinidad de casos en toda España. No olvidemos que fue una Guerra Civil. Cada cual en su zona, hacía prevalecer su poder por la fuerza de la “sinrazón”.

salinas desde Tierras de BurgosEl  día 18 de Julio de 1936  fue cuando los españoles comenzaron a pegarse  mutuamente.  “Este vecino de Salinas de Rosío”  al que nos referimos, sabía  que  andaban buscándole; y  nos cuenta su hijo,  como nunca tuvo problemas con nadie  en el pueblo, aunque pensara de “distinta forma de ver la vida”,  y  tuvo que esconderse en su propia casa. Fue una aventura  muy triste pero a la vez apasionante,  ya difuminada por sus  propios  perseguidores. Fueron los mozalbetes falangistas  que ejercían como cazadores furtivos  en busca de aquellos individuos, y eran los  responsables de las grandes desapariciones  que se desarrollaban en los pueblos donde todos sabíamos y conocíamos  quienes eran. Estos actuaban con una perfección, como solo podrían encontrarse, en los cuentos medievales o en las sangrientas conquistas que la Inquisición puso en marcha en la Edad Media.

Así ocurrieron los hechos: En el año 1936, Salinas era  un pueblo eminentemente,  salinero;  tenía más de 40 vecinos y  pertenecía al Ayuntamiento de La Cerca.  Su explotación siempre supuso un alivio a la economía de la casa. La mayoría, disponían de alguna “era” donde  secaban  y  recogían  la sal.   En las salidas y puestas del sol, daban al pueblo, la imagen  de un paisaje   extremadamente  brillante. Sus eras cubiertas  de aquella sal  brillante y blanca como la nieve, daba la sensación, de que el invierno había cambiado de estación.

Al conocer estos hechos, seguro que la gente se preguntará ¿COMO SE HIZO?.  El vecino al que nos referimos, estaba casado y tenía tres hijos y una hija. Este, además de la sal, atendía su labranza, y llegó la “confrontación”… y .¡todo se  fue al carajo!… Las envidias y los malos quereres,  hicieron que  en el Valle de Losa, los falangistas comenzaran a batir el territorio  en busca de aquellos individuos que amenazados, aterrorizados e impotentes, salieran de sus escondrijos como conejos perseguidos por  auténticos hurones…. Las denuncias de algunos  vecinos, fueron haciendo mella en los pueblos y algunos  que decían  ser republicanos, aprovechaban, la noche para buscarlos. España vivía replegada sobre si misma, y esto hacía que la gente temblara ante tanta crueldad.

Este vecino,  dicho sin ironías ni sarcasmos, ya sabía que andaban detrás de él, porque algún  amigo le sopló  por lo “bajines”. Así,  que  decidió esconderse en su propia casa. En el pajar se construyó su  propia vivienda y allí estuvo escondido y cautivo el tiempo suficiente para cansarse y  poner fin a su  propio cautiverio.  Abandonar su casa, su familia, y su pueblo. Casi todos los días aparecían  los matones por su casa  preguntando  por él, y su mujer  siempre les decía lo mismo,  “se ha ido  de casa”. Después de muchas visitas frustradas a la casa. Eran las 12 de la noche  de un día cualquiera, cuando llaman a la puerta preguntado por él; su mujer se asomó al balcón,  y les da la misma contestación, “no está en casa”;  éste, que  lo estaba oyendo desde su habitáculo, ya  harto,  de estar  tanto tiempo sufriendo su cautividad…..le dice a su mujer, ¡me voy, no aguanto más!… ¡¡Prepara la cena que  me paso  al  “otro bando” que esta  estacionado en Villasana de Mena!!.  Su mujer tembló cuando oyó la voz de su marido, pero también pensó  en lo que estaba sufriendo en aquellas condiciones. Cenaron por última vez   todos juntos, y  su mujer le preparó un buen bocadillo y se fue casi con la ropa puesta, una ropa ligera para  el viaje.  Mientras él  había preparado   el macuto, el hijo mayor que entonces tenía 16 años acompañado de su madre,  cogieron una soga de las mejores de que disponían; la amarran  a  la viga madre del pajar, y por la parte trasera para que nadie les viera, (era una noche  muy oscura) se cuelga de la soga y  se deja caer, hasta tocar suelo, era (ágil como un atleta);   a su hija, llorando al igual que toda su familia,  la  tuvieron   que poner un pañuelo en la boca por si los sollozos, llegaban al oído de algún vecino.

 

la magdalena de descendedorEran las doce de la noche, cuando comienza su exilio. Salió de su casa huyendo  hacia la sierra  buscando el lugar menos costoso; lo hace a pie pasando por los  montes de Castrobarto, hacia La Magdalena.  Ya  conocía el camino, porque  meses antes había estado construyendo  trincheras de defensa, en aquella zona,  por lo que no le fue muy difícil sortear la vigilancia   que hacían los vecinos de los pueblos,  obligados por las autoridades militares. Me comentaba su hijo, mi interlocutor, que  sorteó los dos  puestos donde hacían guardia, sin levantar   ninguna  sospecha.  Al amanecer ya había atravesado la sierra y en Villanueva se encontró  con un conocido que le acompañó  hasta   Villasana, donde estaba  estacionado el Batallón Villarías;  una vez   allí, se entregó a los republicanos que le recibieron como un soldado  más.  Enseguida simpatizó con ellos  que le bautizaron con el nombre de  “El Evadido”.

plaza de toros de SantanderDespués de  estar en  aquel Batallón  más de dos meses. El Gobierno Vasco  que estaba construyendo el llamado “Cinturón de Hierro”, a una  parte de estos soldados, los destinan    a fortificar la ermita de San Roque en Archanda.  Las tropas de Mola poco tiempo tardaron el entrar en la Capital Vizcaína, teniendo que  abandonar su refugio, huyendo por el monte  hacia Santander. Ya en la ciudad  cántabra,  en el puerto, encontraron una gabarra preparada para huir a Francia, pero no consiguieron ni ponerla en marcha, ya que enseguida  aparecieron los soldados nacionales  a los que se entregaron  sin  ofrecer  resistencia. En un principio, los encerraron en la Plaza de Toros de Santander, para luego trasladarlos a la Cárcel Provincial donde estuvo recluido hasta que llegó  el juicio,  saliéndole “Pena de Muerte”.  Desde la Capital de Cantabria,  le  trasladaron  en ferrocarril  y después de 7 días y siete noches llegaron  al Penal del Puerto de Santa María, donde estuvo hasta su puesta en libertad.

Conocida la noticia de la  “pena  muerte”, su mujer, cargada de  valor, acudió en busca de auxilio y lo encontró en  un amigo llamado  Quintín de La Torre,  que la acompañó a Salamanca donde   tenía un hijo que ejercía un  alto cargo en el Gobierno  de Franco. Este, según  cuenta su hijo, pidió audiencia al Generalísimo,  que  le conmutó la pena de muerte, por “treinta años”  y que debido a su buena conducta,  solo cumplió cinco.  Ya libre  en casa,  debía de  presentarse durante un  largo tiempo, todos los meses a la Guardia Civil.

 

                                 ¡¡El verso de un detenido!!
Tengo un recuerdo en mi memoria
que  acusado por la audiencia
sin defensor ni testigo
me leyeron la sentencia.
Me encuentro sin libertad
cumplo y acato la Ley
y con nadie tengo amistad,
y ante la ley,  nada tengo que ocultar.
Ya me arrastra la corriente
de donde estoy estancado,
mi libertad ha llegado
me culparon  de un delito  que no cometí,
siempre me sentí  inocente
 y vivir de cuerpo presente
muchos años sepultado.
¿Por qué? si siempre fui un hombre prudente.
Viví un tiempo en mi casa cautivo y arrestado,
mis palabras no engañan
no he robado, ni he matado
ni tengo esa mala entraña.
Envuelto en esa maraña, injustamente acusado,
es la causa de un juicio  mal ejecutado.
He cumplido  mi sentencia
y no he bajado la cabeza
porque todo fue culpa de una ingrata torpeza.
¿Por qué jóvenes, hombres y ancianos
prendimos fuego a la mecha, siendo iguales las dos manos?.
Soy agua de río pasado
y como el agua mueve al molino.
También nosotros nos sentimos cambiados.
Aquel fin de marzo
que cobré la libertad,
solo pensé en mi esposa y en mis hijos
 y ¡¡estrecharlos entre mis brazos!!……    
 Jesús Fernández (Susi)

 

La Quinta del “Biberón”: Fue  el nombre que recibió  la “Quinta  del 41”.  Esta y en todo el territorio que controlaba aún la República durante los últimos años de La Guerra Civil Española, su Presidente, Don Manuel Azaña, mandó movilizar a todos los jóvenes  nacidos entre los años 1920-21. En aquel momento las tropas franquistas habían atacado fuertemente   en Cataluña  y se estaban haciendo con el control de los últimos puntos de resistencia republicana. En total fueron llamados a filas unos 30.000 jóvenes.  Primeramente los utilizaron para cubrir tareas auxiliares, pero enseguida ya participaron en misiones de guerra.  Eran  niños,  muchos   aún sin barba, sin instrucción, ni nada que se pareciera a un soldado.  Se cree que recibió este nombre, cuando Federica Montseny  se refirió a todos ellos de esta manera ¿Diecisiete años? “pero si todavía  deben tomar el biberón”.  Estos niños estuvieron presentes, en las cruentas batallas de los Ríos Segre y Ebro y algunos fueron destinados a los Pirineos Leridanos.  (Parece ser,  pero  nadie  lo ha confirmado)  que Franco  en la zona por él dominada, ya  había llamado a filas a esta misma “Quinta”.

Acabada la guerra,  estos niños corrieron suertes diferentes, algunos se exilaron en Francia, y otros en prisiones franquistas o en los campos de concentración de Vitoria y Miranda de Ebro y algunos en el Sáhara Español.  (Alguien me cuenta sin  mucha  seguridad), como la mayoría de estos jóvenes soldados que combatieron en el bando republicano y  que fueron hechos prisioneros  por las tropas nacionales,  quedaron   liberados por el régimen franquista, ya que fue normal,  durante todo el conflicto,  y en su mayoría, la ideología de los llamados a filas, no era recíproca al bando que les obligaba a alistarse bajo “coacción”, en gran parte de los casos.

penal_a_puertosantamariaEntre estos  “niños soldados”  estaba el hijo mayor de “nuestro  personaje”, procesado,  y preso en El Puerto de Santa María.  Estos niños, tuvieron que viajar en trenes de  ganado, apiñados  y amontonados como animales, hasta llegar a su destino.  ¿Como quedaría  esta pobre  madre, con su marido preso en El Puerto de Santa María, su hijo mayor con 17 años en la guerra y su hijo pequeño de cinco años  en casa de  sus tíos en Cuesta Urria (un pueblo cercano  a Medina de Pomar) lejos del hogar familiar?……. es un ejemplo de  lo que ocurrió  durante los tres años que duró la contienda.

Jesús Fernández (Susi)

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La cara de la represión laboral

Todo tenía su cara y cruz,  mientras se depuraba cruelmente a los vencidos. El acceso al empleo era para los héroes de la patria: mutilados, cautivos, excombatientes y los familiares de los mártires. La Cruz era de los perdedores, detrás de cada derrotado había un destituido, la mala saña de los fascistas no cesó nunca en cuarenta años. La minuciosidad represiva, la depuración y persecución se extendió hasta el último rincón y por supuesto la economía.  

El  trabajo,  como  todo lo escaso se racionó en  la  España  de  posguerra,  se  convirtió en una parte  del botin de la victoria, era la recompensa recompensa  para todos aquellos que habían colaborado con la sublevación. Para ello se escribieron  las  leyes y decretos de depuración que hemos visto. Continuamos revisando la parte económica y laboral de la represión franquista, como lo hicimos en la entrada Los puestos de trabajo botín de guerra. O con la depuración del Magisterio y de los ferroviarios.

 

Estimados lectores y lectoras dejamos en vuestras manos los ejemplos concretos, bien si no quereis que se publiquen vía correo electrónico (merinmemo@gmail.com) o mejor para que se publiquen introduciendo directamente un comentario al pie de esta entrada.

 

No pretendemos  remover viejas heridas, sino nuestras cabezas con la reflexión que nos permita abordar el futuro de forma que el favoritismo y el enchufismo, de los que el franquismo fue un ejemplo extremo, sean desterrados para siempre de la vida española. La justicia, la rectitud  y la honradez no tienen bando, aunque siempre formaron parte del ADN de los republicanos históricos.

 

superiores01Todos los beneficios para los adeptos,  esa era la otra parte de la moneda: la cara.  Y con toda la cara se organizó un este reparto malintencionado de  puestos  de  trabajo  en  la  administración, en  empresas,  o  en  el  partido,  reside  una de  las  bases del apoyo social  inquebrantable de la dictadura. Hemos visto anteriormente la ferocidad con la que arremetieron, por ejemplo, contra con los maestros, pero el  Régimen franquista promovió a los suyos, a los ganadores, a los elegidos del sistema. Así que cuando el  trabajo era escaso y estaba solamente reservado a mutilados, excombatientes…  Un trabajo aunque mal remunerado, era mucho más de lo  que se podía  soñar,  y  contribuía  aun  más  a  la  división  de  la  sociedad,  entre  los  que  comían  y  salían  adelante  y  los  que  no.

 

BeFunky_falange3.jpgLa administración pública fue el mayor ejemplo de la política enchufista de la historia de España, el enchufe formó parte de la legislación. La desviación llego a tal punto que se convirtió en necesario ser militante de Falange para acceder a los empleos municipales. En general parte de los puestos de trabajo, públicos y privados, se destinaban a excombatientes o heridos de guerra franquistas, así la administración se copó por entusiastas del régimen. Según la ley del 25 de agosto de 1939, el 80% del concurso oposición a categorías inferiores para excombatientes y mutilados de guerra, alfereces provisionales, presos en zonas republicanas y familiares, huérfanos de  la  represión  republicana,… así se aseguraba el trabajo  a los más fieles. No entramos en aspecto como la judicatura, que siempre fue coto para los más fieles y pudientes, hoy todavía son notables los rescoldos que permanecen.

 

El trabajo privado. Aunque aparentemente el trabajo en el sector privado no se vio tan manipulado como el público, ocurrió de forma paralela, aunque existen honrosas excepciones. Los dueños, y solo quedaron los franquistas como propietarios, participaron de forma activa de aquel aquelarre de impunidad y barbarie. Con estos mimbres s se configuró la sociedad española de mediados de siglo, con las medidas a favor de los ganadores, filosofía que ha perdurado en la mente de los españoles, junto al miedo, hasta hace bien poco tiempo ha sido visto como normal.

 

cartilla_clip_image002El chollo continuo. Los ciudadanos que se posicionaron a favor del golpe de estado, los adeptos, tuvieron leyes que les facilitaron la vida. El ser miembro de la Falange fue el medio de acceder a un puesto de trabajo y de un trato de favor. Consiguieron puestos arrebatados a los “rojos”, propiedades, negocios, terrenos…  Las familias que perdieron algún miembro con los franquistas recibieron las medallas de sufrimiento, pensiones, trato especial.  A los mutilados de Guerra se les hacía una evaluación, se les daba una pensión y algún negocio dependiente del estado (tabaco, correos, gasolinera, trabajo en el ayuntamiento…. Incluso en estos tiempos de hambre, con el racionamiento,  suponía comer, el hacerse falangista salvo del hambre a más de una familia.

 

En fin, con la ausencia de Justicia y la paz, repartieron el botín de guerra entre los suyos.

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Penal de Valdenoceda, 12 de abril del 2014

El pasado 12 de abril nos juntamos en Valdenoceda, como todos los años, para recordar la represión franquista en aquel rincón de nuestra tierra. Entre las intervenciones que se produjeron os reproducimos la del presidente de la Agrupación de Familiares de Represaliados en Valdenoceda (Burgos), José María González, donde hace un repaso de lo que ha sido la faena a la que se han enfrentado para intentar restaurar la justicia y la memoria en torno al Penal de Valdenoceda.

 

INTERVENCIÓN DE JOSÉ MARÍA GONZÁLEZ, PRESIDENTE

nora-y-juana-el-abrazoHace años, apenas éramos 5 familias las que, con mucha ilusión, comenzamos a preguntarnos por los muertos en Valdenoceda, por nuestros padres y nuestros abuelos.

Nos vimos abocados a iniciar una búsqueda con muy poca información, muy pocos datos, sin apenas saber nada. Nadie quería contar nada y mucha gente se empeñaba en pasar página, por miedo, por terror a ser señalado, por costumbre tras más de 40 años callados a la fuerza.

Mi propio padre había mantenido la trágica historia de mi abuelo en el más absoluto silencio. Prácticamente hasta los años 80 no contó nada. Y eso fue posible tras mucho preguntarle.

Con el tiempo, nos fuimos acercando a Valdenoceda, a lo que allí sucedió, a las muertes, por no decir asesinatos con premeditación y alevosía.
Y las familias fuimos tomando contacto, gracias a internet. Porque la realidad es que las familias estábamos separadas por una enorme distancia física. Unos en el norte, otros en el sur, muchos en Cataluña o Madrid,…. Incluso hace muy poco ha contactado con nosotros el nieto de un represaliado muerto en Valdenoceda que vive en Canadá.

Y comenzamos a ser más.

Hasta que en 2003 organizamos el primer gran homenaje, que nos hizo tomar conciencia de que podíamos hacer más y conseguir más. Y así continuamos hasta que en 2005 nos constituimos formalmente como Agrupación. En 2006 nos dieron la subvención y en 2007 realizamos la exhumación.
Y así hemos seguido, reuniendo también a más familias, identificando restos y entregándolos. Ése es y ha sido el espíritu de nuestra Agrupación.

No hay, por mucho que algunos se empeñen en verlo, ninguna revancha de por medio. Nuestro objetivo es simple: buscamos familias, exhumamos restos que estaban olvidados por las administraciones y los devolvemos a sus familias.

En 2010 realizamos el primer acto de entrega de restos a sus familias. En aquel momento, el 6 de marzo de 2010, conseguimos devolver 15 restos. Fue un acto emocionante, donde todos nosotros lloramos, nos abrazamos y compartimos sensaciones únicas.

En ese momento, los que allí estábamos nos dimos cuenta de que las familias comenzaban a poder cerrar una herida. Recuperaban los restos de su padre o de su abuelo y podían enterrarlo en el cementerio de su pueblo, con su familia. De alguna forma, esas familias estaban recuperando parte de su propia historia familiar, estaban recomponiendo su propia cadena personal, que desde hacía 70 años tenía un eslabón perdido.

Esas familias estaban cerrando una herida. ¡¡¡Por fin!!!

Y nos dimos cuenta de que teníamos que seguir.
1404-12-burgosvaldenoceda-015Las identificaciones y entregas a las familias continuaron en 2011, en 2012, en 2013 y ahora, en 2014. Y trabajaremos para que sigan siendo posibles, a pesar de todas las zancadillas que nos están poniendo.
Me gustaría, y lo digo consciente de que puedo ser criticado, que los altos cargos del Gobierno y del Partido Popular, asistieran a un acto como el de hoy. Lo digo con el corazón en la mano. Me preguntaréis por qué.
Para las familias que consiguen recuperar a los suyos, poder enterrarlo dignamente es, como decía, un proceso que les ayuda a cerrar viejas heridas que llevan décadas abiertas.
Cerrando heridas, esas familias están más preparadas para la reconciliación, para la concordia, para el acuerdo y el abrazo con el vecino.
Y esa oportunidad, la de la reconciliación, la está desaprovechando este Gobierno.

Quizás las exhumaciones, las entregas de restos….. Quizás todo eso les pueda parecer que es querer resucitar los fantasmas de la Guerra Civil. Y yo les quiero decir que no. Somos los primeros que maldecimos la guerra y las consecuencias que tuvo para todos los españoles de bien, de un lado y de otro.

Sin embargo, no hay que tener miedo a hablar de esto, a exhumar y recuperar cuerpos para que puedan ser enterrados en su pueblo. Las familias que lo consiguen están empezando a cerrar una herida y sólo así comienzan a estar preparadas para la reconciliación, para la concordia.
….
Y sobre esto quería hacer una reflexión añadida.

El epitafio de Adolfo Suárez dice, textualmente: “La concordia fue posible”.
Y yo afirmo que, desgraciadamente, y a pesar de los intentos del ex presidente del Gobierno, no fue así.

La Transición española fue un período en el que todos pusimos mucho para conseguir tener una plena democracia. Pero a algunos se nos impuso algo que de por sí es injusto: querían que olvidásemos, que hiciésemos como si no hubiese muertos en cunetas, como si nada hubiese pasado.
Pero, honestamente, ¿cómo vamos a olvidar a nuestros padres y a nuestros abuelos? Es imposible. Como decía antes, parte de nuestra historia personal, de la historia personal de cada uno de nosotros, estaba en una cuneta o se encontraba abandonada en un cementerio.

No podíamos olvidar. Y, sinceramente, creo que los españoles no debemos olvidar. Debemos tener siempre presente el horror que fue la guerra, las denuncias entre vecinos, los paseos hacia la tapia del cementerio, las ejecuciones sumarias, las muertes en la cárcel,….
Sólo teniendo presente todo esto conseguiremos que nunca más, ¡¡¡¡nunca más!!!! se repita.
Y por eso pienso que, a pesar de la buena voluntad, la concordia no fue posible.
Nuestra democracia dio los primeros pasos. Gracias, entre otros muchos, a Adolfo Suárez. Pero también a todos y cada uno de los españoles. Todos trabajamos para conseguir el entendimiento.
Conseguida la democracia, debió llegar la hora de la verdad, de la justicia y de la reparación. Una verdad, una justicia y una reparación cuyo primer paso era conseguir recuperar los restos de nuestros familiares, abandonados lejos de sus casas, quizás en medio del campo o, como los nuestros, en una parcela descuidada de Instituciones Penitenciarias.
Y ese paso no se dio.

Pero debe llegar.
Yo quiero tender la mano, desde nuestras agrupaciones, a todos aquellos que se mantienen escépticos o que incluso no comparten nuestro trabajo. Sólo con un espíritu de mano tendida conseguiremos, de verdad, empezar a cerrar heridas y crear un ambiente que propicie, por fin, la concordia.
Mientras tanto, esa concordia está todavía pendiente.

Y, por último, quiero hacer un llamamiento a todos. Los que estáis aquí habéis respondido y apoyado este acto con vuestra presencia. Quiero daros a todos las gracias.
Pero también quiero reconocer que muchas veces nos vemos solos.
Valdenoceda ha sido siempre un ambicioso proyecto desde sus comienzos. Probablemente, sea su quijotesco origen una de las explicaciones de su éxito. A veces, las cosas discretas y certeras son más fáciles de conseguir que aquellos planes desorbitados, con mucho ruido y poco resultado.
Hay familias que han recuperado los restos de su padre o de su abuelo. Nos dieron las gracias. Y desaparecieron. Nos aseguraban que para ellos eran un momento muy importante, porque por fin podrían conseguir enterrar al abuelo en el pueblo. Pero se limitaron a eso.
A nadie podemos obligar a echar una mano.
No ha sido tarea fácil el reunirnos año tras año en este campo del recuerdo que es Valdenoceda. Y sigue así, requiriendo enorme esfuerzo anual para poder encontrarnos, entregar los restos, conversar, recordar, llorar juntos nuestra propia historia común. Es por eso que, una vez más, me gustaría recordaros la importancia de la colaboración en este proyecto. Sabemos que no es sencillo acudir a nuestro encuentro. Pero el trabajo de tantas personas detrás del mismo, merece la pena, siendo además un proyecto COMÚN, con mayúsculas. De implicación por una meta final que supone además de la recuperación de la propia historia familiar integrarse en este proyecto común.
Las familias tienen que entender que, si para ellos es muy importante recuperar a los suyos, también lo es para otros, que todavía esperan o que quizás ni siquiera saben, porque no les hemos encontrado, que su abuelo está en Valdenoceda.
Necesitamos ayuda. Necesitamos que las familias no desaparezcan. Necesitamos que cada una ponga un granito de arena para encontrar a más familias y para terminar con las exhumaciones y las identificaciones que todavía están pendientes.
Como es decía, en ocasiones nos hemos visto solos. Y en este proyecto en el que nos integramos, esto resulta terriblemente decepcionante. Por eso, os pido, como impulsor y convencido defensor de nuestra causa, perseverancia y compañerismo. Paciencia y esfuerzo para que podamos resolver esta difícil prueba de nuestra historia más reciente.

Debemos decir también, como sucede hoy, que nos sentimos muy arropados, con vuestra compañía, con vuestro apoyo, con vuestro cariño, con la presencia de las familias que hoy están aquí, con todos nosotros, recogiendo al padre o al abuelo.

Por eso quiero daros a todos las gracias.
Quiero dar las gracias especialmente al presidente de la ARMH Emilio Silva por acompañarnos en este día tan especial para nosotros, pues con la exhumación de los trece de Priaranza abrieron la posibilidad del resto de exhumaciones.
Gracias por estar aquí.
Gracias por no dejarnos solos.
Gracias por ayudarnos a cerrar nuestra herida, que también es la vuestra.
Y gracias, porque de verdad que, con gente como vosotros, la concordia SÍ es posible.
Un fuerte abrazo.

elena-alonso-21

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